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Martín López-Vega: “Obreros de la luz. Los poetas de la duración y la elegía posmoderna”

por Alberto García-Teresa

Saltadera, 2017. 178 páginas

Siguiendo el título (una formulación de Ledo Ivo para hablar de Vermeer; quien termina siendo uno de los elementos conductores del volumen), Martín López-Vega ilumina en este ensayo (que no estudio) la obra de un notable conjunto de poetas: Charles Wright, Mario Luz, Eugenio de Andrade, Joseph Brodsky, Seamus Heaney, Zbigniew Herbert, Czeslaw Milosw…

El libro se compone de una docena de textos. Aunque cada uno se centra en algunos aspectos o nombres, mantienen más una estructura de capítulos, con una fuerte conexión, que de ensayos autónomos. A partir del objetivo confeso de tratar de ampliar la comprensión de esos autores (y no de acotar su análisis), Martín López-Vega afirma que «he dejado que la intuición fuese mi guía en este viaje por algunos poetas que supieron trasladar al poema eso que la vida llamamos intensidad» (aunque bien es cierto que este profesor universitario tiene una intuición bien formada y una excelente capacidad de análisis). A esa cualidad, siguiendo a Bergson, la denomina «duración» (y que se vincula a la atención plena) y, matiza, hacia la utopía. Desde ahí, encuentra «un nuevo tipo de elegía más centrada en las cosas que perdemos todos los días, de muertes de andar por casa». Este concepto constituye el eje de toda la obra, y lo desgrana teóricamente y también con los poemas presentados en las páginas.

Al respecto, los textos, bien apoyados en poemas, siguen un hilo conductor que se desliza con una fluidez sorprendente. Como si se tratase de una conversación, López-Vega va disponiendo observaciones y poemas que, finalmente, manifiestan una clara tesis sobre las dimensiones y posibilidades de la poesía desde la convicción de su sentido como posibilitadora, precisamente, de «ráfagas de sentido». Ese discurrir propio del ensayo canónico le lleva a múltiples disertaciones sobre pintura, poesía, teoría poética, sociología… Esa metodología constituye uno de los grandes aciertos del volumen, junto con la capacidad del autor para dotarlo de unidad y coherencia. Además, ese continuo espigueo de poemas posibilita, a su vez, el tener ante los ojos una peculiar antología comentada. Baudelaire, Georges Braque, Yannis Ritsos, Antonio Machado, Luis Muñoz o los beat son algunos de los otros muchos nombres y textos que circulan por estas páginas. Con ese recorrido, no en vano, López-Vega va haciendo un meritorio repaso de la poesía contemplativa universal del siglo XX.

De este modo, Obreros de la luz resulta un libro con el inestimable mérito de despertar continuamente la curiosidad; de sembrarnos la avidez de nuevas lecturas.