Olivia Laing: “La ciudad solitaria”

Olivia Laing: “La ciudad solitaria”

Cuando estás sola en otro país, empezando una vida nueva, y no hablas bien el idioma, puedes tener un ataque de timidez. Poco a poco, aprendes a evitar las situaciones incómodas por Más»

Discos

Discos

XOEL LÓPEZ: Sueños y pan (Esmerarte-Altafonte) Atlántico (2012) fue el primer disco que firmó con su propio nombre, aunque detrás ya había otros once. No era el primero de su nueva etapa Más»

Escandar Algeet: “La risa fértil”

Escandar Algeet: “La risa fértil”

El sexto poemario de Escandar Algeet podría considerarse un libro de confluencia: en él encontramos todas las líneas que han ido marcando sus anteriores entregas. En cada una de las secciones de Más»

Harold Pinter: “Regreso al hogar”

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El dramaturgo inglés Harold Pinter es un autor de culto, de acierto seguro en describir la condición humana en el ambiente o la esfera que se sitúe. Algunos no queremos perdernos nunca Más»

Nazanin Aramanian: “Al gusto persa”

Nazanin Aramanian: “Al gusto persa”

Acaba de publicarse un pequeño gran libro sobre la cultura alimentaria persa de la mano de Nazanin Aramanian. Esta escritora iraní, afincada en España desde 1986, lleva tiempo dando a conocer la Más»

All La Glory, ahuyentando los fantasmas

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All La Glory acaba de editar su segundo disco, Everybody’s Breaking Everybody’s Heart que, según nos cuenta Juano Azagra, uno de sus componentes, se titula así (Todo el mundo está rompiendo el Más»

Carmen Torres Ripa: “Rafaela Ybarra. La enamorada de Dios”

Carmen Torres Ripa: “Rafaela Ybarra. La enamorada de Dios”

El libro Rafaela Ybarra. La enamorada de Dios, tercero de la serie Memoria de Bilbao-Bilbaogileak que edita la Fundación Bilbao-700 y cuya autora es la conocida escritora Carmen Torres Ripa, recupera la Más»

Ventura Rodríguez, arquitecto madrileño de la Ilustración

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Ventura Rodríguez fue un arquitecto madrileño clave en la Ilustración Española. Su importante obra, que abarcó tres reinados –Felipe V, Fernando VI y Carlos III- se encuentra no solo en Madrid, ciudad Más»

El latido de tus palabras. Teatro de la Reunión

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Avanzar en el teatro a través de la experimentación Más»

Discos

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WEEZER: Pacific Daydream (Crush/Atlantic-Warner) “No puedo conseguir que nadie haga Álgebra conmigo”, canta Rivers Cuomo en “QB Blitz”, con lo que parece seguir interpretando el papel (real o fingido) de antihéroe y Más»

 

Emma Reyes: “Memoria por correspondencia”

por Mercedes Martín

Libros del Asteroide, 2015

Emma y Germán AciagasUn día, la pintora colombiana Emma Reyes se escapó del convento donde había vivido quince años trabajando como esclava, sin poder salir a la calle, junto a otras ciento cincuenta niñas. Robó las llaves de las tres puertas que la separaban de “el mundo” y se escapó. Se había hecho una mujer, pero ella no lo sabía, quizá por el efecto de vivir entre muros desde los cuatro años. En el convento les metían miedo con el demonio, tenían un sustento miserable y cosían diez horas al día para la calle, para “el mundo” como decían las monjas. Era analfabeta

Después de viajar por varios países latinoamericanos haciendo autoestop y trabajando para mantenerse a sí misma, recaló en Uruguay, donde encontró al escultor colombiano Guillermo Botero cuando tenían apenas veinte años. Se casaron. Pero ella empezó a pintar y esto no lo comprendía Botero. Pintaba y decía que haría traer a su hermana para que la ayudara en la casa y así poder ella hacerse artista.  Cuenta el escultor en sus memorias que Emma “recitaba la carta que le iba a escribir a su hermana Helena para que se viniera a vivir con nosotros… Empezó a pintar unos paisajitos inventados, unas flores ingenuas y unos bodegones de una ocurrencia casi infantil. Era una pintura llena de ingenuidad, a la acuarela, igual que la de los niños que expresan esa sencillez tan difícil de imitar… Ella misma se celebraba sus cosas y creía haber encontrado la verdadera expresión del paisaje, de las flores”. Los amigos del escultor se divertían con las aspiraciones de la muchacha y Botero se lamentaba de haberse casado con una mujer tan ignorante, tanto más en cuanto que tenía tales pretensiones.Emma ReyesAhora que he leído las Memorias por correspondencia de Emma Reyes comprendo la inmensa valía de una persona como ella, que no era nadie, que no tenía familia ni tan siquiera el apoyo de su primer marido, y que logró convertirse en artista y exponer en Europa y Estados Unidos. Ahora sus pinturas se ven en los museos y en las galerías de todo el mundo. No hay que ir muy lejos, pues la mayoría de sus obras están en Málaga.

Las cartas cuentan la historia hasta que escapa del hospicio. Se crió en el lodo, literalmente. Nunca supo quiénes eran sus padres pues vivió hasta los cuatro años con una señora que se hacía llamar Sra. María y que la encerraba en un cuartucho y la golpeaba cuando se sentía frustrada. “¡Ustedes tienen la culpa de que yo no viva como una reina!”. Probablemente, la Sra. María era su madre, víctima a su vez de una sociedad cruel que echa toda la responsabilidad de los hijos sobre la madre, escapándose el marido tranquilamente. Esta mujer, desalmada, incapaz de afecto alguno, se fue deshaciendo poco a poco de ellos. Es especialmente conmovedora la historia del último niño, que ni siquiera tenía nombre y nadaba en sus propios excrementos, y que a los cuatro años fue dejado junto a una puerta.

Todo esto lo cuenta Emma Reyes en unas cartas, con faltas de ortografía, dirigidas a un amigo suyo historiador, que las publicó años después de su muerte. Quizá vivir ajena al mundo tanto tiempo la hizo tan ingenua como para soñar. Historias como las de Emma son dignas de escucharse y de leerse. Cuando cierro el libro, me hago la promesa de dedicar menos tiempo a las memorias de autores megalómanos y prestar más atención a las historias de gente valiente como Emma.