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Missing. Perdida en la memoria o pérdida de memoria. En tan solo una hora y media la compañía británica Gecko Theatre consigue que el espectador-niño se encuentre con su propio delirio, delirio Más»

Discos

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NEIL YOUNG: Hitchhiker (Reprise-Warner) Llevamos años oyendo hablar de los discos perdidos de Neil Young. Él mismo ha ido dejando caer detalles anunciando que los iba a recuperar en distintos formatos (su Más»

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La torre tumbada del homenaje Más»

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No es una casualidad que este verano haya leído Trieste o el sentido de ninguna parte porque me gusta la literatura de viajes, lo que es una casualidad es que ahora, escribiendo Más»

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Hace tres años y medio que la cantante y pianista Sarah McKenzie participó en el concurso Umbria Jazz Festival: fue premiada con una beca especial para a asistir la icónica facultad Berklee Más»

Juan Gerstl, artista venezolano cinético: “El xagon, módulo esencial de mi arte cinético”

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Siempre hay diversas versiones de una historia, por lo menos podemos ver claramente dos: la de los vencedores y la de los perdedores. Aunque la versión oficial es la de los que Más»

París rinde homenaje a Yves Saint Laurent e inaugura su museo

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Discos

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BENJAMIN BIOLAY: Volver (Barclay-Universal) Cuando en 2001 Benjamin Biolay editó su primer disco, Rose Kennedy, muchos lo encumbraron como el nuevo rey de la chanson. Curiosamente, para un cantante tan francés, hace Más»

 

Belén Gopegui: Acceso no autorizado

por Mercedes Martín

Mondadori, Barcelona 2011

La vicepresidenta del gobierno ya casi no tiene vida privada. Está en el punto de mira, no sólo por pertenecer al gobierno, también porque es mujer y tiene éxito profesional y mediático, por eso tiene que demostrar que está a la altura. ¿No se ha preguntado por qué ha desaparecido completamente del escenario público María Teresa Fernández de la Vega…? Quizá la historia fue, en parte, como la cuenta Belén Gopegui. La novela es un thriller completamente ficticio, pero nadie nos prohíbe, incluso mucho nos alienta a ver detrás de esa mujer mayor, profesional, distante, que ha salido del anonimato y que, de alguna manera sigue siendo anónima, a la susodicha vicepresidenta del gobierno. De todos modos, no se nos cuenta nada que no sepamos: las intrigas políticas acaban eliminando de la vida pública a los políticos con principios a favor de los mediáticos. Lo que sí resulta intrigante de esta historia es la relación que se establece entre la política con principios, remordimientos y arrepentimientos, y la red. Sí: nos referimos a la famosa red desde la cual, últimamente, se han levantado movimientos juveniles, idealistas, revolucionarios como Red Sostenible y Democracia Real Ya. En la novela, como en la vida real, se trata de extraños que se unen por una causa común, conectan a través de los hilos invisibles de las redes sociales y luchan desde la marginalidad política contra las injusticias. Lo mejor de todo es que estas personas que conviven en la red son anónimas, no quieren protagonismo, no se afilian a ningún partido, no viven de la publicidad y no se embolsan comisiones millonarias, porque no son nadie y son cualquiera. 

La vicepresidenta puede ser “ella misma” a través de la red anónima y mostrar sus miedos y flaquezas, sus esperanzas y desengaños. El hacker que se introduce en su intimidad y le tiende la mano podría ser cualquier persona solitaria desengañada con la política, o sea, cualquiera de nosotro/as. Pero lo mejor de la novela no es sólo que se cuenten los trapos sucios de un gobierno cualquiera, o las intimidades de una vicepresidenta, sino que lo mejor es la buena mano de Belén Gopegui para construir la intriga de un thriller político e informático, con todos sus pequeños detalles interesantes. En honor a la verdad, debemos decir que tiene mejor mano para la trama que para la caracterización de personajes, pero quizá eso agiliza la historia. 

Aquellos que creen que la literatura no tiene nada que ver con la política, que se trata de un entretenimiento inútil y que con la belleza y la verdad de la literatura no se consigue levantar nada en nuestros corazones, verán que la novela de Gopegui los contradice, como lo hicieron Dante o Kadaré, cada cual frente a las sociedades de su tiempo y circunstancia. Sólo que ahora, compitiendo con las reivindicaciones literarias están las reivindicaciones internautas y el autor que no se apunte a este carro, vendiendo con licencia Creative Commons, abriendo un blog, creándose un perfil en Twitter, etc., no va a llegar a sus lectores. 

A Belén Gopegui, que cuenta con varios premios literarios (y también buenas novelas) en su haber, la podemos encontrar acampada en la plaza de Sol o en las reuniones de Red Sostenible. Su libro ha salido en la editorial Mondadori en dos formatos: papel, con un precio normal; electrónico, cuatro veces más barato y licencia Creative Commons.