Silvia Saladrigas y Joan Soler: El arte real de perseguir a los sombreros
Museo de Tarrasa. Diputación de Barcelona; Ayuntamiento de Tarrasa
Barcelona, 2008. 558 págs.
Por Julia Sáez-Angulo
El título, El Arte Real de perseguir a los
sombreros. Textos y documentos para la historia del tejido y la indumentaria
en las monarquías hispánicas (s. XIV – XVIII)
está tomado de una décima irónica y crítica
contra Carlos III, que en vez de resolver los graves problemas de abastecimiento
del pan y elevados precios, se dedicaba a regular los sombreros. "Perseguir
a los sombreros, acción de por sí absurda, representa la
obsesión que a lo largo de la historia algunos monarcas tuvieron
en legislar sobre futilidades, quedando sin resolución los problemas
realmente importante de sus súbditos", se dice en el libro.
Soler
destacó las distintas partes en que se han agrupado los 325 documentos,
punto de referencia para futuros investigadores en todos los campos: normativa,
precios, formas, calidades, ceremoniales, etc. Señaló algunos
datos como el de los duques de Gandía debían 550 vestidos
al sastre, realizados en siete años, o el documento del caballero
sevillano de la Orden de Santiago que describe multitud de trajes, zapatos,
borlas y borlones...
El Museo Textil de Tarrasa sobre tejidos data en su origen
de 1946 y hoy es un consorcio de Ayuntamiento y Diputación. Cuenta
con un patrimonio de más de veinte mil objetos representativos
de 2.000 años de historia textil en el mundo. En Barcelona se encuentra
el Museo de Indumentaria que parte de la hermosa colección Rocamora.
A la salida de la presentación del libro, los
participantes lamentaban la insensibilidad oficial ante la desaparición
del Museo del Traje en Madrid, "un lugar imprescindible de visita
de mis alumnos de la Real Escuela Superior de Arte Dramático",
señaló la profesora Susana Lumbreras. El Museo del Traje
es el quinto más visitado en la capital y no se comprende su parcelación
y desaparición en contra de la voluntad de los miles de donantes
recientes que lo han hecho posible. La actitud de fragmentarlo parece
una burla a los ciudadanos que lo hicieron posible.
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