Discos

Discos

WEEZER: Pacific Daydream (Crush/Atlantic-Warner) “No puedo conseguir que nadie haga Álgebra conmigo”, canta Rivers Cuomo en “QB Blitz”, con lo que parece seguir interpretando el papel (real o fingido) de antihéroe y Más»

David Refoyo: “Donde la ebriedad”

David Refoyo: “Donde la ebriedad”

A partir del juego con el título de la obra de Claudio Rodríguez, en Donde la ebriedad, David Refoyo (Zamora, 1983) lleva más allá el trabajo experimental con la palabra y con Más»

Eduardo Arroyo, le retour des croisades

Eduardo Arroyo, le retour des croisades

Me atrevería a decir que esto es un reencuentro de íntimos amigos. Lo primero que ha hecho Eduardo Arroyo en la presentación de la exposición que tiene en Bilbao ha sido reconocer Más»

Museo Thyssen 25 Aniversario

Museo Thyssen 25 Aniversario

Se ha dicho que una de las cosas que más lamentó Margaret Thatcher durante su gobierno fue el no haber conseguido que la colección Thyssen se quedara en el Reino Unido. También Más»

Cómo vivir en el campo, el juego de crear

Cómo vivir en el campo, el juego de crear

Cómo Vivir En El Campo es un trío (Pedro Arranz, Miguel Breñas y Carlos Barros) de Madrid que, tras varios CDs autoeditados en sus inicios, publicaría en 2012 su primer largo, CVEEC Más»

Missing o los cuerpos perdidos

Missing o los cuerpos perdidos

Missing. Perdida en la memoria o pérdida de memoria. En tan solo una hora y media la compañía británica Gecko Theatre consigue que el espectador-niño se encuentre con su propio delirio, delirio Más»

Discos

Discos

NEIL YOUNG: Hitchhiker (Reprise-Warner) Llevamos años oyendo hablar de los discos perdidos de Neil Young. Él mismo ha ido dejando caer detalles anunciando que los iba a recuperar en distintos formatos (su Más»

Doris Salcedo: “Palimpsesto”

Doris Salcedo: “Palimpsesto”

La torre tumbada del homenaje Más»

Jan Morris: “Trieste o el sentido de ninguna parte”

Jan Morris: “Trieste o el sentido de ninguna parte”

No es una casualidad que este verano haya leído Trieste o el sentido de ninguna parte porque me gusta la literatura de viajes, lo que es una casualidad es que ahora, escribiendo Más»

Sarah McKenzie, música como mantra

Sarah McKenzie, música como mantra

Hace tres años y medio que la cantante y pianista Sarah McKenzie participó en el concurso Umbria Jazz Festival: fue premiada con una beca especial para a asistir la icónica facultad Berklee Más»

 

Elena Ferrante: “La niña perdida”

por Mercedes Martín

Lumen. Barcelona, 2015. 544 páginas

FerranteEn la Historia, la mujer representa un papel muy reducido y casi siempre aparece con pseudónimo, un nombre sin apellido: la madre, la esposa o la prostituta. Es una ironía entonces que Elena Ferrante, una escritora que pretende una escritura feminista, no sea nadie tampoco, un nombre común sin foto, sin biografía. Ella escribe a lo largo de cuatro novelas sobre la vida de dos mujeres, amigas pero, en cierto modo, antagónicas. Una es brillante, sin embargo es tradicional, está casada, es madre y esposa, vive enterrada en el anonimato normal para las mujeres, pero es popular y admirada en el barrio, es la fuerza centrípeta de la familia, de la tribu, de la sociedad matriarcal italiana. La otra, que pudo estudiar, no es tan brillante ni tan segura de sí misma, intenta escapar del anonimato, ser alguien a la manera moderna: no en el barrio, sino en el mundo, en la Historia, a pesar de las hijas y del marido, de la suegra y de la propia madre —una mujer tradicional que prefiere verla muerta antes que separada y que representa los valores aprendidos y de los que trata de huir.

Elena Greco (Lenù) es la protagonista y trasunto de la autora, Elena Ferrante, que a su vez es un seudónimo, pues no se sabe nada de la escritora real, tan solo que es mujer y que es de Nápoles. A su voz la acompañan una serie de personajes corales que representan el mundo tradicional contra el que tiene que luchar para hacerse a sí misma, para reconocerse en alguien que le guste, para tener un reflejo digno en el espejo. El libro pertenece a la saga Dos mujeres, que se compone de La amiga estupenda, Un mal nombre, Las deudas del cuerpo y La niña perdida. La autora, por correo electrónico, desvela que se ha inspirado en Mentira y sortilegio de Elsa Morante. ¿Novela feminista? Si lo es, está llena de contradicciones, pero las contradicciones en la novela son buenas, si no, se trataría de un ensayo. Pero es mucho más, cuenta la intrahistoria de Italia desde los años cuarenta hasta los ochenta. En la novela, vemos una manera de ser y de sentir. No es una manera inamovible, son tradiciones y costumbres de una cultura que pueden cambiarse, pero son tan difíciles de mover como imposibles de eludir.

Además, en esta cuarta entrega de la saga, la protagonista tiene que luchar contra el complejo de Medea que se abate sobre ella: la mujer que abandona a los hijos para estar con su amante. La sociedad castiga mucho más a la mujer en estos casos y Elena no es ajena a la sociedad en la que se ha formado como persona.

“Por más que escribiera y razonara a fondo sobre la autonomía femenina, no sabía prescindir de su cuerpo, de su voz, de su inteligencia. Fue terrible confesármelo, pero lo seguía queriendo, lo amaba más que a mis propias hijas.”

Pero lo atractivo de la saga no es la vieja historia de la mujer que corre tras el amante, ni siquiera Italia con todos sus personajes neorrealistas. Lo que me parece más interesante de Ferrante es la historia de las dos amigas —un poco galdosiana, recuerden Fortunata y Jacinta—, a lo largo de la saga serán el modelo la una de la otra, unas veces modelo a seguir, otras a evitar, y así, se amarán y se odiarán durante toda su vida.