Little Steven, alma ardiente

Little Steven, alma ardiente

“Tengo muy poco interés en el mundo moderno y no tengo ningún problema con ello”, asegura Little Steven hablando de su nuevo álbum en solitario, Soulfire, el primero en 18 años. “He Más»

José Manuel Lucía Megías: “El único silencio. Poesía reunida 1998-2017”

José Manuel Lucía Megías: “El único silencio. Poesía reunida 1998-2017”

Diversa, rica y especialmente atenta a las diferentes posibilidades expresivas de las distintas formas, la poesía de José Manuel Lucía Megías constituye un interesante viaje por la multiplicidad de voces que recogen Más»

Discos

Discos

OKKERVIL RIVER: In the Rainbow Rain (ATO-PIAS) Away(2016), el anterior álbum de Okkervil River, estuvo marcado por desapariciones y cambios, empezando por el fallecimiento del abuelo de su líder, Will Shelff, y Más»

Restaurado“El Vientre Del Observador”, de Urzay

Restaurado“El Vientre Del Observador”, de Urzay

El vientre del observador, una de las obras más icónicas del Museo de Bellas Artes de Bilbao acaba de ser restaurada recuperando de esta forma la brillantez y la vivacidad de los Más»

Victor Vasarely. El Nacimiento del Op Art

Victor Vasarely. El Nacimiento del Op Art

Un conjunto de formas geométricas simples como triángulos, rectángulos y cuadrados, en contraste con líneas paralelas, repeticiones hipnóticas y formas policromáticas inundan este verano las salas del Museo Thyssen de Madrid. Es Más»

Lila Downs, la luz que brilla cada vez más fuerte

Lila Downs, la luz que brilla cada vez más fuerte

Lila Downs llega a su décimo segundo álbum, Salón, lágrimas y deseo, intentando dar continuidad a su lucha por el empoderamiento de la mujer, tema a favor del cual se ha manifestado Más»

Discos

Discos

JOSH ROUSE: Love in the Modern Age (Yep Roc-Popstock!) Tras acabar la gira de su anterior disco, The Embers of Time, Josh Rouse buscaba un cambio. Necesitaba explorar nuevos sonidos y, también, Más»

Lorenzo Lotto. Retratos

Lorenzo Lotto. Retratos

Un total de 38 retratos del pintor italiano renacentista Lorenzo Lotto se muestran en el Museo del Prado hasta el 30 de septiembre de 2018. La exposición, que ha sido comisariada por Más»

Josu Hormaetxe: “Corsarios Vascos”

Josu Hormaetxe: “Corsarios Vascos”

La piratería siempre ha tenido un atractivo especial para la investigación. Tal vez porque casi todos, de niños, hemos tenido como libro de cabecera La isla del tesoroo porque nos han seducido Más»

Silvia Pérez Cruz: valentía, locura, un encargo y un recuerdo pendiente

Silvia Pérez Cruz: valentía, locura, un encargo y un recuerdo pendiente

Silvia Pérez Cruz ha editado recientemente su nuevo disco, Vestida de nit, cuyo origen está en un concierto acústico que le propusieron en su día dentro de un ciclo de música clásica Más»

 

Italo Svevo: Senilidad

por Mercedes Martín

Mondadori (Debolsillo), Barcelona 2009

Ahora que estamos en crisis (económica, claro, porque no hay más crisis que nos importen, al menos en Europa), no está mal echar mano del libro de bolsillo, si no eres bibliófilo y sólo quieres leer una buena historia, no te importará la encuadernación precisamente; además, estos libros pesan menos y los puedes echar en el bolso o el bolsillo y sacarlos en el tren, cuando te estés aburriendo de un viaje que haces todos los días, siempre el mismo, al trabajo. Si el libro es bueno, de esos que te reconcilian con la literatura, después de sufrir varias decepciones que han acabado en la estantería del olvido, te lanzas a la lectura con un entusiasmo tal, que se te olvida el viaje, la vida y su precariedad, a veces. Eso sí, los libros malos que están a punto de pasar de la estantería al cesto de la basura en cualquier momento que tengas un arrebato de ira, son Novedades, están vistosamente encuadernados y te están recordando todo el tiempo, desde su vanidad, que tú también has caído en la mentira del marketing editorial.

Yo me he comprado Senilidad (1898), de Italo Svevo, en una librería acogedora que hay en los bajos de la Facultad de Filosofía de la Complutense. Senilidad es una obra madura de un escritor tardío que, sin embargo, parece haber nacido para escribir. El vaivén del cuerpo y el alma unidos (por un hilo que ningún científico ha sabido entender) se reflejan constantemente en sus páginas. Somos marionetas de nuestras propias inseguridades e incluso, de nuestras propias seguridades. De nuestras flaquezas, de nuestro ánimo. Nuestra mente nos sigue allá adonde corramos, ahora estamos aquí, mañana allá. Corremos adonde nos lleva nuestra mente, nos sentamos, jadeantes y perplejos: ¿qué fuerza o que debilidad es esa que nos hace sentir que no hay dónde apoyarse? Viendo las idas y venidas de los hombres, sus ascensos y descensos, de la gloria al infierno, comprendemos bien que los antiguos sabios griegos, y aquellos que los enseñaron a ellos, se preocuparan tanto por aquello que llamaron phronesis, la prudencia. Un hombre prudente, una mujer prudente, no se dejaba arrastrar por las pasiones o la apatía, siempre atento para sentirse a gusto con sus propias acciones, siempre pendiente de no dejar desbordarse la ira ni el desánimo, la ambición o la indiferencia, y todo aquello de lo que luego pudiera arrepentirse pensando: soy un muñeco, un espantajo, manejado por mi apetito, por mi deseo.

¿Y qué me dicen de un relato donde lo fantástico está, no en sucesos increíbles o increíblemente enrevesados, sino en los laberintos de la mente y el deseo, por donde cualquiera se ha perdido alguna vez, encontrándose al verdadero Minotauro cara a cara: uno mismo. ¡Qué horror! Qué historia pavorosa el ir detrás de uno, persiguiéndose, para poder comprenderse, pero hete aquí que llegamos a donde estábamos hace un momento y ya no recordamos por qué camino hemos venido. Svevo es un genio analista del espíritu, nos lleva delante del taller de las emociones, nos muestra cómo alguien es capaz de vivir la vida ajena con tal de no enfrentar la suya propia, cómo algunos se creen independientes y fuertes, o cobardes, pero están tan comprometidos con la imagen que creen que deben dar, que viven para los demás, y no son nadie para sí mismos. Conócete a ti mismo, qué difícil, pero andamos pidiendo instrucciones aquí y allá sobre qué sentir, cómo actuar, qué decisión es la correcta; andamos delegando la propia vida y un día somos viejos y… ¿quiénes fuimos?