Museo de Bellas Artes de Bilbao: Último trimestre del año

Museo de Bellas Artes de Bilbao: Último trimestre del año

Obras maestras procedentes de una de las colecciones particulares más importantes del siglo pasado. Más»

Els Joglars: “Señor Ruiseñor”

Els Joglars: “Señor Ruiseñor”

¡Que buenos cómicos y actores son El Joglars! Se merecieron una prolongada ovación en el Teatro del canal, la tarde del 11 de setiembre. Una ovación serena, seca, sin gritos de ¡bravo!, Más»

Ringo Starr, feliz tocando

Ringo Starr, feliz tocando

What’s My Name es el vigésimo álbum de estudio de Ringo Starr, con el tema titular como primer single. Producido en su propio estudio, participan entre otros Paul McCartney, Joe Walsh, Edgar Winter, Dave Más»

Discos

Discos

RUFUS WAINWRIGHT: Unfollow the Rules (BMG) Teníamos olvidado al Rufus Wainwright pop. Después de Out of the Game (2012), que no se cuenta entre sus mejores trabajos, editó su ópera Prima Donna (2015) y su trabajo sobre Más»

The Lumineers, abriéndose a la oscuridad

The Lumineers, abriéndose a la oscuridad

 III es el tercer álbum de The Lumineers. En él, sus compositores, Wesley Schultz y Jeremiah Fraites contaron de nuevo con Simone Felice y con el violinista Lauren Jacobson. Felice comandó el segundo álbum Más»

Sergio Martínez.  El realismo de la figura femenina y su contemplación.

Sergio Martínez. El realismo de la figura femenina y su contemplación.

  Sergio Martínez (Chile, 1966), reside en el madrileño espacio de Majadahona, pero desde muy pequeño vivió en Concepción hasta 2003. Autodidacta, dibujó desde niño y comenzó a experimentar con el óleo Más»

Discos

Discos

  BRENDAN BENSON: Dear Life (Third Man) Benson siempre ha sido considerado un autor con una capacidad compositiva cercana al pop de melodías imperecederas, el más Beatle del grupo que montó con Más»

Emilio Sánchez Mediavilla: «Una dacha en el Golfo»

Emilio Sánchez Mediavilla: «Una dacha en el Golfo»

Hace muchos siglos Bahréin era una región del Paraíso, al menos podemos deducirlo de las tablillas sumerias, asirias y mesopotámicas. El lugar donde cuentan que sucedió el diluvio universal, donde Gilgamesh persiguió Más»

Flavia Tótoro Taulis: «¡Qué sabes de arte?»

Flavia Tótoro Taulis: «¡Qué sabes de arte?»

Flavia Tótoro (Ciudad de México, 1964) ha residido en Chile, Canadá, Trinidad y Tobago. Tras su licenciatura en Arte por la Universidad Católica de Chile (PUC-1991), especialidad en Restauración y Pintura, obtiene Más»

Arte y Pandemia

Arte y Pandemia

Cuando creíamos que los males se reducían a los totalitarismos y sus funestas consecuencias humanas, aparece un virus amenazador, el COVID-19, que asola nuestra vida y revuelve nuestra relación con la naturaleza Más»

 

Jordi Esteva: Socotra, la isla de los genios

por Mercedes Martín

Atalanta, Barcelona 2011, pp. 256

Socotra pertenece a Yemen y está situada en el océano Índico, a doscientos cincuenta kilómetros de la costa más cercana, azotada por vientos que alejan los barcos o los destrozan contra la costa; ha vivido, sin embargo, el comunismo, como si no hubiera distancia alguna entre ella y el resto del mundo. Pero, hay viajeros que saben encontrar en su geografía realidades intactas, que ningún régimen económico, por injusto que fuera, ha podido disolver.

El autor de Socotra, la isla de los genios es Jordi Esteva, un viajero-escritor que va por el mundo buscando historias que contar acerca de lugares y culturas al borde de la extinción, antes de que se desvanezcan por completo. Su gesta es casi una labor de arqueólogo, artista y ecologista, todo en uno. Mundos exóticos, lejanos para el lector, son conservados cuidadosamente en pequeñas cápsulas del tiempo, que son los libros, las leyendas, las fotografías, las postales selladas en oficinas de correos imposibles. Sí, Socotra es un mundo imposible.

Pero para la imaginación del artista, es un mundo que ofrece maravillosas posibilidades de ensoñación fugaz y reconstrucción posterior, delante de la pantalla del ordenador. Después, una vez que ya ha tenido lugar el viaje, la experiencia irrepetible a orillas de mares de otro tiempo, mares a punto de extinguirse desollados por los cascos de los cargueros de las compañías petrolíferas, toma cuerpo en páginas memorables que el lector curioso sabe apreciar.

Allí, subsistieron las aves mitológicas más tiempo antes de extinguirse de la faz de la tierra y la flora de otras eras geológicas puede ser captada todavía por la cámara del fotógrafo. Son vestigios que han podido conservarse en una isla tan aislada del mundo como del paso del tiempo, tan protegida de las embarcaciones por vientos huracanados que retrasan el paso de la civilización globalizada. Sus gentes todavía hablan la lengua de la reina de Saba con acentos míticos y aún pueden convocar poderes mágicos, sobre cuya realidad o fantasía ya especulaban antiguos viajeros como Simbad, Marco Polo, Plinio el Viejo y Herodoto.

Jordi Esteva es el viajero del tiempo que, desafiando las leyes más sofisticadas de la física, ha podido acercarse a Socotra, subir a sus cumbres, hablar con sus gentes, fotografiar su paisaje imaginario y contarnos, con las palabras de un escritor consolidado, historias que los pocos expedicionarios que han conseguido poner el pie en tierras tan remotas se han llevado consigo. Socotra, donde todavía hay árboles de incienso y mirra, dragos, de savia rojo sangre, y quimeras como el ave Fénix y el ave Roc que sólo pueden encontrar los niños en los cuentos. Socotra, donde el planeta conserva su memoria intacta. Socotra tan remota como misteriosa, nos espera en las páginas de esta novela documental, reportaje amoroso de un viajero entusiasta, un hombre de mundo, un narrador voraz.

El autor confiesa que esa isla maravillosa que, sin embargo, aún pueden experimentar viajeros con el alma especialmente inclinada a la leyenda, es de algún modo símbolo recuerdo, único tesoro que trae el tiempo, cuando se lleva todo lo demás.