Discos

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David Refoyo: “Donde la ebriedad”

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A partir del juego con el título de la obra de Claudio Rodríguez, en Donde la ebriedad, David Refoyo (Zamora, 1983) lleva más allá el trabajo experimental con la palabra y con Más»

Eduardo Arroyo, le retour des croisades

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Me atrevería a decir que esto es un reencuentro de íntimos amigos. Lo primero que ha hecho Eduardo Arroyo en la presentación de la exposición que tiene en Bilbao ha sido reconocer Más»

Museo Thyssen 25 Aniversario

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Se ha dicho que una de las cosas que más lamentó Margaret Thatcher durante su gobierno fue el no haber conseguido que la colección Thyssen se quedara en el Reino Unido. También Más»

Cómo vivir en el campo, el juego de crear

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Cómo Vivir En El Campo es un trío (Pedro Arranz, Miguel Breñas y Carlos Barros) de Madrid que, tras varios CDs autoeditados en sus inicios, publicaría en 2012 su primer largo, CVEEC Más»

Missing o los cuerpos perdidos

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Discos

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NEIL YOUNG: Hitchhiker (Reprise-Warner) Llevamos años oyendo hablar de los discos perdidos de Neil Young. Él mismo ha ido dejando caer detalles anunciando que los iba a recuperar en distintos formatos (su Más»

Doris Salcedo: “Palimpsesto”

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Jan Morris: “Trieste o el sentido de ninguna parte”

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Sarah McKenzie, música como mantra

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Hace tres años y medio que la cantante y pianista Sarah McKenzie participó en el concurso Umbria Jazz Festival: fue premiada con una beca especial para a asistir la icónica facultad Berklee Más»

 

PHE 11: Balance Expositivo

por Ángela Rubio

Sección Oficial. Del 1 de junio al 24 julio de 2011. www.phe.es

Una vez finalizado oficialmente el festival procede hacer balance de sus exposiciones. Gerardo Mosquera, comisario general de 2011 a 2013, ha propuesto como tema para esta edición “Interfaces. Retrato y comunicación”. Interfaz, término surgido a finales del XIX referido a una superficie que establece una frontera común entre cuerpos y regiones diferentes, prospera en la década de los 60 -al comienzo de la era de los ordenadores- para referirse al punto de contacto entre un ordenador y otro sistema externo. Dicho término es utilizado en este título para referirse a la principal cualidad y poder del retrato: la comunicación. Esta es entendida dualmente: comunicación del individuo en si mismo y comunicación de este con los demás. El retrato como principal portador de identidad, facilita la inmediata identificación del individuo al tiempo que refleja su carácter y personalidad. Las exposiciones que hemos podido ver a lo largo del festival nos presentan el rostro como máquina de comunicar sentimientos, estados de ánimo, deseos, ideas. Máquina entendida como conjunto de componentes que articulan codificación mínima que otros pueden comprender y que son esenciales para la comunicación efectiva entre personas. Todo ello además revela el inconsciente, lo que no queremos mostrar.

La fotografía no es ajena al afán antropomorfizador del hombre lo que ha hecho que el retrato esté presente en toda su historia, ya que gracias a su carácter indexal facilita la reproducción, en principio, más exacta del sujeto representado. La proliferación de este género en la fotografía se debe a su capacidad de congelar expresiones, incluso de secuenciarlas. En el recorrido del festival hemos podido tomar conciencia del inmenso poder del retrato por su identidad fisonómica pero sobretodo por su expresión subjetiva por parte del fotógrafo modelador que recrea con fines expresivos -mediante la idealización a veces incluso teatralizada o el realismo- las profundidades de su alma o, si es hábil capturador de las señales que el mundo exterior ha dejado sobre el rostro, las del retratado que muchas veces pasa a ser modelo instrumentalizado. Todo esto es interpretado por el receptor o público visitante de acuerdo con sus convicciones, cultura, subjetividad y expectativas ante la vida y más en concreto, hacia el festival. En definitiva, Gerardo Mosquera a través de su proyecto para PHE11 trata de pulsar el potencial de sentidos metafóricos del retrato y su capacidad para salir de si, para comunicar e interconectar.

En este contexto y dentro de la sección oficial merecen ser destacadas las siguientes exposiciones:

Un mundo flotante. Fotografias de Jaques Henri Lartigue (1894-1986) que ha podido verse en el Caixa Forum. Aquí el retrato ha sido entendido de manera global, retrato no tanto de individuos como de una época ya desaparecida vivida por la burguesía francesa. Jaques Henri fue un niño enfermizo y quizá por eso se obsesionó con la conservación de la felicidad. Se puede decir que su obra da la espalda a los cambios y a la convulsión social que le tocó vivir. Las más de doscientas piezas que Martine d`Assier de la Vigerie y Florian Rodari -comisarios de la exposición- han seleccionado para la primera antológica en España de este fotógrafo están llenas de inocencia, espontaneidad y alegría de vivir. Celebran el instante presente ocultando la angustia del paso del tiempo.

La exposición muy bien articulada y guionizada -no entiendo el diseño del panelaje que divide la exposición en apartados por no tener nada que ver con la estética y el espíritu de la obra de Lartigue- recoge las principales obsesiones del fotógrafo: retener la felicidad y captar la realidad física de la velocidad. Utiliza la fotografía como instrumento de memoria, como instrumento para fijar la felicidad, juventud, la luz y la belleza todas ellas muy fugaces. Lartigue pertenece a esa generación que creció maravillada por las innovaciones tecnológicas, más concretamente por la velocidad lo que más tarde plasmó en sus fotografías de carreras de automóviles. Quiso captar la realidad física de la velocidad y el desafío de la gravedad. La muestra dedica un espacio a su universo femenino en el que solo hay mujeres jóvenes, hermosas y elegantes siempre indolentes e inmóviles a petición del autor.

Otro de sus valores como fotógrafo fue el de innovar en el encuadre en sus instantáneas  al ras del suelo en las que además convertía lo pequeño en grande y viceversa. Después pasó a encuadres arquitectónicos para retener a sus protagonistas . La elevada calidad y calidez de la mirada de Lartigue se fundamenta en la simplicidad y la gracia con la que desarrolla su conciencia sensible por la que todo es relativo, todo flota en la levedad de lo efímero.

Sin ninguna duda otra de las exposiciones que merecen ser destacadas por ser de las más interesantes es 1.000 caras, 0 caras, 1 rostro en la sala de exposiciones de Alcalá 31. En este proyecto Gerardo Mosquera propone una reflexión acerca de los intrincados caminos de la identidad, la representación y la comunicación en la sociedad contemporánea y lo hace con artistas que han trabajado acerca de estos conceptos. Por un lado Cindy Sherman, conocida como la mujer de las mil caras por apropiarse de rostros y figuras ajenas, presenta un proyecto desarrollado durante décadas. En él, se transforma en otros mimetizando sus identidades a través de la fotografía actuada más que escenificada en la que caricaturiza con humor los clichés asociados a ellas recreando así, los personalísimos y variados mundos de cada sujeto representado. Para la exposición se han escogido sus series iniciales, mas directas y escuetas cuyos rasgos esenciales son la inventiva creadora y la sistematización con la que los aborda.

Por otro lado, Thomas Ruff que trabaja sobre la despersonalización a la que se ve sometido el hombre contemporáneo. En sus retratos los “sujetos” aparecen con un vestuario y fondos neutros, iluminación plana, encuadre fijo y sobretodo sin expresión. Les ha despojado de sus atributos personales en alusión a las fotos de verificación en los actos de control y vigilancia por los que cada vez con más frecuencia tenemos que pasar y en los que no interesa la subjetividad. Son en realidad anti-retratos característicos de la automatización funcionalista contemporánea que constriñen el componente psicosocial y moral del individuo. Para enfatizar, aun más, todo esto recurre a la seriación que per se, niega la posibilidad de interiorización personal, una faz repetida hasta el infinito. Sherman analiza la multiplicidad de identidades y Ruff la ausencia de identidad. Sherman experimenta con ser otros y Ruff con no ser nadie concreto, con no ser.

De la crítica que está detrás de los retratos de Ruff paso a la crítica presente en la exposición del Museo Colecciones ICO El poder de la duda. Duda ante verdades impuestas de forma hegemónica en un mundo supuestamente libre. Hou Hanru, comisario de la muestra, llama nuestra atención sobre el hecho de cómo nuestra existencia e identidad se transforman y redefinen a través de los textos y de las imágenes digitalizadas que constantemente nos llegan creando una interacción entre realidad y ficción. A través de quince artistas originarios de China, Sudeste Asiático y Europa del Este, lugares que están experimentando una intensa transformación social, reflexiona acerca de cómo se ven  obligados a lanzarse a la globalización aparentemente más abierta y liberada que sus estructuras sociales aun traumatizadas en muchos aspectos. Habla de cómo, de forma violenta, se les impone una gran ficción de felicidad y paz acallando la realidad. En estos entornos en los que corren del comunismo al capitalismo se están produciendo interesantes búsquedas artísticas e intelectuales en busca de la realidad, la verdad y los sueños y que -debido a la incertidumbre que padecen- muchas veces los resultados generan más suspense, duda y crítica que conclusiones. Hanru quiere que lleguemos a la conclusión de que el poder de los pensamientos y de la expresión radica precisamente en el proceso de la duda. Muy original resulta la propuesta de Pak Sheung Chuen que con la intención de presentar su experiencia como viajero ciego (se cubrió los ojos para que fuese más real) ha montado una habitación completamente oscurecida para mostrar las fotografías realizadas en Malasia. Los espectadores deben llevar sus propias cámaras para poder hacer fotos dentro de la habitación y visualizarlas al salir.

La exposición que ha sido considerada por el propio comisario general -que lo es también de esta exposición- como nave insignia por suponer una visión amplia y concentrada del tema de PHE11, Face Contact en Teatro Fernán Gómez. Centro de Arte Fundación Banco Santander. Un gran espacio en el que otros años se ha acertado más con la estructuración y conexión expositiva entre artistas pero que si cuenta con trabajos interesantes como los de D. Pinzón, S. Ghadirian, M. Soul, C.Lucas, J. Brantmayer, R. Zaugg, J. Lopes, D. Singh o J. Ribalta.