ALBERTO REGUERA EXPONE EN VARIAS CIUDADES EUROPEAS
Por Julia Sáez-Angulo
El pintor español Alberto Reguera (Segovia, 1961) expone en Zurich, del 8 de septiembre al
28 de octubre en Global Art Source; del 4 al 22 de octubre en la Galerie Olivier Nouvelet (París);
y del 17 al 27 de octubre en el espacio Pascal Polar de Bruselas. Su trabajo plástico se
caracteriza por una finura de paisajes abstractos y texturas de terciopelo.
La obra pictórica de Reguera, además de coincidir en las tres ciudades europeas
citadas, en España cuenta con una muestra itinerante en las ciudades importantes de la Comunidad
de Castilla y León y el año próximo expondrá en Lisboa. Entre tanto
su obra figura en las grandes colecciones privadas, como la de los Rothchild, que le han comprado
cuatro cuadros de gran formato.
Este artista, ganador de diversos premios de arte contemporáneo, se caracteriza por
realizar unos paisajes abstractos y coloristas de fuerte o delicado impacto visual. Sus texturas
son muy particulares, resultan muy aterciopeladas e invitan al tacto. Con ellas logra espacios
de gran profundidad.
A partir de 2003 Alberto Reguera ha llevado a cabo una curiosa investigación alargando el
canto del cuadro y logrando un volumen espacial del mismo, que lo hace tridimensional. Ha ganado
en volumen, sin perder su idea de pigmentación plástica. "Hago instalaciones
tridimensionales sin perder la noción de pintura. Es un nuevo concepto de materia y volumen
en el espacio, que documento en la fotografía". Su exposición ha merecido una
crítica elogiosa en el periódico "La Libre Belgique".
El pintor lleva a cabo instalaciones de sus obras de manera efímera y logra con ello
efectos especiales en la contemplación de su pintura. "Son combinatorias espaciales
que conforman una obra individualizada. Construyo verdaderos mecanos con los cuadros de canto
ancho porque ofrecen más posibilidades,
incluso la de derivar el centro óptico de cada pieza a un lateral", dice el autor.
Alberto Reguera refleja con inteligencia y belleza los "Cielos nocturnos de Segovia", las "Luces
cósmicas" o los "Horizontes del más allá", que son algunos de los
títulos de sus obras. El pintor juega como un mago con el pigmento y lo convierte en luminarias
radiantes de paisajes hermosos que se prenden en las retinas.
Para este artista, "la pintura tiene siempre posibilidades infinitas. No terminará nunca
porque nunca podrá morir, aunque algunos quieran reemplazarla con la fotografía o
los videos". "No
son expresiones antagónicas o incompatibles. Son dos modos de estar en el arte de nuestros
días",
declara.
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