Retratos: Julia Sáez-Angulo

Retratos: Julia Sáez-Angulo

Como crítica de arte, siempre le fascinó el personaje del poema Peregrín cazador de figuras, del peruano José María Eguren y de la misma manera ella busca historias que contar, por lo que Más»

Linda Guilala, según Apenino

Linda Guilala, según Apenino

Hace unos meses, el sello Elefant iniciaba Reworked By Series, una nueva colección de singles en  basada en la idea de que algunos artistas ofrecieran su propia visión de las canciones de Más»

La reconstrucción del Monasterio de Rioseco

La reconstrucción del Monasterio de Rioseco

Va camino de convertirse en uno de los más importantes centros culturales del norte de Burgos Más»

Carmen Valero, del Derecho al Arte

Carmen Valero, del Derecho al Arte

Estudió Arte y Decoración, porque fue su primera pulsión profesional en la vida. Con Daniel Quintero hizo un mural sobre Don Quijote en un hotel de Villacastín –todavía en pie- y de Más»

Discos

Discos

COOPER: Tiempo, Temperatura, Agitación (Elefant) Hace dos años, Álex Díez celebraba sus 30 años en la música, al frente de dos proyectos tan señalados como Los Flechazos y Cooper. Dejando a un Más»

Luis Luna: “Intemperie”

Luis Luna: “Intemperie”

Intemperie es un conjunto de poemas en prosa que constituye un paso adelante en la trayectoria de Luis Luna (Madrid, 1975), después un notable tramo culminado en Umbilical, su anterior entrega. Tras Más»

Little Steven, alma ardiente

Little Steven, alma ardiente

“Tengo muy poco interés en el mundo moderno y no tengo ningún problema con ello”, asegura Little Steven hablando de su nuevo álbum en solitario, Soulfire, el primero en 18 años. “He Más»

José Manuel Lucía Megías: “El único silencio. Poesía reunida 1998-2017”

José Manuel Lucía Megías: “El único silencio. Poesía reunida 1998-2017”

Diversa, rica y especialmente atenta a las diferentes posibilidades expresivas de las distintas formas, la poesía de José Manuel Lucía Megías constituye un interesante viaje por la multiplicidad de voces que recogen Más»

Discos

Discos

OKKERVIL RIVER: In the Rainbow Rain (ATO-PIAS) Away(2016), el anterior álbum de Okkervil River, estuvo marcado por desapariciones y cambios, empezando por el fallecimiento del abuelo de su líder, Will Shelff, y Más»

Restaurado“El Vientre Del Observador”, de Urzay

Restaurado“El Vientre Del Observador”, de Urzay

El vientre del observador, una de las obras más icónicas del Museo de Bellas Artes de Bilbao acaba de ser restaurada recuperando de esta forma la brillantez y la vivacidad de los Más»

 

Jorge Semprún: “Viviré con su nombre, morirá con el mío”

por Mercedes Martín

Tusquets Editores, Barcelona 2012

Después de dedicarse a la política, Jorge Semprún “volvió”, en cierto modo, a la literatura, a la vida. En La escritura o la vida había revelado que la política le sirvió para “olvidarse” del pasado terrible, pero que la literatura siempre había sido su deseo y que, ahora, ya estaba preparado para escribir y enfrentar un pasado que le perseguía. En el año 2001 apareció esta novela que reseño, reeditada por Tusquets en 2012, con ocasión de la muerte del autor el año pasado.

La novela, autobiográfica, abre con una cita de Roland Dubillard: “Estoy seguro de que mi muerte me recordará algo”, y es que Semprún ya había muerto, de algún modo, viendo morir a miles de presos en Buchenwald. La idea del prójimo, del semejante, se cumple de manera casi literal en esta historia. Buchenwald era un campo de “reeducación” nazi. La reeducación consistía en llevar y traer piedras de un sitio a  otro hasta que el propio cuerpo y las propias ideas se aniquilaran. También de allí se extraía la mano de obra para fabricar las armas que los nazis necesitaban para luchar contra los Aliados.

Los Aliados liberaron París en el verano de 1944, pero Semprún no saldría del Campo reeducativo hasta el 11 de abril de 1945.

Había sido apresado en París por la Gestapo en otoño de 1943, cuando aún no tenía los 20 años, porque pertenecía a la resistencia antinazi —Por la biografía del autor, sabemos que lo torturaron, pero en esta ocasión Semprún no lo cuenta. En enero del 44 ingresa en el campo de concentración de Buchenwald y es reclutado allí por la resistencia comunista. Esta red lo salva de los peores trabajos —también lo salva conocer el idioma. Así, a través de esta comunidad política clandestina, Semprún no está solo: Porque en el campo, los “individuos” no sobreviven, los que están solos mueren pronto.

Por eso, la idea del “yo como otro” es tan patente aquí. Todo el tiempo, desde la cita inicial, desde el título del libro (en la traducción española) Semprún nos está advirtiendo contra la soledad del individuo, a favor de la solidaridad. Sin el otro, no somos, no existimos. Y la anécdota central del libro (un intercambio de identidad dentro del campo, para salvarse), es el ejemplo máximo de esta eterna paradoja: “yo es otro” como el verso de Rimbaud: Je est un autre —en francés, idioma que adopta nuestro autor como propio. Y es una verdadera paradoja si tenemos en cuenta que la labor encomendada a Semprún en el Campo fue seleccionar —si se puede— a los que vivirían y a los que morirían.

Y no solo a través de la solidaridad del Campo se encontraba la salvación, sino también a través de la solidaridad implícita en la literatura: la novela está plagada de versos que mantienen al protagonista unido al mundo durante su larga temporada en el infierno de Buchenwald. El mal radical que le rodea no puede ser sino obra de la libertad humana, esta enseñanza de Kant la recuerda el joven estudiante de filosofía interno en aquel no-lugar, el joven estudiante que él era y el extraño (el mismo, el otro) en el que se había convertido. Allí tuvo ocasión de contemplar la libertad humana: la gratuidad del mal y la gratuidad del bien; contemplará ambas acciones a lo largo de aquellos dos años que lo marcarán para siempre.