John Lennon, imagina…

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Sigue apareciendo material de John Lennon, casi 40 años después de su desaparición. En este caso se trata de Imagine – The Ultimate Collection , una caja de seis discos que incluye una Más»

LOS ZUBIAURRE. MEMORIA GRÁFICA

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Más de mil doscientas placas negativas de cristal y copias positivas, encuadernadas y sueltas, y veintisiete películas relacionadas con Valentín y Ramón de Zubiaurre componen la exposición Los Zubiaurre. Memoria gráfica que Más»

Discos

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JENNY LEWIS: On the Line (Warner) Al igual que hizo en su anterior disco (The Voyager, 2014), Jenny Lewis vuelve a trabajar en su cuarto álbum con Ryan Adams. Incluso su portada Más»

Javier Barraca: “La ciencia del vacío”

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Ganadora del Primer Premio Narrativas Oblicuas en su duodécima edición, La ciencia del vacío gira en torno al suicidio colectivo a que parece abocada la sociedad. Una tras otra, entreveradas de fragmentos Más»

Matías Escalera: “Recortes de un corazón herido”

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 Matías Escalera es un autor que se ha movido en varios géneros, dos novelas: Un mar invisible (2009) y El tiempo cifrado (2014); un libro de relatos, Historias de este mundo (2011); Más»

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Un escritor se hace rico escribiendo novelas góticas y decide que ya es suficiente. Ya no escribirá más, como el Dr. Johnson, que dijo: “el que escribe por otro motivo que el Más»

“Sueños de lirios. Antología de poetas locos”. Óscar Ayala (ed.)

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En comparación con la publicación de antologías de poesía con aspiraciones canónicas o de plataforma de lanzamiento y/o reconocimiento, la cantidad de antologías temáticas en el territorio español es realmente ínfimo. Este Más»

Ignacio Uribarri: “Desde el Paraguay. Bilbao y sus hombres prodigiosos”

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  Cuando un día Ignacio Uríbarri, un brillante hombre de empresa bilbaino, decidió liarse la manta a la cabeza y cambiar totalmente de vida en busca de la paz espiritual marchando al Más»

The Beach Boys, sinfonías pop

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Al tiempo que el grupo sigue ofreciendo conciertos por distintos países, en una encarnación dirigida por Mike Love y en la que no participa Brian Wilson, su compañía sigue tirando de su Más»

 

Dolors Miquel: “El guante de plástico rosa”

por Mª Angeles Maeso

(Ed. Marisma, 2017. Traducción de Miriam Reyes)

Dolors Miquel  (Lérida, 1960) es una poeta muy reconocida en el ámbito lingüístico del catalán. Para otros, conocida desde su participación en la entrega de premios Ciutat de Barcelona, 2016, gracias a  la difusión que hicieron de ella los que tanto se escandalizaron por la lectura de su poema Mare nostra.Me avergüenza reconocer que fue ahí donde yo comencé a saber de esta poeta, que ya tenía 15 libros en la calle. Sospecho que no soy la única y sospecho también que algo tendrán que ver las políticas culturales y sus fronteras. Su último libro,El guant de plàstic rosa,Premi de poesia Ausiàs March, de Gandía 2016 que, como el resto de su obra, ya había aparecido en catalán, es ahora recuperado, en edición bilingüe, por una nueva editorial que nace con voluntad de reducir la brecha poética entre las lenguas del Estado y de acoger igualmente la poesía hispanoamericana.El guante de plástico rosa está organizado en torno al instante que se nos da en el poema inicial: “Con una mano sostenía el cuerpo ensangrentado de mi niño recién nacido, con la otra, empujaba hacia el agujero de la muerte la carne deprimida y el valiente callado corazón de mi padre.” A la indagación de esa confluencia entre lo que nace y muere (también del amor) se entrega la poeta. Y la seguimos con asombro por la intensidad de vida respira cada poema. La acompañamos, desde el instante del impacto: “hay un hombre pudriéndose en el fregadero”, a encarar como ella el minucioso proceso, la sucia materialidad de la tristeza y de la propia voz “que se hunde entre oleadas de microbios”. Y lo que seguimos, paso a paso, es un pulso contra la invasión de muerte que se juega en el lenguaje:  enumeraciones obsesivas, imágenes visionarias, donde la palabra hombre es una abstracción menos identificable que la palabra fregadero. Porque es ahí, en la cocina, donde se inicia una lucha sin descanso para que sean las grandes palabras quienes tengan que bajar la mirada. Ahí, en ese lugar donde todo se transforma, el desafío es con el silencio que interroga por quién (o qué) es lo que muere. O qué es lo que vive aún: hierba, el hijo, amamantar, vender “particular alquila”. Fregadero. Palabras que llegan en tropel, concatenadas: “Desaparición. Des-ser. Descomposición.”.  “Se me falta. Semen fuerte. Semen digo. Sé lo que digo. Somos animales. Soy animal. Mi poesía es un animal”. Sí, un rugido contra las masacres en el vano intento de “comprender a un muerto sin ser un muerto. Comprender un árbol sin ser un árbol” Así hasta llegar a la humilde sinécdoque del guante de plástico rosa: “Un ser excepcional. Un ser que no ha ido a ninguna escuela. Un ser que piensa en mí y que sabe que lo que yo necesito no es una Biblia, no es un catastro ni un listado electoral ni una lista de bodas, sino un guante de plástico rosa. No un significante, sino un guante”.

El pulso contra el silencio se da contra su durabilidad, contra su capacidad de perforación orgánica, y desde ahí, desde sus efectos en la materia, se levanta el decir de la poeta. Contra la esencialidad de la muerte, la tenacidad del estropajo, palabras designadoras de realidad concreta.

“Así que rasco, friego hasta hacerme sangre y de la sangre me nacen rocas con un corazón encerrado dentro. Y de la boca me cae un nombre que rueda hasta allí donde los caballos lamen la sombra de los pájaros que no pueden volar”.

Poesía como indagación por todo lo que ni vive ni muere, por lo que aún persiste en los huecos de las palabras sin referente como los animales extinguidos, como barcazas repletas de nombres vacíos,  para dar alcance a la “palabra que viene de la caverna de la voz”. Esa es la feliz propuesta de esta poeta para doblegar un léxico de tanatorio, cámaras frigoríficas,  maquilladoras, mataderos, plañideras etc., dejarlo rotulado  como “últimas voluptuosidades”  y socavar el señorío la muerte frente a las moscas: “Los hijos que no vendrán nos saludan en el idioma de las eucariotas unicelulares”

Ante esas dos grandes abstracciones, amor y muerte, la tensión lírica de un lenguaje directo, de referencias materiales y concretas. Un tono retador que sostiene tanto en el uso del versículo bíblico como en los poemas en prosa, esa única aportación de la Modernidad  que, salvo por la distribución no versal, en absoluto es ajena al resto de elementos propios del poema en verso. Poesía catártica, implacable como “lejía espiritual”, gozo del lenguaje por asoman guiños dadaístas y la rotunda seriedad daltoniana  . Palabras de madera que levantan la mirada. Las palabras y ellas: “las mujeres de mi historia, todas enfundadas en sus guantes de plástico rosa”. No se la pierdan.