Discos

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PAUL McCARTNEY: III (Warner) A dos años de cumplir los 80, Paul McCartney sigue componiendo y editando discos. Otra cuestión es si siguen siendo relevantes. En este caso, III, su decimoctavo disco en solitario, Más»

Harold Bloom: “Cleopatra. Soy fuego y aire»

Harold Bloom: “Cleopatra. Soy fuego y aire»

Vaso Roto y su propietaria acertaron plenamente al solicitar al profesor Pujante la traducción de la serie de cinco ensayos de Bloom en torno a personajes shakesperianos y esta nueva entrega viene Más»

Little Simz, extrayendo luz en tiempos turbulentos

Little Simz, extrayendo luz en tiempos turbulentos

Días después de anunciar que editaría un nuevo disco en 2020, la rapera Little Simz publicaba ya Drop 6. El proyecto que da continuidad a su aclamado álbum GREY Area de 2019, fue grabado por completo Más»

Otl Aicher. Metro Bilbao. Arquitectura y Paisaje

Otl Aicher. Metro Bilbao. Arquitectura y Paisaje

Coincidiendo con el XXV Aniversario de la creación del Metro Bilbao, el Museo de Bellas Artes de la capital vasca tiene en cartel una exposición dedicada al artista germano Otl Aicher (1922-1991), Más»

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GORILLAZ: Song Machine, Season One: Strange Timez (Gorillaz-Parlophone) En su momento se habló del fin de Gorillaz. No obstante, el trabajo imparable de Damon Albarn no podía dejar escapar su creación más atípica, Más»

Blanca Li, «Le Bal de Paris»

Blanca Li, «Le Bal de Paris»

La realidad del vacío Más»

Rolling Blackouts Coastal Fever, utopía en el jardín

Rolling Blackouts Coastal Fever, utopía en el jardín

  Cuando se pasa mucho tiempo fuera de casa, incluso lo familiar empieza a parecer foráneo. Al quinteto de pop de guitarras Rolling Blackouts Coastal Fever volver a Melbourne tras mirar al Más»

Carmen Díaz Margarit: “El sueño de la salamandra”

Carmen Díaz Margarit: “El sueño de la salamandra”

Las sirenas, gacelas, alondras de esta poeta, con todo su poder de denuncia, se convierten en salamandra en estas nuevas entregas de su poesía. La salamandra pasa del dolor indignado por las Más»

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THE ROLLING STONES: Goats Head Soup (Amazon) Si tomamos el período de 1968 a 1973 como el más reverenciado en la carrera de The Rolling Stones, Goats Head Soup (1973) sería el cierre de su Más»

 

Guadalupe Grande: «La llave de niebla»

por Mª Angeles Maeso

(Calambur, 2003. 74 págs)

La poeta Guadalupe Grande, fallecida el día 2 de enero de este año, fue una colaboradora habitual de la revista hermana, ya desaparecida, Reseña. El nº 354 (noviembre, 2003) de esa revista incluía esta crítica sobre La llave de la niebla. Ahora, la publicamos en Artes hoy, tal como salió en papel, porque es nuestro modo de contribuir a que la grandeza de su poesía continúe viva.


¿Qué buscas, memoria? se preguntaba Guadalupe Grande en su anterior poemario, EI Libro de Lilit (Premio Rafael Alberti, 1995). A ocho años de aquella pregunta, la memoria ya no es para la poeta el perro hambriento que la sigue con mirada lastimera, sino más bien el animal al que ya se le hizo un sitio y por cuyos ojos, sorprendidos o extasiados, las más de las veces extrañados ante la con-fusión, mira la poeta. ¿En qué consiste la extrañeza? Se pregunta, y a la búsqueda de una respuesta parece ir encaminado este poemario. En el poema que da título al libro, la ciudad, vista con su cerco de vallas y zanjas, penetra con sus ruidos el interior de nuestra casa, perturba nuestra soledad, hace imposible la calma, nos empuja hacia una vida de urgencias, que es negación de vida, en la medida en que nuestra respuesta a toda proposición vital es que no hay tiempo. La búsqueda de la llave que abra la puerta del agua limpia, la del orden y del entendimiento, será el poema. Sus silencios, su germen de palabras aún sin voz, serán una llave para abrir el tiempo y hacer fértil la memoria. Para ello la poeta indaga en la infancia sin perder de vista el presente, somete a su memoria a una y otra vuelta de tuerca para extraer luz; navega, no sólo en los recuerdos de sus experiencias, sino en aquellos que corresponden a las vivencias de otros y traspasados como recuerdos de familia, que quedan en la memoria de la poeta, aunque no sea ella quien salga en esas fotos de posguerra.

Gran parte de los poemas están organizados según una complicada estructura que incluye varios planos temporales. Como pusieron de manifiesto los surrealistas, así, simultánea y no linealmente, es el fluir del tiempo de la conciencia: «Miro una ciudad, desde el último piso de la Avenida de América:/son los arrabales de mi infancia. En esa rememoración del pasado que se mide con el presente tienen su raíz los mejores poemas de este libro, como “Centro Comercial”, “Farmacia de Guardia”… en los que la luz de los días va impregnada de la sobra de azul de la memoria. Guadalupe Grande nos adentra con sus poemas-llave en el corazón de las ciudades para, una vez en sus calles, mostrarnos cuán lejos están de nosotros, cuánto ha crecido la distancia entre la ciudad y la naturaleza. Tanto que la ciudad será para la poeta sinónimo de esa lejanía. A sus caravanas, sus atascos, a las prisas de sus gentes, a los ruidos de fuera, se sumaran también sus sonidos interiores, de las habitaciones de la soledad. Tiempo del ayer y del hoy; espacios del adentro y del afuera. Desplazamientos que realiza el lector gozosamente, llevado por un lenguaje que apela una y otra vez a los sentidos. La mirada de la poeta dirige la nuestra hacia sus postales, que son imágenes táctiles, auditivas, gustativas, pero sobre todo olfativas, como corresponde a la mirada del animal extrañado que pervive en el poeta. De ahí sus inquisiciones propias de la retórica vallejiana.Hermosa llave la de su lenguaje, riquísimo en imágenes que sugieren, que apuntan significados sin que nada sea explícito to. »Sucede en el sonido tu pecho/ que recorre las paredes del patio» dice en un poema titulado Eco con el que nos da, más que la memoria de la infancia, directamente sus ritmos. Lenguaje que tiene que ver con la búsqueda de la emoción que reclamaba el sensismo de los ochenta, sin dejar de mirar calle. De ahí que sus poemas-postales vayan impregnados de lirismo pese a su aparente neutralidad realista. De ahí que, sin moralizar, denuncien la vida en las ciudades que nos acogen, pero en las que nunca sabremos dónde estamos, si dentro o fuera. La movediza línea que define el partir o el llegar es la que configura nuestra incertidumbre y precariedad. Guadalupe Grande nos da su llave para deshacer la niebla: sus postales de la memoria asombrada, bellísima expresión la negación.