Discos

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FLORENCE & THE MACHINE: High as Hope (EMI) Llegando a su cuarto disco, Florence Welch ha decidido dejar atrás la épica de anteriores entregas y mostrarse más humana y cercana que nunca. Más»

Jorge Villalobos: “El desgarro”

Jorge Villalobos: “El desgarro”

El dolor es el tema principal de este conjunto de poemas en prosa; el dolor ante la muerte de la madre (cuando era niño el autor) y el largo proceso de duelo, Más»

José Galiana Izquierdo: “Una vida por medio”

José Galiana Izquierdo: “Una vida por medio”

José Galiana Izquierdo (Socuéllanos. Ciudad Real, 1929) ha ejercido su carrera de médico pediatra durante 45 años en Alicante. Ha tenido siempre inquietudes literarias y por ello ha participado en tertulias poéticas, Más»

Adriaen Brouwer, maestro de emociones

Adriaen Brouwer, maestro de emociones

  Bajo el título “Adriaen Brouwer: Maestro de emociones” se muestra en el Museo de Oudenaarde (MOU) y las Ardenas flamencas la primera y mayor representación de la obra de uno de Más»

Javier Lostalé: “Cielo”

Javier Lostalé: “Cielo”

Una paradoja constante sostiene el último poemario de Javier Lostalé: la desaparición del individuo cuanto más se recuerda y quiere hacer presente lo que lo constituye. En estas páginas, resulta muy interesante Más»

Julio Vilches: “Sálvora. Diario de un farero”

Julio Vilches: “Sálvora. Diario de un farero”

Hace tiempo que tengo Sálvora. Diario de un farero en mi lista de lectura. La buscaba en formato epub, pero aprovechando unas vacaciones en Canarias, la he adquirido en papel, y me Más»

Loredana Volpe: “A pesar de tu santa cólera”

Loredana Volpe: “A pesar de tu santa cólera”

Sorprendente, cuanto menos, resulta el primer poemario de Loredana Volpe (Caracas, 1990, aunque lleva años estudiando y trabajando en el mundo teatral en Barcelona), que aparece en una cuidadísima edición; que supone Más»

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THE JAYHAWKS: Back Roads and Abandoned Motels (Legacy) Mockingbird Time(2011) y Paging Mr Proust(2016) atestiguaban que The Jayhwaks había regresado para quedarse, tras la segunda deserción de Mark Olson. Incluso se apuntaron Más»

Linda Guilala, según Apenino

Linda Guilala, según Apenino

Hace unos meses, el sello Elefant iniciaba Reworked By Series, una nueva colección de singles en  basada en la idea de que algunos artistas ofrecieran su propia visión de las canciones de Más»

 

Carmen Torres Ripa: “Rafaela Ybarra. La enamorada de Dios”

por Alberto López Echevarrieta

(Fundación Bilbao 700. Páginas: 223)

El libro Rafaela Ybarra. La enamorada de Dios, tercero de la serie Memoria de Bilbao-Bilbaogileak que edita la Fundación Bilbao-700 y cuya autora es la conocida escritora Carmen Torres Ripa, recupera la figura y obra de una singular mujer a la que la Iglesia católica distingue con el tratamiento de beata en su camino hacia la santidad. Su vida es todo un ejemplo de dedicación a los demás.

No se trata de una biografía ñoña, sino el excepcional relato de una benefactora social reconocida por la Villa que le vio nacer con la nominación de una de sus importantes arterias en el populoso barrio de Deusto desde 1943. Rafaela María Luz Estefanía de Ybarra Arámbarri (Bilbao,1843-1900) era hija primogénita del empresario e industrial bilbaíno Gabriel María de Ybarra y Gutiérrez de Cabiedes. A los 18 años se casó con el socio de su padre, José Villalonga Gipulo, presidente de Altos Hornos de Vizcaya, 21 años mayor que ella. Coincidían así dos de las mayores fortunas que ha generado la industria vasca.

Rafaela, que hablaba varios idiomas, vivió siempre entre criados, chóferes, vestidos de alta confección y viajes a los más apartados lugares. “Era una mujer muy religiosa que todos los domingos daba limosnas a los pobres que pedían en la puerta de su parroquia dejando caer las monedas desde sus aterciopelados guantes. Un día se interesó por el mundo que había tras aquellos menesterosos, un mundo totalmente desconocido para ella, y se produjo el cambio”, señala Torres Ripa.

El cambio se operó en esta dama de la más alta burguesía bilbaína cuando descubrió cómo niñas se prostituían con la aquiescencia de sus propios padres para poder sacar adelante a la familia en una época -finales del siglo XIX- en la que la vida no le sonrió como a ella.

Rafaela decidió dedicarse a la redención de todas aquellas muchachas que, a falta de un trabajo digno, buscaban una salida fácil en prostíbulos abiertamente declarados o en pastelerías y establecimientos similares que camuflaban aquel ejercicio. Con la ayuda de su secretaria y su chófer recorrió ese tipo de lugares conociendo de primera mano una realidad que era de dominio público, pero que nunca se trataba en ciertos sectores sociales”.

Otra forma de apostolado lo hacía visitando dependencias de hospitales donde se congregaban mujeres con enfermedades contagiosas, sífilis sobre todo, contraídas en ese tipo de trabajos y en situación desesperada. Pocas llegaban a curarse totalmente. Sus caras y sus cuerpos, llenos de póstulas purulentas, producían rechazo y asco. Rafaela iba a verlas llevándoles ropa y comida. Todos los días hablaba con ellas interesándose por sus familias y situaciones.

“Les cogía la mano con cariño y les besaba ignorando las llagas y el mal olor que despedían. De esta forma, su presencia se convirtió en el momento más agradable del día para aquellas desgraciadas. El temor del principio se fue convirtiendo en impaciencia por la visita. Les ahuecaba la almohada y les daba un trato de ternura y cariño que muchas no habían recibido ni de sus propias madres. Así se las fue ganando”, matiza Torres Ripa.

La autora de la biografía confiesa que personalmente el análisis del personaje ha influido en su vida privada a la hora de ordenar sus recuerdos y a serenar su espíritu. “Me ha costado mucho la redacción de este libro, entre otras cosas porque al principio no entendía nada a Rafaela. Luego me di cuenta que estaba ante una persona muy anticipada a su tiempo que se dio cuenta de que las mujeres en aquel tiempo estaban muy solas y aceptaban lo que sea en el sentido más amplio de la palabra. A medida que iba recogiendo datos me preguntaba a mí misma qué he hecho yo en la vida ante semejante ejemplo. Tanta santidad costaba entender”.

El texto, enriquecido con testimonios y documentos, viene a demostrar que Rafaela Ybarra fue una mujer muy rebelde que dio una gran lección de humanismo y generosidad.