La Biblia en la literatura española
Dirección: Gregorio del Olmo Lete. Coordinadora: María Isabel Toro Pascua
Editorial Trotta. Fundación San Millán de la Cogolla. Madrid, 2008
Por Julia Sáez-Angulo
Estos libros, al margen de la creencia o no creencia
cristiana o judía, pone de manifiesto la inculturación que
el cristianismo ha hecho en la historia del hombre occidental, a través
de la literatura y el arte. Las referencias son tan continuas, que no
tener una base sobre la Biblia, difícilmente se puede entender
la producción literaria que vino después.
La
Biblia ha sido fuente de arquetipos y modelos tanto de imágenes
como de argumentos literarios, que la cristiandad supo convertir en literatura
en sus distintos géneros de poesía, drama, ficción...
La Biblia está presente en la cuaderna vía de los siglos
XIII y XIV; en el cancionero y el romancero; en la épica medieval
y en el universo dramático.
"Frente a los libros sagrados de otras religiones,
de tipo mitológico, hímnico o parenético, la Biblia
judeo-cristiana es primordialmente narrativa. Este hecho se deriva del
carácter específico de su religión como religión
histórica, nacida de una asumida experiencia de la acción
divina en el tiempo (elección, salvación y redención),
de una fe en la presencia salvífica que asiste al grupo a lo largo
de su historia", dice Gregorio del Olmo. "La narrativa bíblica
abarca desde el punto cero de la creación del mundo y del hombre
primero al punto omega de la creación de la humanidad de los últimos
tiempos, la iglesia de Cristo", añade.
"El romancero religioso culto floreció a
finales del siglo XV gracias a Fray Ambrosio de Montesinos (Cancionero,
Toledo, 1508) y proliferó a lo largo del siglo siguiente, componiéndose
incluso romances “a lo divino” inspirados en otros más
conocidos", explica Eva Castro en su ensayo. "El final del Medioevo
es testigo del modo en que la Biblia pasa a convertirse en el hipotexto
de una nueva forma teatral de enorme importancia en el universo dramático
hispánico, el auto sacramental", añade.
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