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2014 El año de El Greco

por Carmen González García-Pando

UnknownDurante los últimos tres años la Fundación El Greco 2014 ha estado trabajando para rendir homenaje a Doménikos Theotokópoulus,  el pintor cretense que vivió gran parte de su vida en España. Concretamente en Toledo, la ciudad dónde realizó las obras más geniales y que, incomprensiblemente, hasta este año no había dedicado ninguna importante exposición a su artista más emblemático. Ahora, cuando se cumple el cuarto centenario de su muerte, se están preparando numerosos actos para rendir justo tributo a uno de los pintores más relevantes de todos los tiempos. Sirva este acontecimiento para repasar su trabajo y descubrir sus verdaderas obras maestras. Los estudios de investigación mostrarán la enorme creatividad de un hombre singular cuyo ingenio se anticipó a logros que estarán presentes en pintores como Cezanne, Chagall o el propio Picasso.

Pintor incomprendido

La trayectoria artística de El Greco ha estado marcada por un halo de misterio e incomprensión que se remonta hasta los últimos años de su vida artística, cuando sus propios contemporáneos le tachaban de extraño, enigmático y de ser un pintor incomprensible y exageradamente manierista. Bien es cierto que contó con el reconocimiento de Velázquez que sí valoró su peculiar pintura pero no pudo evitar ser en su tiempo un artista extemporáneo, incomprendido en cualquier país donde vivió.

Cuando residió en Venecia fue criticado por su estilo bizantino, en Roma por su virtuosismo veneciano y en España por su exaltado manierismo incompatible, sin duda, con la sobriedad de la sociedad de Felipe II.

images 3Sobre su arte surgieron toda clase de estrambóticas teorías como aquella que mantenía que sufría una enfermedad en la visión, una anomalía ocular que le hacía pintar figuras alargadas y desproporcionadas. Así poco a poco fue surgiendo una leyenda negra que desacreditó su arte y le mantuvo en el olvido hasta comienzos del siglo XX, momento en el que los expresionistas alemanes y otros pintores de la vanguardia como Picasso, le convirtieron en un pintor de culto.

Búsqueda de identidad

Todavía los especialistas sobre el pintor no se ponen de acuerdo en el motivo y causa de su inusual trayectoria pictórica. Algunos la enlazan con la espiritualidad bizantina, otros la relacionan con la influencia que el joven artista tuvo durante la permanencia en Italia y su refinado ambiente manierista; y finalmente hay quienes creen que fue la exaltada espiritualidad española la que elevó su arte a las cotas de maestría más elevadas.

Seguramente la respuesta definitiva a estas tres propuesta está en la aceptación conjunta de todas ellas. Es decir, El Greco se formó en la tradición de los iconos bizantinos para emprender posteriormente una marcha hacia Occidente cuyas costumbres y usos pictóricos fue conociendo y transformando hasta alcanzar su propia identidad.

De Creta a Toledo

Greco 2Conocido en la Historia del Arte como El Greco (el griego), Doménikos Theotokópoulus nació en Candía, Creta, en 1541. Se conocen pocos datos sobre su aprendizaje pero si sabemos que se inició como pintor de iconos bizantinos a una edad muy temprana. En aquel momento esa era la tendencia dominante y la que desarrollará hasta los 26 años momento que decide trasladarse a Italia. Creta pertenecía en aquella época a la República de Venecia, con lo cual, siendo veneciano, no le resultó difícil continuar su formación en la ciudad artística más importantes de Europa: Venecia.

En la ciudad de los canales afianzó el dominio del arte occidental a partir del estudió la obra de Veronés, Tintoretto y Tiziano entre otros artistas. Descubrió el lenguaje de la pintura al óleo, la primacía del color. La perspectiva. Aunque sin abandonar por completo sus usos tradicionales. Aquí permaneció hasta 1570 cuando comprende que tiene que buscar otro destino alejado de la influencia dominante de los maestros renacentistas. Elige Roma donde se instala después de un viaje por Padua, Florencia, Verona y Parma. Ciudad esta última donde admira la obra de Correggio, artista al que califica como “figura única de la pintura”.

En Roma se alojó en el Palacio Farnesio y entró en contacto con el círculo intelectual del Cardenal Alejandro Farnesio.  Lo que no se entiende es que, gozando de tal privilegio y bajo el mecenazgo del cardenal,  en 1572 fuera expulsado violentamente del Palacio. Existe una carta del pintor al cardenal en la que denunciaba la falsedad de las acusaciones pero, realmente, se desconoce el motivo del incidente aunque debió de ser muy grave.

Greco 3No obstante El Greco abrió su propio taller en la ciudad italiana y la fama y el éxito le acompañaron durante bastante tiempo pues, la creencia de que había trabajado con Tiziano le dio mucho prestigio. Un éxito que le llevó a otro incidente cuando terció en el debate de si se debían cubrir o no las figuras desnudas del “Juicio Final”, y afirmó que si se borraba toda la pintura de la Capilla Sixtina, él podía pintarla con decencia y no peor ejecución pictórica de Miguel Ángel. El escándalo que suscitó entre los seguidores del maestro -que le acusaron de irreverente y soberbio- fue de tal dimensión, que forzó el traslado del pintor a otro lugar. Su destino fue España. Así comenzó un viaje sin retorno a la ciudad de Toledo. Corría el año 1576.

Salto a la fama

Greco 4El Greco deseaba convertirse en pintor de corte y trabajar para el rey Felipe II cuando éste solicitó su colaboración para decorar El Escorial.  Presentó dos obras:  “El Martirio de San Mauricio” y “La Alegoría de la Santa Liga” pero ninguna gustó al rey.  Se frustraba así el sueño de entrar en la corte española pero, a cambio, tomó la sabia decisión de permanecer en la ciudad castellana que, en aquel momento, era el núcleo más activo de las ideas de la Contrarreforma y, por tanto, el lugar idóneo donde podía mostrar su extensa iconografía religiosa. El resultado fue un éxito abrumador. Los encargos se multiplicaron hasta el punto de no poder absorber la fuerte demanda y tener que abrir un gran taller donde numerosos artistas ayudaban al maestro en parte o en la totalidad de la obra. De ahí que muchas obras adjudicadas a El Greco tengan diferentes calidades dependiendo que su intervención fuera mayor o menor. Se sabe que los encargos importantes los realizó el mismo en su totalidad, en otros menos relevantes daba pautas de estilo o hacía algunos retoques de corrección; y, los menos interesantes, eran ejecutados sencillamente por sus ayudantes. Así estableció una escala de categorías que se correspondía con diferentes precios.

Tres obras distintas. Un mismo tema

Sería imposible hacer un repaso de su enorme producción artística, máxime cuando no sólo realizó lienzos, sino que –al ser la Iglesia su principal cliente- trabajó en numerosos retablos para capillas, monasterios y parroquias. También proyectó obras de escultura y se interesó por la arquitectura aunque no llegara a diseñar ningún edificio.

Por eso pensamos que para entender su arte y ver el proceso evolutivo, un buen ejemplo es el estudio de las diferentes versiones que realizó el pintor sobre el tema la purificación del templo o la “Expulsión de los Mercaderes”. La primera está fechada en1570 y es un testimonio claro del estilo y técnica venecianos. Tanto el color brillante como la rigidez de las figuras y el excesivo acabado de la composición nos retrotrae a la pintura de esos años donde la arquitectura cobra presencia como telón de fondo.

Greco 5La segunda versión de 1571, está considerada como el cuadro más importante de su época romana. En esta obra de Minneapolis El Greco suaviza las formas y desarrolla un juego más interesante de luces y sombras que en el cuadro veneciano. La figura de Cristo destaca del grupo y se eliminan algunos detalles arquitectónicos. Pero tal vez lo que más llama la atención de este cuadro, son las cuatro figuras que asoman en el ángulo inferior derecho y que no tienen ninguna relación con el cuadro. Tres de ellas están identificadas: Tiziano, Miguel Ángel y Giulo Clovio. La cuarta puede ser Rafael o el propio Greco. Hay distintas opiniones al respecto pero lo que si está claro es que el artista hace un guiño cariñoso a los grandes genios del Renacimiento.

Finalmente llegamos a la tercera interpretación perteneciente a la National Gallery de Londres. Es de 1600, momento de madurez cuando el artista ya ha alcanzado su estilo manierista, el más personal y magistral.  Aquí desaparecen varias figuras laterales y el Cristo adquiere mayor protagonismo al situarlo exento del resto de personajes los cuales quedan casi eclipsados por la presencia gloriosa del Creador. Un protagonismo realzado por los efectos de luz que el artista emplea en sus composiciones para provocar una apariencia espectral. Las figuras se alargan y el color se apaga para conseguir esa atmósfera de transfiguración espiritual.

Este año tendremos ocasión de conocer mejor la obra del gran maestro cuya vida se apagó un siete de abril de 1614. Cuatro siglos han pasado desde entonces, demasiados años sin el reconocimiento merecido. Bienvenida sea ahora la rectificación.

Información sobre el programa: www.elgreco2014.com