Glass Animals, certezas por los aires

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Glass Animals consiguieron forjar su sitio en la escena independiente británica con sus dos primeros álbumes: Zaba (2014) y How to Be a Human Being (2016). Con este último consiguieron una nominación Más»

Paret en Bilbao. Arte sacro y profano

Paret en Bilbao. Arte sacro y profano

El Museo de Bellas Artes de Bilbao y el Museo de Arte Sacro presentan conjuntamente la exposición Paret en Bilbao. Arte Sacro y Profano dedicada a la obra realizada por este singular Más»

Discos

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VERTO: Embora (Alberto Mira Cons-Fernando Peleteiro Sánchez) Cuando Verto hizo público un listado con sus influencias incluso antes de editar su debut, estaban dando a la gente de su generación una guía de Más»

Julia de Castro, el canto que perdura en la memoria

Julia de Castro, el canto que perdura en la memoria

Julia de Castro, conocida por su decenio como líder de la banda De La Puríssima, está ahora presentando en directo el disco que editó no hace mucho, La historiadora, un álbum transicional cuya Más»

Discos

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THE NEW RAEMON/MARC CLOS Y DAVID CORDERO: A los que nazcan más tarde (BMG) En 2020, Ramón Rodríguez (The New Raemon) entregó su álbum más completo, visceral y oscuro, Coplas del andar torcido. En Más»

El bando bueno, por Antonio Luque

El bando bueno, por Antonio Luque

El bando bueno es el nuevo disco de Sr Chinarro, uno de los pilares de la escena independiente desde los primeros 90, siendo Antonio Luque el autor más prolífico de su generación Más»

“Yo soy el que soy”, biografía del violinista Aaron Lee

“Yo soy el que soy”, biografía del violinista Aaron Lee

Lo mejor del espectáculo es el concierto de violín de Aarón Lee, muy aplaudido cuando se queda solo con su música. El resto, más que interpretación, es pura narratividad de monólogo expresivo Más»

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TASH SULTANA: Terra Firma (Sony) Cuando editó su primer álbum (Flow State) en 2018 a sus 23 años, la multiinstrumentista -toca más de 20 instrumentos- australiana que ya había vivido una vida ciertamente Más»

José Manuel Lucía Megías: “Aquí y ahora”

José Manuel Lucía Megías: “Aquí y ahora”

  Finalista del premio Estandarte de Poesía 2020, Lucía Megías construye este poemario partiendo de una identificación con el yo poético y de una temporalidad que exigía su espacio de reflexión: la Más»

Rainer María Rilke. “Cartas a un joven poeta”

Rainer María Rilke. “Cartas a un joven poeta”

Fue una obra póstuma de Rainer María Rilke (1875-1926). “Cartas a un joven poeta” se publicó en 1929, tras la muerte del autor, en un volumen separado del resto de su correspondencia, Más»

 

David Refoyo: «Odio»

por Alberto García-Teresa

La Bella Varsovia, 2011. 84 págs.

¿Hasta dónde determina la publicidad a la que estamos constantemente expuestos nuestras vidas? ¿Las vivimos realmente o sólo reproducimos los argumentos de anuncios en los que nos gustaría habitar, o de los que no podemos escapar?.

En Odio, el primer poemario de David Refoyo, se agrupan una veintena de poemas que constatan un universo muy real que se desencaja de la idealización publicitaria que supone su aspiración. Así, cada una de las piezas de este libro se cierra reproduciendo un eslogan publicitario muy difundido, fácilmente reconocible por el lector. De esta forma, se plasma cómo la publicidad resulta omnipresente y constituye una de las maneras que utilizamos para interpretar el mundo, puesto que sus lemas son las conclusiones a las escenas y a los pensamientos recogidos en las composiciones del volumen.

Esto es por lo que, según indica en el prólogo Mercedes Díaz Villarías, «cada uno de los textos en los que se fragmenta Odio enfrenta una identidad corporativa a una derrota: la ansiedad por el status, el abandono en la vejez, el agotamiento del planeta, la falta de fe, el abuso de menores, el maltrato físico, los trastornos alimentarios».

De hecho, las secciones del libro se denominan como el grupo al que pertenecen los productos cuya publicidad se inserta en los poemas de esa parte: “Automóviles”, “Centros comerciales”, “Preservativos”, “Alimentación y bebidas”, “Seguros”, “Cosmética”, “Telecomunicaciones”, “Instituciones”, “Transportes”. Por tanto, Refoyo muestra cómo la publicidad ha colonizado nuestras mentes hasta el punto de establecer nuestra organización del mundo mediante ella.

Evidentemente, toda esta articulación se sostiene en una poderosa ironía, que encierra sarcasmo y hasta humor negro: «Aparece Hitler en la pantalla / Rodeado de su séquito de militares / Intentando convencerles del programa de / Exterminio bajo el eslogan / Lava más blanco».

Refoyo utiliza en los poemas indistintamente el verso o bien el texto corrido con «/» para marcar las pausas versales, sin signos de puntuación ni mayúsculas. Emplea un registro narrativo, y la denuncia se torna muy explícita en algunas piezas: «miedo / siempre miedo / aprenderás a jugar con él / y todos los gobiernos lo usarán / cada vez más / para contrarrestar la libertad del ciudadano». En otras composiciones, el autor reproduce escenas de personajes alienados que son manifestación de las degradantes consecuencias del capitalismo. Aparecen, entonces, personas que se definen y que creen realizarse a través de la mercancía que poseen o que adquieren: «mientras compro / no pienso en mi matrimonio de plástico»; «sólo tenemos que ponerte un spot / y decirte tú podrías ser feliz / como nosotros / como ellos / sé feliz / te lo mereces / haznos caso / te conocemos mejor que nadie / sabemos lo que te falta / precio módico».

Por otro lado, el poeta enuncia su discurso en primera persona, desde el «yo poético», que habla como un personaje distinto para poder emplear a plena potencia la ironía. Esto le permite escribir los textos como víctima y como opresor, el cual suele aparecer en primera persona del plural. En ese sentido, resulta llamativo que el sujeto colectivo sólo figure agrupando a los poderosos (publicistas, políticos) pero no a las víctimas, que ponen de este modo de manifiesto un conflicto individualizado y no colectivo. Además, se puede dirigir a un «tú» sumido en la angustia provocada por el sistema.

Sin embargo, los lemas de la publicidad no se limitan a los cierres de los poemas, sino que se introducen en los versos para manifestar la cotidianeidad del consumismo de una manera sutil. No en vano, según ha explicado explica el propio autor, que trabaja como publicitario, en una entrevista: «La publicidad siempre ha buscado en la poesía una forma de expresión diferente, por eso decidí explorar el camino inverso, que fuera la poesía la que buscase en la publicidad, para dinamitar el proceso creativo, reinventándolo, utilizando los mismos trucos y las mismas herramientas, pero cambiando el foco de sitio». Además, el ritmo atropellado de las composiciones, donde se agolpan esas consignas, contribuye a aumentar la ansiedad y el desasosiego. Igualmente, participa en ello el que los versos estén compuestos en ocasiones por breves sintagmas nominales en las piezas dispuestas como bloques de texto. Estos fogonazos, ensamblados, constituyen una representación crítica de la sociedad de consumo y de los mecanismos de sumisión.

Por último, merece la pena resaltar también la crítica pacifista, por la cual ataca la agresividad de las personas absorbidas por los mensajes publicitarios, y antimilitarista de Odio. Al respecto, Refoyo denuncia que la sociedad de consumo es heredera del espíritu imperialista militarista, y que funciona mejor como estrategia de control social y de dominación política internacional: «años después nos dimos cuenta del verdadero negocio / misiles sustituidos por lavadoras / aviones que disparaban por otros que unían países / low cost / un verano de intercambio en Boston / naves espaciales por películas de usar y tirar / productos de consumo / elite / clase media / (…) y cuando se reconocieron sin enemigo (…) / vendieron sus armas / sus recuerdos / ciudades / banderas / y compraron nuestras lavadoras / nuestros coches / y nuestra cultura / sin derramar sangre / sin pisar el frío hielo de la estepa».

De este modo, Odio denuncia el fetichismo de la mercancía y el control social, la explotación laboral mediante una inmersión en la virtualidad de la publicidad. David Refoyo pone de manifiesto, por tanto, de manera original cómo formal e ideológicamente el consumo controla nuestro mundo.