Discos

Discos

SONDRE LERCHE: Avatars of Love (PLZ/InGrooves) Venía dejando avisos desde hace unos meses pero todavía no era momento de confirmarlo. Primero fue “Dead of the Night”, una canción de más de diez Más»

Alberto García-Alix: «Fantasías en el Prado»

Alberto García-Alix: «Fantasías en el Prado»

La exposición procede dentro del recorrido photoEspaña 2022 en su vigesimoquinta edición como Festival Internacional de Fotografía y Artes Visuales bajo el patrocinio de la Fundación ENAIRE , institución cultural vinculada a Más»

Marcos Almendros: Antología de mujeres de los siglos XVI y XVII

Marcos Almendros: Antología de mujeres de los siglos XVI y XVII

Dos antologías de poesía del Siglo de Oro, que nacieron con dos años de diferencia, caminan ahora por la calle, dando cuenta de la existencia de 30 poetas mujeres, casi todas, fuera Más»

El universo latino de Najwa

El universo latino de Najwa

  El nuevo disco de Najwa es un álbum de versiones de canciones latinas. Producido junto a Josh Tampico, la cantante recurre a canciones icónicas creadas durante la primera mitad del siglo XX: Más»

Discos

Discos

HANK IDORY: Sentimental Jamboree (Pretty Olivia Records) Hace ahora cinco años que se editó un primer disco radiante firmado por alguien que se hacía llamar Hank Idory (sí, un homenaje claro al Más»

Teresa Vallés Botey, estudiosa de Carlos Pujol

Teresa Vallés Botey, estudiosa de Carlos Pujol

La profesora de Literatura de la Universitat Internacional de Catalunya Teresa Vallès Botey (Barcelona, 1970), estudiosa de la obra y figura del escritor Carlos Pujol, disfruta de una estancia de investigación en la Universidad de Tel Más»

Asociación Genialogías: Diccionaria Una

Asociación Genialogías: Diccionaria Una

Diccionaria se presenta así: “Recolección y siembra de palabras con que las mujeres nombran sentimientos, experiencias y saberes silenciados o no expresados antes de forma satisfactoria para ellas” y nos entrega un Más»

Óscar Curieses: «Constitución Española»

Óscar Curieses: «Constitución Española»

Realmente, ¿qué contenido tiene la Constitución Española? El gran hito de la restauración de la democracia, ¿tiene contenido? ¿Lo ha tenido? ¿O ha sido vaciado por completo? ¿Qué es, a día de Más»

 

Miguel Mula: «Arqueros en mi fiesta»

por Angel Luis Luján

Olcades poesía, Cuenca 2011

La nueva colección “Olcades Poesía” arranca desde Cuenca con un contundente primer libro, que es también la opera prima del autor, Miguel Mula, original de Águilas (Murcia). Arqueros en mi fiesta es un poemario denso y sin concesiones, de una lírica entre vallejiana y simbolista, y con un profundo anclaje arquetípico. La idea de irrupción que se desprende de la incongruencia entre los dos términos del título (¿unos arqueros en una fiesta privada?) da buena cuenta de las tensiones y sorpresas que sostienen al poemario en todos sus niveles, y de su alto grado de imaginación.

El del arquero es un arquetipo que ha tenido diversas y curiosas manifestaciones a lo largo de tiempos y culturas. En su forma más amable es Cupido, y Miguel Mula juega con esa plasmación en los títulos de las dos partes principales: “La flecha en el corazón” y “El corazón en la flecha”; pero también puede interpretarse como el flechador Sagitario, que representa a un Centauro, de carácter más cruel; y no hay que olvidar a Apolo, cuyos atributos son precisamente el arco y la lira.

De esta conjunción de poesía y tensión, nace la reflexión de Octavio Paz sobre la lírica. Explicando la imagen de Heráclito que es germen de su libro, nos dice el poeta mexicano: “la lira, que consagra al hombre y así le da un puesto en el cosmos; el arco, que lo dispara más allá de sí mismo”.

El arco es, pues, aquello que se tensa para alcanzar un fin, un blanco, y esta poesía, como toda buena poesía, nos habla de los límites, y del deseo de lanzarse más allá de toda experiencia, pero mostrando a la vez que toda vivencia encuentra sus límites quizá demasiado cerca, más cerca sin duda de lo que quisiera el sujeto de la experiencia.

Los poemas son, así, flechazos, disparos que van más allá de la herida, hacia la razón de todo ser: “El abrazo la herida” se titula el último poema, sin guiones ni comas, como si fuera una sola palabra. Este título hace eco a otro poema (todo es resonancia en este libro), “El abrazo del loco”, emblemático de la colección. Es un texto en prosa que contiene otro poderoso arquetipo, la mítica figura del loco del tarot o un avatar más de la leyenda del rey pescador, con un guiño a la mística, con elementos surrealistas y el establecimiento de diálogo con un cuadro.

Este poema y el siguiente, “Altamar” (nuevamente una sola palabra) nos sitúan en la misma línea: la del deseo que encuentra su límite en la muerte, o mejor dicho en la amenaza de la desaparición que da su sentido pleno al deseo. El amor es, en este libro, muy parecido a la soledad, y algo cruel, lo que nos recuerda al verso de Mallarmé: “meurtries /  De la languer goûtée a ce mal d’être deux”. Y Mallarmé es precisamente vilipendiado en un poema que se abre con una provocación: “Que le den por culo al azur” (p. 30).

Y es que el libro tiene también mucho de baudelairinao, del Baudelaire de la muerte de los amantes: “Una tarde hecha de rosa y de azul místico, intercambiaremos un destello único como un largo sollozo, cargado todo de adioses”. Pero en Mula el desenlace no es tan espectacular, ni tan optimista. En él encontramos lo sublime junto a lo grotesco: el amor es negro y habla por boca de un viejo desdentado, como un limón exprimido, mostrándonos qué cerca está el todo de la nada.

El poemario, como se ve, es rico en tonos costrastantes. Hay poemas serenos, elegíacos, casi simbolistas como “Pasó el tiempo de las celebraciones” (p. 53), otros en tono de humor, juguetón y lúdico, como el que se cierra con el chocante: “en bucólica autovía hipérbaton nos hizo” (p. 61). Asistimos también al quiebre desmitificador después de una encendida enumeración lírica: “Pero, ¿almorzaremos mañana?” (p. 25).

Sin embargo, el valor principal del libro, a mi modo de ver, es el planteamiento del tema de la identidad, un tema caro a la poesía moderna. La identidad es una leyenda, como planteaba también Diego Jesús Jiménez. Somos la historia que nos contamos a nosotros mismos. Esto se hace evidente en un poema en que Miguel Fernández Parra nos dice de Miguel Mula: “Miguel Mula huyó de Miguel Mula” (p. 45). Esta complejidad enunciativa y el carácter especular de este planteamiento necesita ser transmitido no en una alocución directa sino como resultado de una polifonía de voces. Son varios los migueles que hablan en los poemas y de esos retazos de discurso el lector debe construir un sentido. Si alguien pensó que la poesía no es un género polifónico (como puede ser la novela) aquí tiene un contundente desmentido. Por no hablar, por otra parte, de los múltiples ecos de la tradición: Fray Luis de León, Garcilaso, San Juan de la Cruz en este contexto hablan con una voz sorprendentemente nueva.

Ello nos lleva a otra de las dimensiones del libro, que lo es también de la poesía moderna: el giro metapoético. A la desasosegante constatación que hace el poeta: “ya todo está dicho y ya solo queda / tu silencio y mi silencio mirándose” (p. 24), no cabe otra respuesta que inventarse a otros que nos digan, hacer de ventrilocuos, multiplicar las voces, o simplemente construir un poema palíndromo como el que cierra el libro: la poesía no puede más que repetirse a sí misma, invirtiendo el orden o subvirtiéndolo.