110 AÑOS, 110 OBRAS

110 AÑOS, 110 OBRAS

El Museo de Bellas Artes de Bilbao, tercera pinacoteca en importancia y una de las más veteranas del estado español, se prepara para cumplir sus primeros ciento diez años de vida. La Más»

María Dueñas: ”Las hijas del capitán”

María Dueñas: ”Las hijas del capitán”

Nueva York, 1936. La pequeña casa de comidas El Capitán arranca su andadura en la calle Catorce, uno de los enclaves de la colonia española que por entonces reside en la ciudad. Más»

Discos

Discos

GABINETE CALIGARI: Camino Soria (Warner) Es difícil que se alineen todos los elementos para que un grupo o solista pueda grabar el disco de su vida, que se convierta en un gran Más»

María López de Castro: La restaturación de arte como nueva obra de creación artistica

María López de Castro: La restaturación de arte como nueva obra de creación artistica

María López de Castro es Conservadora y Restauradora de Bienes Culturales y especialista en Pintura por el Istituto per l’Arte e il Restauro Palazzo Spinelli de Florencia y la Escuela de Restauración Más»

The Cranberries, la luz al final del túnel

The Cranberries, la luz al final del túnel

Hace aún escasas semanas que fallecía Dolores O’Riordan, la cantante de The Cranberries. Recordamos aquí sus palabras en una de sus últimas entrevistas que coincidió hace unos meses con la edición del Más»

Jesús Camargo, el color y la pintura del Mediterráneo

Jesús Camargo, el color y la pintura del Mediterráneo

El pintor Jesús Camargo muestra una pintura que refleja el paisaje y el color del mediterráneo. Una de sus series, titulada Magreb, es una de las más bellas de su trayectoria artística. Más»

Marta Agudo: “Historial”

Marta Agudo: “Historial”

Un magnífico poemario se aloja en las páginas de Historial; el último libro de Marta Agudo. Se trata de un poemario rotundo y preciso que, con una gran cohesión, aborda la enfermedad Más»

Antonio López, comunicativo y provocador en el Taller del Prado

Antonio López, comunicativo y provocador en el Taller del Prado

El pintor Antonio López estuvo comunicativo y provocador en un coloquio que tuvo lugar en el madrileño Taller del Prado, lugar desde el que está pintando un cuadro sobre la Gran Vía. Más»

Antònia Vicens:  “Lovely”

Antònia Vicens: “Lovely”

Antònia Vicens (Santanyí, 1941) recoge en los poemas de estas páginas una mirada que pone en cuestión la naturaleza de los afectos y de los vínculos. Desde una radical crítica feminista de Más»

“Muchacha en la ventana”, la Mona Lisa de Rembrandt, en Bilbao

“Muchacha en la ventana”, la Mona Lisa de Rembrandt, en Bilbao

Muchacha en la ventana, de Rembrandt y cuadro-estrella de una de las más veteranas pinacotecas europeas, la Dulwich Picture Gallery de Londres, cuelga durante tres meses en el Museo de Bellas Artes Más»

 

Jan Morris: “Trieste o el sentido de ninguna parte”

por Mercedes Martín

(Editorial Gallo Nero, 2017)

No es una casualidad que este verano haya leído Trieste o el sentido de ninguna parte porque me gusta la literatura de viajes, lo que es una casualidad es que ahora, escribiendo esta reseña, me dé cuenta de las conexiones que tiene con la actualidad política española.

Porque en este libro, Jan Morris, cuenta la historia de esta ciudad aparentemente anodina en relación con su identidad. Precisamente eso es lo más interesante de Trieste: que es camaleónica. Su historia unida a la burguesía y al comercio hizo de ella un lugar sin identidad, lo que realmente la engrandecía no eran sus orígenes, sino su presente: su burguesía comercial y culta, su puerto marítimo la hacía un lugar de encuentro de diversas culturas y era su tarjeta de presentación. Sus gentes estaban orgullosas de ofrecer los mejores servicios al viajero que venía de todas partes: del Norte y del Sur, del Este y del Oeste. Un gran puerto comercial donde recalaron importantes personajes: políticos, reyes, científicos, escritores… Todos tuvieron que pasar por Trieste en ocasiones en busca de una vida mejor. Allí recalaron Freud y Einstein, Joyce y Svevo, Winckelmann, los carlistas españoles, Napoleón y su familia, reyes y nobles exiliados… Por allí pasaron los judíos que huían de la Alemania nacional socialista hacia América y hasta allí llegó el féretro del heredero del imperio austriaco, asesinado en Sarajevo junto a su mujer, el 2 de julio de 1914.

Trieste fue italiana y austriaca, se la disputaron el bloque del Este y el Oeste durante la Guerra Fría… Pero a pesar de sus idas y venidas y de su interculturalidad, desarrolló un sentimiento identitario en torno a su dialecto (el triestino) y a su éxito comercial, especialmente en el imperio austrohúngaro. Este orgullo es explotado por los separatistas hoy en día. Ahora Trieste es italiana, pero quién sabe por cuánto tiempo.

El libro viene a ampliar la literatura sobre la ciudad. De hecho, la ciudad es más literaria que real, dice Morris, porque mientras que, cuando uno la visita, no le parece un lugar especial, lo contrario sucede cuando uno lee sobre ella (y Morris hace un repaso de artistas y libros que la mencionaron). Una va paseando por sus calles anónimas buscando las placas conmemorativas y los monumentos dedicados a personajes conocidos y eventos históricos, eventos que superan el carácter local. Porque la identidad triestina es en realidad literaria y universal.

Para profundizar en el asunto candente de la identidad y el separatismo, recomiendo otro libro sobre Trieste: Verde Agua, de Marisa Madieri. Allí, la autora cuenta su desgraciada experiencia. Nació en Fiume cuando la ciudad era italiana, pero fue expulsada cuando la ciudad se convirtió en parte de Yugoslavia y acabó junto a su familia a un campo de concentración en Trieste, en esta ciudad vivió el resto de su vida. Con el tiempo, se enteraría de que su origen era eslavo y advertiría que su existencia había sido trágica en el auténtico sentido de la palabra: paradójica.

La elección de Trieste por parte de Morris no es casual tampoco. Ella tuvo que luchar con su propia identidad. Jan Morris nació James Morris y en los años setenta se atrevió a salir al mundo con la identidad que sentía: como mujer. Así que, aunque ya era famoso en el mundo angloparlante por sus libros sobre viajes, podemos verla en la televisión con un vestido y el pelo ahuecado, respondiendo preguntas sobre su “cambio” de sexo. Allí llegó cuando era un soldado apenas adulto y allí ha vuelto varias veces a lo largo de su vida. Trieste es el lugar escogido como tema de su último libro (en sus propias palabras), seguramente porque Trieste también cambia de identidad.

Aunque he estado allí, tras la lectura de este libro, no puedo evitar imaginar esta ciudad como un lugar encantado: como ese andén fabuloso del metro de Londres, aparentemente aburrido e inexistente, pero testigo de auténticos prodigios.