Tears for Fears, punto de inflexión

Tears for Fears, punto de inflexión

The Tipping Point es el séptimo álbum de estudio y primero en casi 18 años de Tears For Fears, desde Everybody Loves a Happy Ending (2004), el dúo británico formado por Roland Más»

Bastille, mundo real o mundo virtual

Bastille, mundo real o mundo virtual

La banda británica Bastille acaba de publicar su cuarto álbum, Give me the Future. El escapismo es un tema explorado en profundidad en este nuevo disco, especialmente en conexión con la tecnología, Más»

Discos

Discos

ELVIS COSTELLO AND THE IMPOSTERS: The Boy Named If (Alive at Memphis Magnetic) (EMI-Universal) A sus 68 años, Costello parece el músico de su generación más en forma -a la par, claro Más»

Javier Reverte: «La frontera invisible»

Javier Reverte: «La frontera invisible»

El primatólogo Frans de Waal explica en su libro El último abrazo que la sonrisa en los primates es signo de sumisión y el gesto serio, por el contrario, signo de poder. Más»

Discos

Discos

PARADE: Mares pocos profundos (Jabalina) Muchas veces se nos olvida el genio que es Antonio Galvañ. Son demasiados los estímulos, tantos los artistas y discos que reclaman nuestra atención que simplemente damos Más»

Pedro Sandoval da vida a un autorretrato de Raffaello Sanzio que ha permanecido “escondido” por más de treinta años

Pedro Sandoval da vida a un autorretrato de Raffaello Sanzio que ha permanecido “escondido” por más de treinta años

Desde el primero de diciembre de 2022 el mundo podrá ver cómo la imagen que Raffaello hizo de sí mismo hace más de 500 años aparece conquistando la fachada de la Nasdaq Más»

Obituario: Matías Díaz Padrón, un sabio y autoridad en Pintura Flamenca

Obituario: Matías Díaz Padrón, un sabio y autoridad en Pintura Flamenca

Ex conservador del Museo del Prado, profesor de Arte en la Universidad Complutense de Madrid y Presidente de Honor del Instituto Moll, Matías Díaz Padrón, nacido en El Hierro, ha fallecido a Más»

Pedro Sandoval revoluciona el mercado de los NFTs con su nueva colección Meta Kinetics

Pedro Sandoval revoluciona el mercado de los NFTs con su nueva colección Meta Kinetics

Una de las figuras claves del neoexpresionismo abstracto, el artista venezolano Pedro Sandoval, presentará en diciembre su nueva colección insignia “Meta Kinetics” en el Marketplace de NFTs español Mint One.  Meta Kinetics Más»

J.P. Bimeni, viaje emocional hacia el autodescubrimiento y la curación

J.P. Bimeni, viaje emocional hacia el autodescubrimiento y la curación

En su segundo álbum, Give Me Hope, el cantante de soul originario de Burundi, J.P. Bimeni, predica optimismo a pesar de todo. Bimeni, un refugiado que esquivó la muerte antes de huir Más»

Robert Olmstead: «Lejana estrella brillante»

Robert Olmstead: «Lejana estrella brillante»

Lejana estrella brillante es una novela pero a la vez un poema épico sobre la caída de los últimos héroes del siglo XIX y la llegada del siglo XX, probablemente un siglo Más»

 

Idoia Arbillaga: «Pecios sin nombre»

por Angel Luis Luján

Amargord, Madrid 2012. 82 págs.

Pecios sin nombre, el primer poemario de Idoia Arbillaga, es un libro paradisiaco y a la vez maldito, salvaje y tierno, clásico y vanguardista, y su lectura supone un choque y un encuentro con realidades vitales y literarias.

Su carácter dual y contrastante, de intenso diálogo consigo mismo y con el lector, se aprecia ya en su estructura, compuesta por dos grandes bloques antagónicos y a la vez complementarios: “Los tacones de Eva” y “El puñal de Adán”, flanqueados, en la mejor tradición clásica, por un proemio y un epílogo. “Mitades” llama la autora a estos dos bloques, lo que refuerza su complementariedad. El poemario adquiere así la forma de un ser andrógino, de una ambigüedad sexual que nos recuerda a Whitman y su canto al ser dual que se esconde siempre en eros. De ahí la “doble sed” con que se cierra el libro. El panerotismo de estos versos contiene aciertos como la serie de sonetos, que remedan un cancionero petrarquista en clave erótica, con el escenario turco al fondo y el relato, en el foco, del amor entre dos mujeres; apuesta arriesgada, por la que no suele transitar mucho la poesía española y mucho menos en una forma clásica como el soneto. De ese osado contraste entre la absoluta novedad y la tradición más acendrada surgen las centellas que iluminan el libro.

Las referencias al Paraíso apuntan también hacia la búsqueda y recuperación de un lenguaje primigenio, originario, en el que el nombrar coincida con la emoción, en pura desnudez, aunque hiera, aunque lleguemos a los sonidos elementales: “Llanto de bosque recién talado / parte en dos la memoria poblándola de cangrejos, / el estertor de un niño y el vagido de una anciana” (p. 70). Por eso los poemas de Idoia Arbillaga son de una intensidad cercana, a base de anáforas, repeticiones y paralelismos que penetran al lector, que a veces lo mecen en un ritmo de encanto, con suavidad como en “El baúl invisible” (p. 17) y otros lo llevan a un límite de tensión: “Quiero abrazar el planeta, con sus lagos y sus ríos. / Quiero montañas agrestes frotándome los senos. / Quiero cardúmenes vivos de peces mariposa. / Quiero ganado infinito, piel humana y verde absenta” (p. 37).

El legunaje actúa, pues, en el libro como algo matérico y palpable, sensual e hiriente, en la mejor tradición de la vanguardia pero con soterrados mecanismos del dominio de la poesía clásica. Debido a esos límites del lenguaje encontramos acuñaciones léxicas inéditas y de una fuerza indudable: “precipicio-escalofrío” (p. 32), “droga condena” (p. 43), “amor-cangrejo” (p. 44), “hombre-poema” (p. 53), “amor-tao” (p. 57), “palabras-escorpiones” (p. 70). Hay que hacer notar la insistencia en esta fauna salvaje y venenosa, de una violencia primigenia: el poemario está lleno de cangrejos, escorpiones, alacranes, como esa “gravilla del camino” que “se hizo de un rojo alacrán” (p. 37), color nuevo en el idioma y que nos muestra una realidad en continuo cambio, en una metamorfosis que convierte todo lo estático en un torbellino de movimiento y de locura, de asechanza y suavidad en brusco contraste: “Luciérnaga de tez blanca, inoculas en mi vientre” (p. 36).

El libro está lleno de sorpresas. A cada momento encontramos recuerdos del surrealismo mezclados con símbolos de la tradición mística, no solo española, sino también oriental. Hay imágenes oníricas y poderosas: “como un cristal arrugado” (p. 41); “Quizá un ciervo enamorado triturase / la voz de los obispos” (p. 42), y a veces lo visionario toma un matiz alegórico como en el poema III de la “Serie afónica”: “Todos somos cazadores en las sendas del amor” (p. 43), y en este sentido va la cita de Dylan Thomas con que se abre la “Segunda mitad”. La cumbre de lo alegórico visionario está, a mi parecer, en el poema titulado “Laio”, que abre la “Serie afónica II”.

No deja de haber algún guiño al simbolismo, como ese “Pentagrama en clave de luna” (p. 61). Pero es el mar el símbolo más perceptible en las página de Pecios sin nombre, principalmente en su aspecto más envolvente, de inmersión y de descenso, como un refugio ante el mundo turbulento: “No hay lugar más seguro / que el fondo del mar” (p. 49); un mar que es a la vez el lugar de la posesión total, del éxtasis amoroso; mar que impregna o que se refleja en otros lugares del poemario como la “saliva estival” que envuelve al sujeto lírico (p. 66) o “la vieja bañera de mis sueños” donde “licuaré tu cuerpo” (p. 54).

Un libro complejo, intenso y bello, con variedad de ritmos, entre el verso libre, el verso clásico y el juego continuo con el pie quebrado, que sorprende a cada paso al lector, y que lo sumerge en el lugar en que los nombres naufragan, pero su belleza y su fuerza permanecen.