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Lyonel Feininger (1871-1956)

por Ángela Rubio

Fundación Juan March. Madrid. Hasta el 28 mayo de 2017

Estamos ante la primera retrospectiva del artista Lyonel Feininguer (1871-1956) en España. La Fundación Juan March presenta un ambicioso proyecto expositivo, nada fácil de diseñar, con cerca de 400 obras a través de las cuales se hace un exhaustivo recorrido por las diferentes facetas del artista norteamericano y alemán. Lyonel fue un excelente dibujante, maestro de la caricatura, profesor de grabado en la Bauhaus y pintor elegante sin olvidar su faceta de compositor y fotógrafo. La exposición está organizada en tres grandes secciones: Primera: La llegada a Europa de Lyonel Feininger (1887-1996) donde nos muestran sus orígenes en el dibujo, la caricatura y la tira cómica. Segunda : Feininger en Europa (1907-1937) y tercera: La vuelta a América de Lyonel Feininger (1937-1956) donde nos muestran grabados de paisajes, escenas urbanas y marinas, arquitecturas todo ello interpretado y reinterpretado así como sus eternamente atemporales pinturas que van desde El hombre blanco (1907) Hombre de blanco con paraguas rojo y mujer verde (1926) La dama de malva (1922) caminando un poco nos encontramos con sus obras más bellas, una particular interpretación del cubismo y futurismo.

Feininger nació en Nueva York en el seno de una familia de origen alemán; es importante mencionar que sus padres eran músicos y con tan solo 16 años mandan a su hijo a Alemania con el deseo de completar la formación musical de éste. Sin dejar nunca la música, comienza a dibujar y pronto se adentra en el mundo de la caricatura, de la sátira, hasta llegar a dominarla. Toda su obra está edificada sobre los sólidos cimientos del dibujo. Para él, el dibujo es el alma del arte. La plumilla le llevó a una simplificación de medios técnicos con la que conseguía llegar de manera más directa al asunto tratado. La soltura en el trazo la adquirió en sus apuntes del natural en los que reflejó situaciones, personajes y objetos que le rodeaban. Dibujó muchos barcos, edificios y cosas insignificantes pero poco a poco se fue alejando de estos motivos para indagar en el ser humano. Dibujó a las personas que veía en la calle, a los trabajadores en el ejercicio de su profesión…pero lo que más le interesaba eran las actitudes específicas de los personajes, incluso sus accesorios de moda como códigos de comunicación. Toda esta práctica y repertorio es el que llevará a la caricatura y a sus primeras pinturas.

La exposición comienza con dibujos de sí mismo, con ilustraciones de cuentos populares y otras ilustraciones que realizó para las principales revistas satíricas del momento: Das Narrenschiff (La nave de los locos), Ulk (Broma), Lustige Blätter (Páginas cómicas) Licht und Schatten (Luz y sombra) para la francesa Le Temoin (El testigo).

Las tiras cómicas habían nacido a finales del siglo XIX y comenzaban a gozar de gran popularidad y prestigio en esta época. Una de las más importantes y gran hito en su carrera fue The kin-der Kids (Los niños kin-der) para el suplemento dominical del estadounidense Chicago Tribune. Feininger firmaba estas tiras como “Vuestro tio Feininger” y aparecía en ellas junto con la alegre pandilla de tres niños estadounidenses hijos de inmigrantes alemanes que partían de viaje alrededor del mundo desde Nueva York en una bañera verde conducida por un robot y acompañados por un perro parlante. Destacaban por su carácter solidario, lo que hacía que siempre triunfaran frente a sus enemigos.

Otra de sus tiras más conocidas –destinada a un público más infantil fue Wee Willie Winkie´s World (El mundo del pequeño Willie Winkie) niño imaginativo que dotaba de vida a objetos y elementos de la naturaleza. En estas tiras opta por narrar dentro de una especie de cartelas integradas en la viñeta, en The kin-der kids usaba globos con diálogos. Ambas tiras tienen el valor de estar entre las primeras manifestaciones del comic internacional, en el que Feininger influyó mucho. En todas estas ilustraciones destaca la tendencia al absurdo y su maestría al narrar historias y todo ello con un humor fino y elegante. Por otro lado, el influyente papel de Lyonel en la caricatura se debe también al empleo de colores tan diversos y sorprendentes manejados con gran seguridad.

Mientras trabajaba para el Chicago Tribune vivía en París; allí tuvo el privilegio de estar cerca de la efervescencia cultural del momento, no pudiendo evitar sentirse atraído por la pintura. Sus comienzos en la pintura en1907 no son más que una trasposición de sus trabajos de ilustraciones para publicaciones satíricas. Groβe Revolution (Gran revolución) pintada en 1910 -obra fundamental en su primera etapa pictórica- tiene como modelo el dibujo Aufruhr (Revuelta) de 1909, inspirado en las revueltas de junio de 1832 de las novelas de Eugene Sue y Victor Hugo. Al igual que había hecho en sus tiras satíricas para el Chicago Tribune, dividía el espacio en planos claros en los que las figuras se convierten en siluetas planas, sin volumen con deformación expresionista. Movimiento pictórico que sin duda, y muy a su pesar, le influyó con sus formas angulosas a menudo alargadas, contrastadas con el fondo. Recurrían a la deformación como medio para expresar la verdadera naturaleza del ser humano, dando primacía a los sentimientos sobre la descripción objetiva de la realidad. La falta de simetría que podemos ver en Aufruhr (Revuelta) de 1909 está presente también en Die Stadt am ende der Welt (La ciudad en los confines del mundo) 1910 y ésta es reflejo de la tensión, de la incertidumbre y angustia vital del momento. En estos tiempos todo era contradicción – en una misma obra se mezcla el día y la noche- por otro lado se alteraba la realidad, por ejemplo deformando la perspectiva lo cual es un signo introspección y de subjetivación por la que se llegaba al principal objetivo: comunicar sentimientos.

Aufruhr (Revuelta) de 1909 representa el fin de la ciudad burguesa del siglo XIX y muestra la aparición del mundo revolucionario obrero que ya no tolera mantener las viejas estructuras. Resulta una espacie de mascarada con escenario y personajes grotescos incluso, salvajes. En estos años -1907-1912- realiza una serie de pinturas donde la arquitectura va adquiriendo protagonismo. La línea se hace más abstracta y va abandonando la figura humana. En 1910 fue admitido en la Berliner Secession y al año siguiente participó en el Salon des Indépendants de París con seis pinturas. Allí tuvo contacto por primera vez con los cubistas quedando profundamente impresionado. Esta influencia le acompañaría el resto de su carrera. Pocos años antes había empezado, intuitivamente, a experimentar buscando otros lenguajes basados en la línea recta y en los planos fragmentados de color. Una especie de cubismo figurativo y prismático, sus formas comenzaron a deshacerse, el color asumió espesor y volumen dejando atrás las tonalidades planas de sus primeras pinturas y en su lugar empezó a incluir medios tonos, sombras densas y luces deslumbrantes. “Lo que uno ve debe ser transformado en la mente y visualizado

Su obra da un giro radical creando un nuevo lenguaje. Se planteó otra profundidad espacial y consideración de volúmenes. Por influencia del Futurismo sus líneas se hicieron dentadas y angulares y la luz se define como una fuerza. Empezó a construir volúmenes mediante el solapamiento de planos de luz y colores luminosos y transparentes. Influenciado por Delanuay se permite realizar una síntesis entre realidad e imaginación. Las figuras y la arquitectura se funden estilísticamente. En 1917 su obra ya había alcanzado una madurez artística con un estilo profundo, etéreo y muy personal cimentado sobre la síntesis de elementos cubistas y futuristas dotados de una excelencia técnica que le hacen único dentro de la historia del arte.

En 1919 Walter Gropius le llamó para ofrecerle el puesto de profesor de grabado de la Bauhaus donde trabajó hasta su clausura. Allí vivió uno de los periodos más dichosos y creativos de su vida. Las obras que realizó en este periodo reflejan una gran calma interior y una magistral limpieza formal de imagen. En este entorno, entabló amistad con otros artistas como Paul Klee, GeorgeMuche y W. Kandinsky quien tendría influencia en su obra.Con la llegada del nazismo todas estas manifestaciones artísticas fueron tachadas de degeneradas y tuvo que regresar a Estados Unidos donde vivió hasta su muerte en 1956. En 1935 había recibido una invitación de Alfred Neumeyer para impartir un curso de verano en el Mills College de Oakland, California a donde se dirigió en mayo del 36. Neumeyer le organizó allí a Feininger su primera exposición en Estados Unidos y más tarde otra más extensa en Nueva York.

A lo largo de los años 40 y 50 se produjeron algunos cambios importantes en su obra. Los colores se vuelven independientes tanto del color local como de la estructura lineal. Sus últimos paisajes terrestres y marinos se reducen a extensos planos de color que crean una fusión de elementos pictóricos. Confiaba cada vez más en la intuición. La precisión formal que le había caracterizado, se desvanece ahora para dar lugar a una misteriosa ausencia de forma como reflejo de su estado meditabundo y reflexivo. En definitiva, con su pintura nos descubrió la armonía y el equilibrio entre opuestos, la esencialidad de la línea, un cubismo más estético y etéreo tremendamente elegante. Feininger, además, reinterpretó la profunda espiritualidad que encierra la luminosidad.En 1944 el MoMA le dedica una exposición que supone su consagración como artista americano. En 1950 Alemania lo homenajeó con una exposición en Hannover.