Bruce Springsteen en concierto
Monte do Gozo, Santiago de Compostela, 2 de agosto Promotor: Doctor Music. 40.000 espectadores
Por Xavier Valiño
Sin embargo, una vez más, hay que rendirse a la evidencia. Desde el primer momento, con, sí, "A Rianxeira", Springsteen rindió al Monte do Gozo. Unas intensas "Badlands" y "Out In The Street" sirvieron para avisar de lo que se avecinaba. Hubo tiempo para un "Murder Incorporated" épico, para cederle el micrófono a una niña en "Waiting On A Sunny Day", para el numerito final a lo James Brown del cantante por el suelo reanimado por un doctor…
Como ya es habitual, también recogió peticiones de las primeras filas. Y en lugar de optar por lo fácil, buscó aquellas versionesque supusieran un reto, preguntando a la banda si las podían encarar: "Burning Love" de Elvis Presley y "Born To Be Wild" de Steppenwolf. Con cada desafío, un nuevo converso.
Todo lo que el público esperaba, lo tuvo, e incluso más. Aquí se pasó de las tres horas, sin respiro entre los bises, ocho en esta ocasión. Tras "Twist & Shout" entremezclado con "La Bamba", cayó un "Born In The USA" que no toca nunca. Guste o no, sirvió como traca final para intuir que esto había sido algo distinto.
Con él se da la unanimidad que no consiguen Van Morrison, Lou Reed o Bob Dylan en directo. Seguramente, ésta será la última ocasión en que hayamos visto a la E. Street Band tal y como la conocemos. Springsteen advirtió que volverá. Veremos cuándo. Y, también, si podrá superar esta noche ya marcada en la memoria colectiva.
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