Isidro Velázquez (1765 – 1840), arquitecto del Madrid Fernandino
Conde Duque. Sala Juan de Villanueva Del 29 de mayo al 26 de julio de 2009 Comisario: Pedro Moleón
Por Julia Sáez-Angulo
Retratado por el pintor Vicente López, el arquitecto
del Madrid fernandino Isidro Velázquez (1765 – 1840) muestra
un semblante seguro sobre unos planos que reposan en una mesa de despacho.
Con este cuadro y otros de la familia del arquitecto durante cuatro generaciones,
el comisario de la exposición del Conde Duque ha instalado una
especie de capilla laica sobre una generación de artistas.
Nada menos que cuatro retratos de Isidro Velázquez
se le hicieron en vida; en la muestra sólo falta el dibujo a lápiz
que se encuentra en la Calcografía de Dresde. La exposición
se complementa con un excelente libro, más que catálogo,
en el que han participado numerosos expertos, entre ellos José
Luis Sancho, de Patrimonio Nacional.
El conjunto se divide en los siguientes apartados: la familia Velázquez
Tolosa; Discípulo de Villanueva y de la Academia de San Fernando;
Pensionado en Roma; Palma de Mallorca; Plaza de Oriente; Salón
de Cortes; Monumentos a los Héroes del Dos de Mayo; Reservado del
Retiro; Canal Real de Manzanares; Real Sitio de Aranjuez;
Real Sitio de El Pardo; Proyectos no construidos (Galería de arte
para el Palacio de Liria; Iglesia parroquial de La Isabela y Colegio de
Medicina y Cirugía de San Carlos) y Arquitecturas conmemorativas
(catafalcos reales; últimos proyectos y Museo Egipcio).
Recorriendo minuciosamente la exposición se comprueba
que Isidro Velázquez era un dibujante excepcional con gran imaginación
y capacidad de trabajo. Sus dibujos de Tivoli, Paestum o Pozzioli en Italia,
así como todos los relativos a evocaciones de arte egipcio con
obeliscos o esfinges son magistrales.
Desde el punto de vista social Isidro Velázquez
fue un hombre conservador y adscrito a la monarquía de los Borbones,
si bien durante la ocupación francesa fue confirmado por José
I como teniente de Villanueva en las obras reales. A pesar de su favorable
posición, salió con su familia al exilio hacia Palma de
Mallorca en 1910, donde permaneció cuatro años, hasta que,
a su vuelta a Madrid, Fernando VII lo nombra arquitecto mayor de los palacios,
sitios y casas de campos reales.
"No fue un hombre teórico de la arquitectura
como lo fuera Juan de Villanueva", señala el comisario, estudioso
de ambos arquitectos. Fue el propio Villanueva el que animó a Isidro
Velázquez a viajar y estudiar en Roma, cosa que hizo como comisionado
regio. La familia descendiente de Isidro Velázquez conserva aún
numerosa documentación del arquitecto.
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