Federico García Serrano y Guillermo Summers: Cocina para
vagos.
Editorial Martínez Roca. Barcelona, 2007. 216 págs.
Por Julia Sáez-Angulo
La presentación se hizo entre delantales y aperitivos
de los propios autores y la editora Carmen de Blas. El buen humor se daba
cita entre los autores que advertían al público.
"Cocinar da pereza pero comer rico cada día
se agradece", dice Federico García Serrano, un profesor universitario
y guionista de televisión. "Nuestro libro no es de gastronomía
sino de ideas para divertirse cocinando de manera rápida, cómoda
y no muy cara".
"Los grandes chefs son hombres, pero quien ha cocinado
siempre bien y barato han sido las mujeres que se han sabido atener a
un presupuesto para marido e hijos. Los hombres solo saben cocinar gastando
más en la compra y lo hacen de modo más esporádico",
añadió en otro momento.
"Los
nutricionistas dicen que hay que consumir unas mil doscientas calorías
al día, pero hay que repartirlas mejor en cinco, que en tres comidas.
Nosotros somos partidarios de más: desayuno, bocadillo a media
mañana, comida ligera, té con pastas, merienda, cena y tentempié
a media noche", señalaron los autores en otro momento. "Lo
nuestro es dar gusto al cuerpo para dar culto al cuerpo".
En suma "un libro de filosofía de la vida
y de los pucheros, que estimula la imaginación del vago, que no
quiere decir holgazán ni inútil, y que lleva al disfrute
de la vida".
Guillermo Summers (Sevilla, 1941), por su parte declaró
con su humor habitual, que el "Diccionario de la lengua" debiera
de llamarse "de la lengua, el paladar y la panza". "Comer
es un verbo que se conjuga varias veces al día" y que de niño
se comía "las uñas y los calcetines", además
del pecho materno. "Es bueno comer para trabajar pero lo incómodo
es tener que trabajar para comer".
El libro "Cocina para vagos" ayuda a economizar
tiempo, dinero y esfuerzos. "Es cocer y cantar, siempre con humor
porque eso es la sal y pimienta de la vida".
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