Niño de Elche, terapia de choque

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Colombiana es el nombre de la nueva producción de Niño de Elche. No existía un título para esta apuesta a principios de 2018 cuando Paco Contreras Molina, siempre fiel a su espíritu rompedor, Más»

Ameztoy, el Hombre de Paja

Ameztoy, el Hombre de Paja

  Cincuenta y tres pinturas, dibujos, estampas, cajas-collage, libros… forman parte de la exposición Ameztoy que el Museo de Bellas Artes de Bilbao presenta con todos los honores, como uno de los Más»

Rosa Silverio: «Invención de la locura»

Rosa Silverio: «Invención de la locura»

La conciencia de la desigualdad de las mujeres frente a los varones y la denuncia del orden patriarcal atraviesa esta obra de Rosa Silverio (Santiago de los Caballeros, República Dominicana, 1978) más Más»

Discos

Discos

LANA DEL REY: Norman Fucking Rockwell (Polydor-Universal) Cuando despuntó en 2011 con “Video Games”, parecía que Elizabeth Woolridge Grant iba a convertirse en la mayor estrella del nuevo siglo. No era su debut Más»

Fémina, extrayendo nácar de la concha

Fémina, extrayendo nácar de la concha

Fémina es un trío femenino argentino en estado de gracia, con una música llena de alma, armonía y también con un propósito. Cuenta con unas letras conmovedoras y el hip hop y el Más»

Cecilia Castro Lee: «El imaginario poético de Basilio Rodríguez Cañada. Intimidades, itinerarios, remembranzas. Antología-homenaje»

Cecilia Castro Lee: «El imaginario poético de Basilio Rodríguez Cañada. Intimidades, itinerarios, remembranzas. Antología-homenaje»

Cecilia Castro Lee, investigadora de larga trayectoria en los estudios hispánicos y profesora emérita de la Universidad West Georgia, ha preparado esta antología de la poesía de Basilio Rodríguez Cañada, en la Más»

Discos

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RODRIGO CUEVAS: Manual de cortejo (Aris) Se esperaba este álbum desde hacía tiempo. Rodrigo Cuevas había ido dejando caer algunas canciones que hablaban de la tradición del Norte (asturiana, pero también gallega) Más»

Olafur Eliasson, comprometido con la naturaleza

Olafur Eliasson, comprometido con la naturaleza

El Museo Guggenheim de Bilbao presenta la singular obra del artista danés Olafur Eliasson (Coopenhague, 1967) como uno de los acontecimientos de la temporada. Bajo el título genérico de En la vida Más»

Tyler Ramsey, la imagen del cambio

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Tyler Ramsey acaba de editar su tercer disco, Fort the Morning. El álbum está inspirado por el lujurioso y verde paisaje de su hogar en las montañas, a las afueras de Asheville. Más»

Miguel Ángel Pozo: «La lluvia que seremos»

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Un canto a la dignidad de los desplazados, a la dureza de su situación, es lo que construye Miguel Ángel Pozo (Madrid, 1985) en su tercer poemario. Pero no lo hace mediante Más»

 

Fernando Ariza: «Ciudad dormida»

por Redacción

Ediciones del Serbal. Barcelona, 2014. Por Ana Isabel Ballesteros Dorado

Rodrigo Vivar enfrentado al oportunista Niebla con Unamuno al fondo, Ana Ozores casada con un Fermín de Pas, marqués de Catedral; un Atreo sin deudas con Artemisa, un Tenorio de apellido y de nombre Lang, un Máximo Estrella conocido como el Maestro y también de otro modo, un Lázaro que acaba remitiendo al de Tormes y al que se le hace el chiste, en una peripecia, de que no se le da mal conducir ciegos. Pero ninguno son sus nombres.

Fernando-arizaCon la consigna “Todo está en los libros” el autor desafía a las teorías de Bloom sobre la ansiedad de la influencia para adentrar al lector en un collage de subgéneros narrativos y cinematográficos según la tradición inaugurada por Eduardo Mendoza en su La verdad sobre el caso Savolta. No faltan el Quijote, una biblioteca a lo Borges, reminiscencias de Rulfo, Calderón y su Rosaura de La vida es sueño, los seis personajes en busca de autor y un cierre según el canon que inauguró Zola, recuperó García Márquez y aprovechó Umberto Eco.

En medio del relato de una fiesta que acabará con muerte al estilo de El padrino, en la cual el lector de Poe cree reconocer la sombra de la calle Morgue y el aficionado al cine echa en falta a la policía, se interpolará la ciberhistoria apta para menores en cómic televisivo con varias de las claves del cine juvenil, el azar y el juego, sin olvidar los cuentos tradicionales o las menciones indirectas a grandes obras literarias. Pero también el mundo de la esgrima, la obsesión cosmética, el dinero como motor y como valor supremo de unos y como reclamo de otros… tópicos de nuestro mundo occidental.

La narración comienza con una copa vacía, serpientes y escaleras con las que sueña Dona, símbolos de fácil referente psicoanalítico, recreado por el surrealismo y analizado por teorías literarias como la de la poética de lo imaginario. Pero la irrealidad del sueño se enmarca en una secuencia fílmica de neblina de carretera, muy repetida en largometrajes desde antes de Hitchcock hasta hoy.

El narrador va presentando a sus seres “primigenios” por capítulos, adoptando sus perspectivas y guiándoles hasta el mutuo encuentro. Personajes con trayectorias de género rosa a veces, otras cotidianas y con más de una clave: “Ella vivía aquello con la energía de un cuerpo de veinte años, y él lo sobrevivía con la experiencia de los mismos veinte años que llevaba castigando su cuerpo de manera similar. (…) A pesar de que saltaron todas las alarmas, cedió al sereno placer. Pronto hablaron de sus vidas, caminaron por ellas y llegaron a confundirlas. Segundo error que debió prever, pero cedió de nuevo y así llegaron las confidencias reales, más cotidianas que las dichas de madrugada pero mucho más vinculantes también” (p. 46).

Ciudad dormidaPersonajes prototípicos de diversos ámbitos, como el empresario avaricioso, el del mediocre casado con una mujer adinerada que no se siente bastante respetado, el del científico ambicioso y manipulador, el de la mujer hermosa de condición humilde casada con un poderoso, el de la mujer que anhela vivir la maternidad o el del perdedor, tan explotado ya: aquel detective famoso años atrás por haber desvelado un caso de mucha notoriedad, que de nuevo entra en otro caso y, de acuerdo con los tópicos del género, huye de las posibles sospechas que pudieran recaer en él, pero también comete errores extraños de aprendiz cuyas consecuencias, sin embargo, no trascienden ni se notan en el devenir de la acción.

Late en varios de los personajes un sentido íntimo de la justicia, del deber moral entre humanos de otra índole a la transmitida entre la serie de valores del cine comercial norteamericano: “Se sorprendió sintiendo lástima hacia Vivar. Tal vez fue eso lo que le ayudó a decidirse, pues por ninguna otra circunstancia habría accedido a ayudarlo. Una vez más se rendía ante la miseria ajena” (p. 77). “En el taxi masticó el amargo sabor que había dejado su comentario sobre la marquesa. No podía evitar ese tono fanfarrón con el que describía sus experiencias amorosas. Ana no se merecía aquella risa estomagante de Sancho, pero había sido él quien se la había puesto en bandeja” (p. 45). “Pensó con sorna en la ventaja que estaba perdiendo aquel hombre con cada segundo que retrasaba su ataque. Tampoco él pensaba atacar, pues lo único que se le ocurría era ir directamente con el hierro al corazón y tampoco le parecía el mejor modo de solucionar aquello” (p. 194).

De acuerdo con la técnica de mezcla que preside el relato, también el estilo camaleónico se contagia de las traducciones de novela negra, de clichés de medios informativos “desconocía el estado de las carreteras a esa hora de la tarde”, “la fiesta contaba con fuertes medidas de seguridad” (p. 141), pero también del ritmo y la sintaxis de Valle-Inclán “Anchos balcones iluminaban las habitaciones” (p. 100), o de la novela rosa “Los últimos rayos del sol habían creado una atmósfera violácea que contrastaba con la oscura silueta de una mujer que, apoyada en la balaustrada, miraba al mar como si no hubiera nadie más a su alrededor” (p.82).

Novela planteada conforme a criterios de hibridismo de géneros, de personajes, de temas. Un cóctel diferente.