“Alarde de tonadilla. Una historia de la copla” en el Teatro Tribueñe de Madrid

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Eugene Onegin, reencuentro con Ainhoa Arteta

por Alberto López Echevarrieta

Palacio Euskalduna, de Bilbao, los días 9, 12, 15 y 18 de abril de 2001

Ainhoa Arteta regresa ante el público de Bilbao incorporando a Tatyana, la joven enamorada de Eugene Onegin, de Piotr Ilich Chaikovski (1840-1893), la ópera más popular del repertorio ruso que constituye el anteúltimo título de la presente temporada de ABAO (Asociación Bilbaina de Amigos de la Ópera).

El origen

El libreto de Eugene Onegin está basado en la novela en verso homónima original de Alexandr Serguéievich Pushkin (1799-1837), un poema narrativo en ocho cantos que comenzó a gestarse en 1823 y fue terminado en 1831, convirtiéndose en pieza clave de la literatura rusa. A diferencia de las otras nueve obras dramáticas para la escena que compuso, Chaikovski nunca consideró a Eugene Onegin como una ópera. La denominaba “escenas líricas” y fue escrita en 1878, en una etapa realmente complicada de su vida como fue su desafortunado matrimonio con su alumna Antonina Ivanovna Miliukova. Fue ésta una boda puramente formal que duró un año y a punto estuvo de causar el suicidio del compositor.

La idea de esta adaptación nació en la primavera de 1878, cuando Chaikovski se encontraba en la finca de campo de su admiradora y mecenas Nadejda von Meck. Al caer en sus manos Eugene Onegin, los versos de Pushkin que siempre le habían llamado la atención, el músico encontró un importante incentivo para seguir viviendo.

Aquel poema de amor y juventud había sido representado en los teatros por actores más que adultos, bien entrados en años. Chaikovski pensó en adaptarlo y estrenarlo en interpretación de los alumnos del Conservatorio de Moscú.

Para entonces, su mecenas ya le garantizaba la beca necesaria para consagrarse definitivamente a la composición y a la interpretación de sus obras, lo que le daba una cierta tranquilidad económica al tiempo que se enrolaba en un trabajo intelectual que le apartaba de aquella idea que tenía de quitarse la vida. En cierto modo y casi por casualidad, Eugene Oneguin salvó la vida de Chaikovski.

La ópera

Inmediatamente se puso manos a la obra y aquellos fragmentos iniciales realizados en Rusia tuvieron su continuación en Suiza para ser finalizados en la localidad italiana de San Remo. El estreno de Eugene Oneguin tuvo lugar en el Teatro del Conservatorio de Música, de Moscú, el 29 de marzo de 1879, siendo sus intérpretes los propios alumnos del conservatorio tal y como él había pensado en un principio. El entusiasmo que puso el compositor en la obra no correspondió con la respuesta de la crítica y público asistente. La razón puede encontrarse en que la representación no fue tomada con la debida seriedad al estar interpretada en su “premiér” por consagrados artistas líricos. Algunos espectadores pusieron también objeciones al ver una ópera en la que el vestuario no era de época, sino contemporáneo.

El éxito llegó en la versión que se hizo años más tarde con motivo de su estreno público en el Teatro Bolsoi, de Moscú, el 24 de abril de 1881.

La obra escénica, en tres actos, es de un lirismo espectacular. Su acción se desarrolla en 1880, en la finca que Madame Larina tiene en San Petersburgo. Cuenta con momentos realmente conmovedores, como la secuencia de la carta de Tatyana, la hija de Larina –papel reservado a la soprano-, y la reacción de Onegin, el joven propietario de latifundios –el barítono- ante su declaración de amor. No en vano, el compositor fue un  hombre de una hipersensibilidad que rozaba lo enfermizo. Casi todos sus trabajos adolecen de esa tendencia, reflejando admirablemente los sentimientos trágicos y las más profundas pasiones humanas.

El libreto está basado en el poema homónimo de Puschkin y a fe que la adaptación se ajusta mucho al texto original, aunque las necesidades musicales obligaron a añadir fragmentos complementarios en varios momentos de la obra. En un principio, la interpretación particular que Chaikovski hizo de un clásico de la literatura motivó que la ópera no fuera aceptada en Rusia. No le debió extrañar al autor, ya que le advirtió a su hermano Modest, coautor del libreto con Konstantin Shilovski, del peligro que conllevaba la adaptación, puesto que el poema en sí ofrecía pocas ocasiones de lucimiento operístico al no gozar de gran aparato escénico. A Piotr no le importó el riesgo, dada su pasión por aquellos versos. “La fuerza poética, la calidad humana y la sencillez del tema, junto al trabajo de Pushkin, compensará la carencia en otros aspectos”, dijo.

Hay dos momentos en los que la música es especialmente brillante, correspondiendo a las dos grandes escenas de baile en los actos segundo y tercero. Son composiciones que suelen ser ejecutadas en salas de conciertos, siempre con gran aceptación popular.

La nueva versión

La versión que se ofrece en la capital vasca es una coproducción  de ABAO con el Teatr Wielki Poznan, la Ópera Krakowska y el argentino Teatro Mar del Plata. Son sus protagonistas Scott Hendricks, que debuta en Bilbao; Ainhoa Arteta, cuyo reencuentro con el público bilbaíno supone todo un reto por la dificultad del papel; Ismael Jordi, en el rol de Lensky; Irina Zhytynska como Olga, también debutando en Bilbao; Nadine Weissmann en el papel de Filippyevne; Annie Vavrille incorporando a Madame Larina; Mikeldi Atxalandabaso como Triquet; Stanislav Shvets en Gremin; y Fernando Latorre como Zaretsky.

Eugen Onegin significa asimismo el primer trabajo de Miguel Ángel Gómez Martínez como director musical para ABAO al frente de la Orquesta Sinfónica de Szeged. La dirección de escena corre a cargo de Michal Znaniecki y el Coro Ópera de Bilbao, como siempre, está a cargo de Boris Dujin.