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Rubens, invitado en Bilbao

por Alberto López Echevarrieta

Museo de Bellas Artes de Bilbao, del 27 de abril al 5 de septiembre de 2010


“El rapto de Deidamía”, inspirado en Ovidio, es uno de los tesoros del Prado

RUBENS boceto Deidamía

“El rapto de Deidamía” o “Lapitas y centauros”, uno de los más preciados lienzos de Rubens que custodia el Museo Nacional del Prado, se exhibe en el Museo de Bellas Artes de Bilbao dentro de su programa “La obra invitada”. El gran cuadro de Rubens, que se presenta junto a su correspondiente boceto procedente de Bruselas, formaba parte de una serie de cuadros que el rey Felipe IV encargó al artista flamenco para decorar la Torre de la Parada, un  pabellón de caza que se encontraba a las afueras de Madrid.

La obra pictórica, inspirada en las “Metamorfosis” de Ovidio, representa el momento en que la hija del rey de Argos, la bella Deidamía, es raptada por el centauro Éurito durante el banquete de su boda con Piritoo, rey de los lapitas. Rubens comenzó a pintarla en 1636 y tardo dos años en terminarla, en la última etapa de su vida. Hoy es uno de sus lienzos más apreciados por lo que su estancia en la pinacoteca bilbaína es todo un acontecimiento.

Fue Delacroix quien definió a Rubens como “el Homero de la pintura”, una expresión nada exagerada para uno de los artistas más vigorosos, prolíficos y seguros de sí mismos que jamás ha existido. En realidad, fue el padre del calor y del entusiasmo demostrando sus cualidades a través de la exuberancia de carnes en un paisaje de cuerpos, ropajes y colgaduras.

Pieter Paul Rubens (Siegen, 1577 – Amberes 1640) se formó durante ocho años en Italia donde impregnándose de un naturalismo magistral que, a partir de entonces, evocaría habitualmente en su obra con toda la fuerza del color. Vino a España en 1628 para trabajar en la corte y lo hizo a destajo. Su pintura, tan poco fría como académica, armonizó con el esplendor de las cortes del siglo XVII. Él, que fue paje antes de dedicarse al arte, conocía los gustos de sus patrocinadores y por eso les satisfacía plenamente cuando recibía encargos de este tipo.

Uno de los ejemplos más claros lo encontramos en “La paz y la guerra”, un imponente cuadro solicitado por Carlos I en el que mezcló a Minerva, la diosa de la Sabiduría, con Marte, el dios de la Guerra, y símbolos de la fertilidad, como la Fortuna, la Felicidad, la Paz, el Pan. No faltó un grupo de niños que huían de las miserias de la guerra. Toda una exhibición pictórica.

Rubens es figura de excepción en el Museo de Bellas Artes de Bilbao a través de “La obra invitada” que patrocina la Fundación Banco de Santander. Éste es un programa que pretende acercar al público obras singulares de otros museos o colecciones, con el propósito de enriquecer la visión de autores presentes en la colección de la pinacoteca o de mostrar autores no representados.

La atención actual se centra en “El rapto de Deidamía”, conocido también como “Lapitas y centauros”, un cuadro de grandes dimensiones (182 x 290 cms.), procedente del Museo del Prado, que fue creado tras otra obra maestra del flamenco, “Paisaje otoñal con el castillo de Steen”.

Rubens empezó a pintar el presente cuadro en 1636 y tardó dos años en terminarlo. Fue un encargo de Felipe IV que quería verlo colgado en un pabellón de caza que tenía en las afueras de Madrid. El artista se inspiró en las “Metamorfosis” de Ovidio, un poema épico en hexámetros, iniciado en torno al año 3 después de Cristo, y que está considerado como un retablo fascinante en el que afloran motivos de las literaturas griega y latina.

Representa una escena tan dramática como violenta que corresponde al rapto de la bella Deidamía –también llamada Hipodamia-, hija del rey de Argos, por el centauro Éurito durante el banquete de su boda con Piritoo, rey de los lapitas.

Como complemento se puede ver su boceto preparatorio “L’enlèvement de d’Hippodamie” (26 x 40 cms.) propiedad de los Reales Museos de Bellas Artes de Bélgica.