Grupo Infantas: Exposición

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Dieciocho artistas del Grupo Infantas de artistas visuales, pintores y escultores, exponen en la galería Montesqui de Madrid. Un buen nivel y un excelente, equilibrado, montaje. La galería Montsequí, dirigida por Montserrat Más»

José Ramón Blanco: “Los amores de la duquesa. Último viaje de Lucrecia Borgia”

José Ramón Blanco: “Los amores de la duquesa. Último viaje de Lucrecia Borgia”

  Leyendo “Los amores de la duquesa. Último viaje de Lucrecia Borgia”, último libro de narrativa publicado por José Ramón Blanco, me doy perfecta cuenta de la pasión que ejerce sobre el Más»

Félix Chacón: “Material de derribo”

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El paso del tiempo hace mella, lo sabemos, pero también permite adquirir perspectiva para evaluar el trayecto recorrido. Material de derribo constituye un poemario de autoafirmación desde la constatación de la fragilidad Más»

H.C. Westermann, Volver a casa

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Un escultor ecléctico en el Museo Reina Sofía Más»

Fatoumata Diawara, tradición y experimentación

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Recientemente, Fatoumata Diawara publicaba su nuevo disco Fenfo, cuyo significado aproximado vendría a ser “algo que decir”, a través de Wagram/Montuno. El álbum, continuación de Fatou, su aclamado disco de debut, ha Más»

Sara Mesa: “Cara de pan”

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Cara de pan narra la historia de amor imposible entre un hombre de cincuenta y cuatro años y una niña de trece. Serán unos cuantos días, porque les separan tantos años que Más»

Pablo Redondo Díez (Odnoder): “Génesis [ 1.3 – 5 ]”  Esculturas

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Primera exposición monográfica de escultura de un artista revelador Más»

Chus Fernández: Un lugar donde estar

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Un lugar donde estar es el primer poemario de un autor conocido ya en el campo de la narrativa en la que ha cosechado premios y distinciones. Esta primera incursión en la Más»

Mills Fox Edgerton: ““A la vuelta de la próxima esquina””

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Catedrático de Lenguas Modernas en la Universidad de Bucknell, escribe en español y, sobre todo, en francés. Su poemario titulado A la vuelta de la próxima esquina es el aleph de Mills Más»

Discos

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KURT VILE: Bottle It In (Matador-Popstock!) Tras el oscuro deambular de B’lieve I’m Goin Down y la exitosa colaboración con Courtney Barnett en Lotta Sea Lice, el inquieto Kurt Vile llega a Más»

 

Dolors Miquel: “El guante de plástico rosa”

por Mª Angeles Maeso

(Ed. Marisma, 2017. Traducción de Miriam Reyes)

Dolors Miquel  (Lérida, 1960) es una poeta muy reconocida en el ámbito lingüístico del catalán. Para otros, conocida desde su participación en la entrega de premios Ciutat de Barcelona, 2016, gracias a  la difusión que hicieron de ella los que tanto se escandalizaron por la lectura de su poema Mare nostra.Me avergüenza reconocer que fue ahí donde yo comencé a saber de esta poeta, que ya tenía 15 libros en la calle. Sospecho que no soy la única y sospecho también que algo tendrán que ver las políticas culturales y sus fronteras. Su último libro,El guant de plàstic rosa,Premi de poesia Ausiàs March, de Gandía 2016 que, como el resto de su obra, ya había aparecido en catalán, es ahora recuperado, en edición bilingüe, por una nueva editorial que nace con voluntad de reducir la brecha poética entre las lenguas del Estado y de acoger igualmente la poesía hispanoamericana.El guante de plástico rosa está organizado en torno al instante que se nos da en el poema inicial: “Con una mano sostenía el cuerpo ensangrentado de mi niño recién nacido, con la otra, empujaba hacia el agujero de la muerte la carne deprimida y el valiente callado corazón de mi padre.” A la indagación de esa confluencia entre lo que nace y muere (también del amor) se entrega la poeta. Y la seguimos con asombro por la intensidad de vida respira cada poema. La acompañamos, desde el instante del impacto: “hay un hombre pudriéndose en el fregadero”, a encarar como ella el minucioso proceso, la sucia materialidad de la tristeza y de la propia voz “que se hunde entre oleadas de microbios”. Y lo que seguimos, paso a paso, es un pulso contra la invasión de muerte que se juega en el lenguaje:  enumeraciones obsesivas, imágenes visionarias, donde la palabra hombre es una abstracción menos identificable que la palabra fregadero. Porque es ahí, en la cocina, donde se inicia una lucha sin descanso para que sean las grandes palabras quienes tengan que bajar la mirada. Ahí, en ese lugar donde todo se transforma, el desafío es con el silencio que interroga por quién (o qué) es lo que muere. O qué es lo que vive aún: hierba, el hijo, amamantar, vender “particular alquila”. Fregadero. Palabras que llegan en tropel, concatenadas: “Desaparición. Des-ser. Descomposición.”.  “Se me falta. Semen fuerte. Semen digo. Sé lo que digo. Somos animales. Soy animal. Mi poesía es un animal”. Sí, un rugido contra las masacres en el vano intento de “comprender a un muerto sin ser un muerto. Comprender un árbol sin ser un árbol” Así hasta llegar a la humilde sinécdoque del guante de plástico rosa: “Un ser excepcional. Un ser que no ha ido a ninguna escuela. Un ser que piensa en mí y que sabe que lo que yo necesito no es una Biblia, no es un catastro ni un listado electoral ni una lista de bodas, sino un guante de plástico rosa. No un significante, sino un guante”.

El pulso contra el silencio se da contra su durabilidad, contra su capacidad de perforación orgánica, y desde ahí, desde sus efectos en la materia, se levanta el decir de la poeta. Contra la esencialidad de la muerte, la tenacidad del estropajo, palabras designadoras de realidad concreta.

“Así que rasco, friego hasta hacerme sangre y de la sangre me nacen rocas con un corazón encerrado dentro. Y de la boca me cae un nombre que rueda hasta allí donde los caballos lamen la sombra de los pájaros que no pueden volar”.

Poesía como indagación por todo lo que ni vive ni muere, por lo que aún persiste en los huecos de las palabras sin referente como los animales extinguidos, como barcazas repletas de nombres vacíos,  para dar alcance a la “palabra que viene de la caverna de la voz”. Esa es la feliz propuesta de esta poeta para doblegar un léxico de tanatorio, cámaras frigoríficas,  maquilladoras, mataderos, plañideras etc., dejarlo rotulado  como “últimas voluptuosidades”  y socavar el señorío la muerte frente a las moscas: “Los hijos que no vendrán nos saludan en el idioma de las eucariotas unicelulares”

Ante esas dos grandes abstracciones, amor y muerte, la tensión lírica de un lenguaje directo, de referencias materiales y concretas. Un tono retador que sostiene tanto en el uso del versículo bíblico como en los poemas en prosa, esa única aportación de la Modernidad  que, salvo por la distribución no versal, en absoluto es ajena al resto de elementos propios del poema en verso. Poesía catártica, implacable como “lejía espiritual”, gozo del lenguaje por asoman guiños dadaístas y la rotunda seriedad daltoniana  . Palabras de madera que levantan la mirada. Las palabras y ellas: “las mujeres de mi historia, todas enfundadas en sus guantes de plástico rosa”. No se la pierdan.