Noni Benegas: “Ellas resisten. Mujeres poetas y artistas. Textos 1994-2019”

Noni Benegas: “Ellas resisten. Mujeres poetas y artistas. Textos 1994-2019”

  Noni Benegas (Buenos Aires, 1947) es autora de siete libros de poesía, ha recibido los premios Miguel Hernández, Ciudad de Palma, Esquío, Villa de Martorell; El ángel de lo súbito (2014) reúne toda Más»

Gepe, desde la raíz

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Tras siete discos, Gepe, sin duda uno de los artistas chilenos más destacados, sigue siendo bastante desconocido a este lado del Atlántico. En sus canciones pop con elementos electrónicos ha ido dejando Más»

Discos

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JOAN AS POLICE WOMAN: Joanthology (Play It Again Sam) Puede que haya pasado un tanto desapercibida, pero Joan Wasser es uno de los grandes talentos de los últimos años. Empezó acompañando a su Más»

The Wedding Present: Something Left Behind

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Han pasado treinta años desde la edición de George Best, de The Wedding Present, el “mejor disco sobre una ruptura amorosa jamás hecho”, como lo definió alguien en su momento. Al mismo Más»

Discos

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LOS ZUBIAURRE. MEMORIA GRÁFICA

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Más de mil doscientas placas negativas de cristal y copias positivas, encuadernadas y sueltas, y veintisiete películas relacionadas con Valentín y Ramón de Zubiaurre componen la exposición Los Zubiaurre. Memoria gráfica que Más»

Santiago Auserón, verso cantado

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Vagamundo, el último disco de Santiago Auserón se grabó a comienzos de 2017. Con este trabajo Auserón completa una trayectoria que empezó primero con Radio Futura y lo que fue el horizonte Más»

OLGA – PICASSO

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La exposición, comisariada por Emilia Philippot, Joachim Pissarro y Bernard Ruiz-Picasso, está organizada en colaboración del Musée Picasso Paris y la Fundación Almine, Bernard Ruiz-Picasso para el Arte, “La Caixa”, el Museo Más»

Guillermo Núñez: “Dibujar con sangre en el ojo”

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Dibujo y poesía se dan la mano para construir un estimulante libro que reflexiona sobre el proceso de creación. Como si de un cuaderno de trabajo se tratase, sin aparente mediación, este Más»

Discos

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DRUGDEALER: Raw Honey (Mexican Summer-Popstock!) Desde el principio, Drugdealer se presentó como un colectivo, pero no es difícil intuir el liderazgo de Michael Collins, creador de un ente en el que colaboran Más»

 

David Bobis: “La sed de la arena”

por Alberto García-Teresa

Amargord, 2012. 92 páginas

Con La sed de la arena, su segundo trabajo, el madrileño David Bobis apuesta por la polisemia y por la sugerencia, por el sentido de conjunto. De esta manera, acercamos estas piezas al contexto de resistencias en el mundo árabe por referencias dispersas o por elementos del paratexto, como el original prólogo de David Benedicte o las citas pertenecientes a ese estupendo conjunto de poemas sobre el Sáhara Occidental que es Sukút, de Isabel Bono (abriendo cada una de las tres secciones del libro; secciones numeradas de forma decreciente, del tres al uno), o la propia de Mahmud Darwish.

El libro destaca por su poderoso entramado simbólico y su integrado marco metafórico. Vertebran el poemario algunos elementos centrales, como la arena y el desierto, la lluvia, el ahogo o la sed. Por tanto, se lleva a cabo un continuo juego con el agua, el mar y la sequía como símbolos. En concreto, el agua en general, especialmente en forma de lluvia, fiel a la tradición, constituye un símbolo de vida, de revitalización, de regeneración. Resulta motivo de júbilo y de ilusión.

Destacan, así mismo, los numerosos elementos naturales que construyen, en manos de Bobis, una atmósfera de tensión, de enfrentamiento y de oposición de términos. Precisamente, esos símbolos permiten que la obra obtenga un alto vuelo lírico («una lágrima / se evapora, // mojando / el sol») y, de igual modo, cierta contemplación meditativa al abordarlos.

Hay que tener en cuenta que el volumen está integrado por poemas bastante pequeños, como varios haikus, que además están compuestos por versos muy breves. De esta manera, muchos poemas están constituidos por una sola imagen sin desarrollar, o bien por la concisa exposición de unos pocos elementos en oposición o pugna.

Por su parte, el poeta presenta un mundo donde el silencio es equivalente a la muerte y donde reina la desolación («tras el desierto, / el propio espejismo»). Sin embargo, busca simbólicamente los espacios donde la vida o la belleza persisten en esos escenarios desolados. No en vano, ensalza la esperanza, y así proclama lo inacabado, lo interminable («ceniza / que vuelve a arder»), que constituyen aspectos de no resignación, en esencia («mi boca besa lo que muere, y lo acepta: // continúo cavando»). En cualquier caso, el escritor atiende a los procesos, no a los acontecimientos concretos, y por eso gana también en riqueza interpretativa.

Impulsa la obra un hondo deseo humanista, a pesar de la poca presencia del ser humano en los poemas, el cual aparece representado mediante metonimias con partes de su cuerpo.

Al respecto, llama la atención la presencia reiterativa de la muerte al manifestar la muerte en vida de muchas personas. Pero tampoco escapa a esa comprensión de la vida como una dinámica imparcelable, imposible de ser fijada: «escribo la palabra // muerte // …y su respiración». Así, además, da la vuelta al sentido lineal de comprensión de la realidad. Bobis afirma, por tanto, las múltiples maneras de abordarla y la necesidad de desestabilizar las certezas a través de poderosas paradojas.

Al mismo tiempo, La sed de la arena también resulta un canto a lo sutil, que se corresponde formalmente con esa filosofía: «En la punta de los dedos / o en la lengua: / no es tan complicado, ¿sabes? // Sólo ahí, justo en ese instante: / sólo estar ahí».

Además, existe una reivindicación «terrafirmista», que diría Nicanor Parra, por la cual rehuye del idealismo: «quiero la tierra :bajo mis pies / :caminarnos: / su sangre :cubriéndolos».

De este modo, La sed de la arena resulta un poemario muy coherente y sólido, que trae la inquieta voz de David Bobis; un poeta con una gran proyección.