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José Luis Gómez Toré: “El roble de Goethe en Buchenwald!

por Alberto García-Teresa

Libros de la resistencia, 2015. 146 páginas

En 1939, Joseph Roth escribió un pequeño artículo, “El roble de Goethe en Buchenwald”. En él, medita acerca del árbol plantado por Goethe que, por decisión de las autoridades nazis, se mantuvo en pie en medio del campo de concentración de Buchenwald. Esto le daba pie también a adentrarse en el significado de los símbolos.

A partir de ahí, José Luis Gómez Toré levanta un ensayo en sentido pleno; un texto de reflexión que aborda diferentes cuestiones sin llegar a un análisis pormenorizado de ellas. De este modo, Gómez Toré toca la Filosofía, la Historia, la Política y la Estética en una pieza muy bien hilvanada. El autor, en efecto, va entrando y saliendo de los temas con soltura, sin brusquedad, y recuperándolos más adelante; todo ello de manera muy fluida.Roble Goethe autorEl artículo original, brevísimo, de apenas dos páginas, se incorpora como páginas previas al ensayo propiamente dicho de Gómez Toré, que se halla divido en seis capítulos y que, acertadamente, lleva como subtítulo “Glosas en torno a un texto de Joseph Roth”.

Gómez Toré comienza indagando en la presencia de símbolos en nuestra época. Al respecto, afirma: “Quizá lo que nos falte no son símbolos, sino la sabiduría para identificarlos a nuestro alrededor así como para reconocer la carga, a menudo pesada, que comportan”. Y resuelve: “Tal vez el problema sea que hemos perdido el espesor, y por tanto la ambigüedad constitutiva, que caracteriza lo simbólico”. Entonces, Gómez Toré alerta de que “rechazar de plano los mitos no conduce más que a su ocultamiento, como tal vez sucede en nuestra época (…). El riesgo es, por supuesto, la recaída en una mitología (…). La verdadera amenaza no reside en los mitos aislados, sino en la construcción de una mitología, de un logos mítico como palabra poderosa y potencialmente violenta”.

Por otra parte, el autor nos introduce en el funcionamiento y en la lógica nazi de los campos de exterminio, en su política de ambigüedad y en la intención de negar el Holocausto. Se adentra en la política cultural de la época, interrogándose sobre el sustrato que permitió y generó el nazismo, alcanzando hasta el Romanticismo en su rastreo. Además, incide en la relevancia de la tesis de Hannah Arendt sobre la banalidad del mal, y, citando a Celan, incide en que “desmitificar no significa sustituir mitos por contramitos”. Se acerca a la política ecologista del nazismo y en su componente ideológico e indaga en la naturaleza mítica de la mentalidad productivista. Añade un breve estudio de las posiciones de Paul Celan o Heidegger con respecto al sustrato ideológico del nazismo y a su desarrollo.

Fruto de todo ese análisis, Gómez Toré propone una cultura de la hospitalidad, consciente de la vulnerabilidad de los seres humanos, que reconozca “lo precario de toda identidad y de toda morada”; en suma, “una cultura mestiza abierta a la experiencia de lo otro, que no ignore que también en ella pueden esconderse las semillas de la barbarie”.

En el fondo, José Luis Gómez Toré apuesta por ser conscientes de la complejidad de los procesos históricos y culturales, y deshace la ilusión de la falsa simplificación a la que se aspira con una apropiación concreta de los mitos. Precisamente, la lección que se extrae del Holocausto es esa: “Desmitificar Auschwitz no implica minusvalorar el sufrimiento ni restar un ápice de su atrocidad al crimen; antes bien, supone no ceder razones a los verdugos, esforzarse por no instrumentalizar a quienes sufrieron su violencia, lo que conlleva, en primer lugar, no reducir a nadie únicamente a la condición de víctima”. El texto, así, habla también del lugar de las víctimas en la sociedad y en el aire. Y, finalmente, reflexiona sobre cómo puede acercarse el Arte a la barbarie y a esas situaciones extremas de opresión.

Se trata de un libro que nos empuja a la reflexión, a replantearnos cómo mirar y cómo contar el nosotros y, en esencia, a nosotros mismos. Resulta una obra que, sugestivamente, nos invita a ahondar en asuntos y debates que, como dos espejos enfrentados, abren de manera sucesiva nuevos interrogantes.