Marciano Ortega: “Molinos de El Toboso. Realidad o ficción”

Marciano Ortega: “Molinos de El Toboso. Realidad o ficción”

Molinos de El Toboso. ¡Realidad o ficción!” es el libro de Marciano Ortega sobre el icono más característico de La Mancha, tierra de Don Quijote. El libro, que ha sido publicado por Más»

Museo de Bellas Artes de Bilbao: Último trimestre del año

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Obras maestras procedentes de una de las colecciones particulares más importantes del siglo pasado. Más»

Els Joglars: “Señor Ruiseñor”

Els Joglars: “Señor Ruiseñor”

¡Que buenos cómicos y actores son El Joglars! Se merecieron una prolongada ovación en el Teatro del canal, la tarde del 11 de setiembre. Una ovación serena, seca, sin gritos de ¡bravo!, Más»

Ringo Starr, feliz tocando

Ringo Starr, feliz tocando

What’s My Name es el vigésimo álbum de estudio de Ringo Starr, con el tema titular como primer single. Producido en su propio estudio, participan entre otros Paul McCartney, Joe Walsh, Edgar Winter, Dave Más»

Discos

Discos

RUFUS WAINWRIGHT: Unfollow the Rules (BMG) Teníamos olvidado al Rufus Wainwright pop. Después de Out of the Game (2012), que no se cuenta entre sus mejores trabajos, editó su ópera Prima Donna (2015) y su trabajo sobre Más»

The Lumineers, abriéndose a la oscuridad

The Lumineers, abriéndose a la oscuridad

 III es el tercer álbum de The Lumineers. En él, sus compositores, Wesley Schultz y Jeremiah Fraites contaron de nuevo con Simone Felice y con el violinista Lauren Jacobson. Felice comandó el segundo álbum Más»

Sergio Martínez.  El realismo de la figura femenina y su contemplación.

Sergio Martínez. El realismo de la figura femenina y su contemplación.

  Sergio Martínez (Chile, 1966), reside en el madrileño espacio de Majadahona, pero desde muy pequeño vivió en Concepción hasta 2003. Autodidacta, dibujó desde niño y comenzó a experimentar con el óleo Más»

Discos

Discos

  BRENDAN BENSON: Dear Life (Third Man) Benson siempre ha sido considerado un autor con una capacidad compositiva cercana al pop de melodías imperecederas, el más Beatle del grupo que montó con Más»

Emilio Sánchez Mediavilla: «Una dacha en el Golfo»

Emilio Sánchez Mediavilla: «Una dacha en el Golfo»

Hace muchos siglos Bahréin era una región del Paraíso, al menos podemos deducirlo de las tablillas sumerias, asirias y mesopotámicas. El lugar donde cuentan que sucedió el diluvio universal, donde Gilgamesh persiguió Más»

Flavia Tótoro Taulis: «¡Qué sabes de arte?»

Flavia Tótoro Taulis: «¡Qué sabes de arte?»

Flavia Tótoro (Ciudad de México, 1964) ha residido en Chile, Canadá, Trinidad y Tobago. Tras su licenciatura en Arte por la Universidad Católica de Chile (PUC-1991), especialidad en Restauración y Pintura, obtiene Más»

 

Dolors Miquel: «El guante de plástico rosa»

por Mª Angeles Maeso

(Ed. Marisma, 2017. Traducción de Miriam Reyes)

Dolors Miquel  (Lérida, 1960) es una poeta muy reconocida en el ámbito lingüístico del catalán. Para otros, conocida desde su participación en la entrega de premios Ciutat de Barcelona, 2016, gracias a  la difusión que hicieron de ella los que tanto se escandalizaron por la lectura de su poema Mare nostra.Me avergüenza reconocer que fue ahí donde yo comencé a saber de esta poeta, que ya tenía 15 libros en la calle. Sospecho que no soy la única y sospecho también que algo tendrán que ver las políticas culturales y sus fronteras. Su último libro,El guant de plàstic rosa,Premi de poesia Ausiàs March, de Gandía 2016 que, como el resto de su obra, ya había aparecido en catalán, es ahora recuperado, en edición bilingüe, por una nueva editorial que nace con voluntad de reducir la brecha poética entre las lenguas del Estado y de acoger igualmente la poesía hispanoamericana.El guante de plástico rosa está organizado en torno al instante que se nos da en el poema inicial: “Con una mano sostenía el cuerpo ensangrentado de mi niño recién nacido, con la otra, empujaba hacia el agujero de la muerte la carne deprimida y el valiente callado corazón de mi padre.” A la indagación de esa confluencia entre lo que nace y muere (también del amor) se entrega la poeta. Y la seguimos con asombro por la intensidad de vida respira cada poema. La acompañamos, desde el instante del impacto: “hay un hombre pudriéndose en el fregadero”, a encarar como ella el minucioso proceso, la sucia materialidad de la tristeza y de la propia voz “que se hunde entre oleadas de microbios”. Y lo que seguimos, paso a paso, es un pulso contra la invasión de muerte que se juega en el lenguaje:  enumeraciones obsesivas, imágenes visionarias, donde la palabra hombre es una abstracción menos identificable que la palabra fregadero. Porque es ahí, en la cocina, donde se inicia una lucha sin descanso para que sean las grandes palabras quienes tengan que bajar la mirada. Ahí, en ese lugar donde todo se transforma, el desafío es con el silencio que interroga por quién (o qué) es lo que muere. O qué es lo que vive aún: hierba, el hijo, amamantar, vender “particular alquila”. Fregadero. Palabras que llegan en tropel, concatenadas: “Desaparición. Des-ser. Descomposición.”.  “Se me falta. Semen fuerte. Semen digo. Sé lo que digo. Somos animales. Soy animal. Mi poesía es un animal”. Sí, un rugido contra las masacres en el vano intento de “comprender a un muerto sin ser un muerto. Comprender un árbol sin ser un árbol” Así hasta llegar a la humilde sinécdoque del guante de plástico rosa: “Un ser excepcional. Un ser que no ha ido a ninguna escuela. Un ser que piensa en mí y que sabe que lo que yo necesito no es una Biblia, no es un catastro ni un listado electoral ni una lista de bodas, sino un guante de plástico rosa. No un significante, sino un guante”.

El pulso contra el silencio se da contra su durabilidad, contra su capacidad de perforación orgánica, y desde ahí, desde sus efectos en la materia, se levanta el decir de la poeta. Contra la esencialidad de la muerte, la tenacidad del estropajo, palabras designadoras de realidad concreta.

“Así que rasco, friego hasta hacerme sangre y de la sangre me nacen rocas con un corazón encerrado dentro. Y de la boca me cae un nombre que rueda hasta allí donde los caballos lamen la sombra de los pájaros que no pueden volar”.

Poesía como indagación por todo lo que ni vive ni muere, por lo que aún persiste en los huecos de las palabras sin referente como los animales extinguidos, como barcazas repletas de nombres vacíos,  para dar alcance a la “palabra que viene de la caverna de la voz”. Esa es la feliz propuesta de esta poeta para doblegar un léxico de tanatorio, cámaras frigoríficas,  maquilladoras, mataderos, plañideras etc., dejarlo rotulado  como “últimas voluptuosidades”  y socavar el señorío la muerte frente a las moscas: “Los hijos que no vendrán nos saludan en el idioma de las eucariotas unicelulares”

Ante esas dos grandes abstracciones, amor y muerte, la tensión lírica de un lenguaje directo, de referencias materiales y concretas. Un tono retador que sostiene tanto en el uso del versículo bíblico como en los poemas en prosa, esa única aportación de la Modernidad  que, salvo por la distribución no versal, en absoluto es ajena al resto de elementos propios del poema en verso. Poesía catártica, implacable como “lejía espiritual”, gozo del lenguaje por asoman guiños dadaístas y la rotunda seriedad daltoniana  . Palabras de madera que levantan la mirada. Las palabras y ellas: “las mujeres de mi historia, todas enfundadas en sus guantes de plástico rosa”. No se la pierdan.