Otl Aicher. Metro Bilbao. Arquitectura y Paisaje

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Coincidiendo con el XXV Aniversario de la creación del Metro Bilbao, el Museo de Bellas Artes de la capital vasca tiene en cartel una exposición dedicada al artista germano Otl Aicher (1922-1991), Más»

Discos

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GORILLAZ: Song Machine, Season One: Strange Timez (Gorillaz-Parlophone) En su momento se habló del fin de Gorillaz. No obstante, el trabajo imparable de Damon Albarn no podía dejar escapar su creación más atípica, Más»

Blanca Li, «Le Bal de Paris»

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La realidad del vacío Más»

Rolling Blackouts Coastal Fever, utopía en el jardín

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  Cuando se pasa mucho tiempo fuera de casa, incluso lo familiar empieza a parecer foráneo. Al quinteto de pop de guitarras Rolling Blackouts Coastal Fever volver a Melbourne tras mirar al Más»

Carmen Díaz Margarit: “El sueño de la salamandra”

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Las sirenas, gacelas, alondras de esta poeta, con todo su poder de denuncia, se convierten en salamandra en estas nuevas entregas de su poesía. La salamandra pasa del dolor indignado por las Más»

Discos

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THE ROLLING STONES: Goats Head Soup (Amazon) Si tomamos el período de 1968 a 1973 como el más reverenciado en la carrera de The Rolling Stones, Goats Head Soup (1973) sería el cierre de su Más»

PP Arnold, la gran voz anónima de cinco décadas de rock

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PP Arnold acaba de editar The New Adventures of PP Arnold’. El disco abarca soul orquestal, sunshine pop, música house, una lectura épica y vanguardista del poema de Bob Dylan The Last Más»

En el Centenario de Paul Celan

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Entrevista con José Aníbal Campos, ensayista y traductor del escritor Más»

Marta Navarro: «Hijas de la tormenta»

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Sororidad y utopía son los dos ejes que vertebran el último poemario de Marta Navarro, que constituye su mejor libro hasta la fecha. En general, hay que destacar la progresión en el Más»

 

Ana Vega: «Llanquihue»

por Alberto García-Teresa

Huerga & Fierro, 2012. 72 páginas

La escritura de la poeta Ana Vega se ha caracterizado por una certera expresión del dolor, de lo sufriente. En Llanquihue, continúa su exploración en ese mismo terreno, esta vez a través de un conjunto de microrrelatos. En este género, apuesta por la pura condensación narrativa y por los finales abiertos, sin buscar las manidas vueltas de tuerca como cierre. Se trata de microrrelatos bien estructurados, con buena técnica y fluidez narrativa.

Ana Vega se muestra muy hábil construyendo atmósferas inquietantes, desasosegantes. Porque queremos omitir la tragedia, preferimos mirar hacia otro lado. Vega presenta, por tanto, escenas, historias y personajes en situaciones muy duras, no exentas de crueldad donde, salvo alguna excepción puntal, la narración siempre se enuncia desde el punto de vista (diegético y moral) de las víctimas. En ese sentido, un tema central es la violencia contra la mujer.

Grandes necesidades e intensos sentimientos mueven a los personajes. La huida de un estado, o de un acontecimiento, suele constituir uno de los procedimientos narrativos que más emplea la escritora. La muerte, al respecto, aparece en muchas ocasiones como el fin del dolor, como una liberación, y surgen así relatos estremecedores. De hecho, la enfermedad es una constante en estos textos. Ana Vega sabe que la tensión del microrrelato, al igual en su poesía, no puede encontrarse en la tibieza, y de ahí las situaciones límite en las que ubica a sus personajes.

Sin embargo, se encuentra una diversidad de registros entre los cuentos recogidos. Hay espacio para el género negro, para la crítica social y política, para lo fantástico, para la ironía y la comicidad o para el terror, incluso. A su vez, como nota significativa, se debe reseñar que abundan los cuentos con animales no humanos como elementos con mayor o menor relevancia en las tramas

En suma, Llanquihue resulta un buen libro de microrrelatos, con algunas piezas brillantes, lleno de textos de gran intensidad.