Claudia Comte: «After Nature»

Claudia Comte: «After Nature»

Comisaria del proyecto Chus Martínez quien, en colaboración online con Claudia Comte, presenta esta exposición que gira en torno a los arrecifes de coral y la preservación de los océanos. Fundadora de Más»

Glass Animals, certezas por los aires

Glass Animals, certezas por los aires

Glass Animals consiguieron forjar su sitio en la escena independiente británica con sus dos primeros álbumes: Zaba (2014) y How to Be a Human Being (2016). Con este último consiguieron una nominación Más»

Paret en Bilbao. Arte sacro y profano

Paret en Bilbao. Arte sacro y profano

El Museo de Bellas Artes de Bilbao y el Museo de Arte Sacro presentan conjuntamente la exposición Paret en Bilbao. Arte Sacro y Profano dedicada a la obra realizada por este singular Más»

Discos

Discos

VERTO: Embora (Alberto Mira Cons-Fernando Peleteiro Sánchez) Cuando Verto hizo público un listado con sus influencias incluso antes de editar su debut, estaban dando a la gente de su generación una guía de Más»

Julia de Castro, el canto que perdura en la memoria

Julia de Castro, el canto que perdura en la memoria

Julia de Castro, conocida por su decenio como líder de la banda De La Puríssima, está ahora presentando en directo el disco que editó no hace mucho, La historiadora, un álbum transicional cuya Más»

Discos

Discos

THE NEW RAEMON/MARC CLOS Y DAVID CORDERO: A los que nazcan más tarde (BMG) En 2020, Ramón Rodríguez (The New Raemon) entregó su álbum más completo, visceral y oscuro, Coplas del andar torcido. En Más»

El bando bueno, por Antonio Luque

El bando bueno, por Antonio Luque

El bando bueno es el nuevo disco de Sr Chinarro, uno de los pilares de la escena independiente desde los primeros 90, siendo Antonio Luque el autor más prolífico de su generación Más»

“Yo soy el que soy”, biografía del violinista Aaron Lee

“Yo soy el que soy”, biografía del violinista Aaron Lee

Lo mejor del espectáculo es el concierto de violín de Aarón Lee, muy aplaudido cuando se queda solo con su música. El resto, más que interpretación, es pura narratividad de monólogo expresivo Más»

Discos

Discos

TASH SULTANA: Terra Firma (Sony) Cuando editó su primer álbum (Flow State) en 2018 a sus 23 años, la multiinstrumentista -toca más de 20 instrumentos- australiana que ya había vivido una vida ciertamente Más»

José Manuel Lucía Megías: “Aquí y ahora”

José Manuel Lucía Megías: “Aquí y ahora”

  Finalista del premio Estandarte de Poesía 2020, Lucía Megías construye este poemario partiendo de una identificación con el yo poético y de una temporalidad que exigía su espacio de reflexión: la Más»

 

John Le Carré: «Volar en círculos»

por Mercedes Martín

Editorial Planeta, 2016

le carréDesde que era joven, John Le Carré se mantuvo al margen. Según cuenta su biografía, publicada recientemente en esta misma editorial que publica sus memorias, desde la universidad, Le Carré “no tenía amigos”. De este modo, podía espiar a quien hubiera que espiar sin remordimientos. Lo hacía por una causa noble: defender a su país del comunismo. Sus jefes, una cadena de personajes de la cual solo conocía el penúltimo eslabón, lo utilizaron, utilizaron su inocencia y la creencia en las causas nobles, en los enemigos acérrimos, en los buenos y en los malos, hasta que el niño un buen día maduró y decidió jugar a este juego sin creerse nada. Y esto es lo que se dedicó a reflejar Le Carré en todas sus novelas posteriores.

Pero esta no fue su más temprana experiencia de decepción sobre la condición humana: su padre también era un traidor. No trabajaba para nadie, ni escondía sus tejemanejes bajo la bandera del país, sino que era un vulgar estafador: trabajaba para sí mismo y lo que perseguía no eran secretos, sino quedarse con el dinero de la gente. Este padre sin escrúpulos, manipulador y megalómano dirigió los primeros pasos avergonzados de Le Carré sobre el mundo. Con muy pocos años, se lo puede una imaginar avanzando entre la gente con el sentimiento de la culpa, que el padre no tenía, pesando sobre él.

Es de suponer que estos dos aprendizajes le marcaron toda su vida y que sus protagonistas no eran sino versiones muy parecidas entre sí del autor, David Cornwell (su verdadero nombre), niño, inocente y crédulo, y su padre, adulto, pero perverso y corrupto, que lo usó como los Servicios Secretos usan a los agentes en las novelas del autor y en la vida real, traicionándolos.

En las novelas, como frecuentemente pasa en la vida real, los supuestos nobles objetivos sobre los que se monta toda una red de espionaje que destroza la vida de la gente no resultan más que mentiras que ocultan los verdaderos intereses individuales y egoístas de ambiciones desbocadas, de personas sin escrúpulos que ponen en peligro a los demás para sumar cuota de poder mientras claman, aterrorizando a su país, que todo lo que hacen está justificado por una cuestión de Seguridad Nacional y nadie debería pedirles cuentas, si no quiere contarse entre los traidores.

John Le CarréAhora, Le Carré publica sus memorias, y aunque no hace revelaciones comprometedoras para la “Seguridad Nacional” no duda en criticar, como antes en la ficción, la poca seriedad de los Servicios de Inteligencia en general y, por extensión, de cualquier organización estatal, desplegando una ristra de anécdotas reales a cuál más irónica… O semi-reales (debido a que la memoria, según explica con juguetona ironía, inventa).

Habla por ejemplo de Rupert Murdoch, el magnate de los medios de comunicación “cazado” por unas escuchas telefónicas, y de sus dedos llenos de anillos, en los que se fijó durante una curiosa cena. Habla de las personas reales que conoció y que inspiraron sus novelas: una cooperante por sorpresa, un preso de Guantánamo, también por sorpresa, un mafioso que, ridículamente, quiere parecerse a Kojak, el personaje de la serie estadounidense, y de los nuevos empresarios, que antes eran dirigentes comunistas, pero están dispuestos a vender hasta la sangre de sus compatriotas (y es literal) cuando el capitalismo llama a su puerta. Habla del teléfono pinchado de Angela Merkel, de las revelaciones de Snowden, de las maquinaciones de la Cumbre de las Azores… De que la historia siempre se repite.

No es que Le Carré conozca todos los detalles de la burocracia del espionaje, la mafia y el establishment que gobierna cada rincón del mundo, pero viajó a los lugares en conflicto, habló con las personas en el punto de mira. Y lo más importante: conoce al “agente doble” que hay en la naturaleza humana y sabe reflejarlo en las historias que escribe.