José Miguel Ibáñez Langlois: Oficio (Antología Poética)
Selección y prólogo, Enrique García-Máiquez. Ediciones de la Fundación de Cultura Andaluza. Cuadernos de Poesía Númenor, Sevilla 2006. 332 págs.
Por Julia Sáez- Angulo
En esta antología, bajo el título de Oficio se
recoge una selección de textos anteriores e incluso su libro entero
titulado Libro de la Pasión (1987), en el que su visión
del mundo pasa por la visión del sufrimiento y la entrega del Cristo.
La antología se cierra con algunos de los versos de El Rey
David (1998), en donde el personaje bíblico, rey de la música
y las lágrimas, sirve de hermosa referencia al pensamiento poético
del autor.
"David era su música y viceversa/ cuando
David tañía la cítara y el arpa/ los espíritus
del mal que moran en los reyes/ salían huyendo de él como
condenados.../ Yahvé Dios acudía puntualmente a la cita
y lo colmaba de Dios"
El
título del libro Oficio está tomado de su poema
con el mismo título, en el que alude a su papel de sacerdote cristiano
en la vida. Enrique García-Máiquez recuerda en el prólogo
una tesis doctoral sobre el poeta de Juan Manuel Martínez Fernández
en la que "propone una interesante sistematización, encuadrando
al autor dentro del que llama "camino teológico", junto
a Ernesto Cardenal. Los otros dos caminos son el franciscanismo (representado
por Peñalosa) y el intimismo (donde incluye a César Vallejo
y a Nicanor Parra). Estas relaciones y confluencias (a veces conflictivas,
como con Ernesto Cardenal, al que Ibáñez Langlois admira
y amonesta en una "Carta Abierta", publicada en El Mercurio
el 24 de octubre de 1971) hay que tenerlas muy en cuenta si no se quiere
caer en la falsa impresión de que estamos ante un caso extravagante
y aislado.
El magisterio de Ezdra Pound, Neruda, Rilke y Antonio
Machado laten detrás de los poemas del autor chileno. Poemas de
la vida y su profundidad de pensamiento, con vocación trascendente,
con visión de fe, con esperanza en Dios y en el hombre, con el
amor de quien sabe que hay una vida salvadora.
Una trayectoria, la de Ibáñez Langlois,
cuajada en la poesía; cuarenta años de trabajo y manifestación
poética permanente. El poema llega a través del poeta como
un médium, que es quien lo escribe y refiere al lector. Ibáñez
Langlois es un autor latinoamericano digno de tenerse en cuenta.
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