Mafalda Arnauth en concierto: el fado pleno
(Zoetermeer, 19 de enero de 2006)
Por Xavier Valiño
A sus 31 años, Mafalda conoce perfectamente lo que es pisar los escenarios de varios continentes.
Después de debutar en 1999 con un disco homónimo, Mafalda Arnauth ha tenido tiempo
para girar por medio mundo, dando más conciertos fuera que en su propio país, y editar
otros tres discos: Esta voz que me atravessa (2001), Encantamento (2003) y Diario (2005).
Este último disco es el
que ahora presenta por toda Europa, recuperando algunas de las versiones que ahí incluye
de autores como Tom Jobim, Charles Aznavour, Vinicius de Moraes o Fran Lasuen. Además, tiene
tiempo para recuperar fados clásicos como “Lusitania” -compuesto por Fausto-, “Talvez
se Chame Saudade” -de Francisco Viana y Joao Gil- o “Cavalo Á Solta” -de
Ary dos Santos y Fernando Torno-, puede que el momento en que su dulce voz más emociona a
la platea, junto con a “As Fontes”, tema en el que evoca a la poetisa Sophia de Mello
Breyner.
Evidentemente, el fado no deja de estar ahí, con sus formas y sus parámetros, y su banda
-Fernando Silva (guitarra portuguesa), Carlos García (viola de fado) y Marino de Freitas
(bajo acústico)- lo sabe bien. Pero ahora sentimos a una Mafalda más segura y decidida
que nunca, a quien el dominio del fado otorga competencia para reencontrarse con el género
de otra manera, la suya, la de el pleno disfrute en la interpretación. No podía ser
de otra forma: hay honestidad en la alegría, pero también muestra angustia, desolación
o ensoñamiento, en el justo grado como para que sintamos esos momentos ajenos como propios.
“Solté la voz al viento, dejé el río correr e hice todo lo que quise”,
canta Mafalda, dándole razón de ser a su manera de entender el fado. Pero aún
hay más: “Beberé la luz y el amanecer, beberé la voz de esa promesa que,
a veces, como un vuelo me atraviesa, y en ella cumpliré todo mi ser”.
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