DISCOS
Por Xavier Valiño
FEVER RAY: Fever Ray (Rabid-V2)
Karin
Dreijer Andersson, la mitad del dúo sueco The Knife, tras sus tres
discos con su hermano Olof (el tercero, Silent Shout elegido mejor disco
de 2006 por Pitchfork) y tener su segundo hijo, empezó a componer
nuevas canciones en 2007. El parón del grupo y la naturaleza distinta,
extraña, misteriosa de lo que iba saliendo la llevó a plantearse
un álbum en solitario. Bajo el nombre de Fever Ray ve la luz ahora
un disco inventivo y emotivo, producido por Christoffer Berg y el dúo
Van Rivers & The Subliminal Kid, hecho con elementos electrónicos,
embellecido con instrumentos tradicionales y con un aura especial, mágica.
IRON & WINE: Around The Well (Sub Pop-Popstock!)
Sam
Beam, al igual que, por ejemplo, Will Oldham, representa en la actualidad
lo que Dylan en los 60. Tras tres álbumes y otro a medias con Calexico,
Beam recopila ahora 23 canciones descatalogadas, no publicadas o versiones
(de Flaming Lips, Stereolab, The Postal Service o New Order) que no encontraron
hueco en sus discos. La primera parte está centrada en sus grabaciones
folk hechas en su habitación, especialmente de la época
de su debut The Creek Drank The Cradle, mientras que la segunda parte
están grabadas con toda una banda, en buena parte para la película
Algo más que un jefe. A pesar de estar hecho aparentemente de retales,
tiene tanta relevancia como cualquiera de sus otros discos ‘oficiales’
y completa una discografía hasta ahora sin mácula.
JAMES HUNTER: The Hard Way (Hear/Go-Universal)
Hay
algo cálido en su música, cálido y simple. Es un
veterano, pero un veterano desconocido para el gran público. Se
mueve entre el soul (podría ser el padre putativo de Eli ‘Paperboy’
Reed), el blues, los ritmos latinos, el rockabilly, el ska, el sonido
de Nueva Orleáns (aquí acompañado por Allen Tousssaint)…
Y todo lo hace en un tono tan suave, tan fácil, que al principio
parece importar menos de lo que lo hace tras sucesivas escuchas, enganchando
cada vez más. Tras People Gonna Talk, su nuevo disco cuenta con
más instrumentación y arreglos, aunque sigue sin parecerlo.
Todo un maestro en el arte perdido de no llamar la atención y sobresalir.
ANDREW BIRD: Noble Beast (Bella Union-Nuevos Medios)
En
los directos, su obsesión con el violín lo hace un tanto
pesado durante más de una hora. Pero en disco es otro: uno de esos
pequeños genios que llevan grabando discos durante más tiempo
del que parece. En este quinto álbum Andrew Bird no deja el violín
de lado, pero se hace acompañar de Mark Nevers (Lambchop, Calexico)
y componentes de Wilco en la producción y como banda de acompañamiento.
El resultado: pues lo que ha venido haciendo hasta ahora (folk, bossa,
indie) pero depurado hasta el punto de haberse vuelto más accesible
y, sí, adictivo.
GEORGE HARRISON: Let It Roll, Songs Of… (Apple/EMI)
Ocho
años después de su desaparición, se edita el primer
recopilatorio de la trayectoria en solitario de ‘Dark Horse’
(‘Caballo Negro’), George Harrison. Sus 19 canciones, seleccionadas
por su viuda Olivia y remasterizadas por Giles Martin, hijo del productor
de los Beatles George, van desde el álbum All Thing Must Pass de
1970 a Brainwashed de 2002. El disco incluye sus grandes éxitos,
como "My Sweet Lord" o "Give Me Love (Give Me Peace On
Earth)", sus tres canciones más recordadas con The Beatles
(en directo en el concierto por Bangladesh de 1971: "Something",
"While My Guitar Gently Weeps" y "Here Comes The Sun"),
así como dos rarezas: "Cheer Down" (co-escrita con Tom
Petty para la banda sonora de Arma letal) y "I Don't Want To Do It"
(escrita para Bob Dylan, aunque éste nunca la grabara, y que apareció
en Porky's III: la venganza). Inmortal.
BOWERBIRDS: Upper Air (Dead Ocean-Popstock!)
Son
uno de los grandes nombres actuales de algo que se podría denominar
así como folk-pop. Se mueven en parámetros no muy distintos
a lo que en su día representaron Richard y Linda Thompson, o, más
cerca en el tiempo, Devendra Banhart o Beirut. Tras su larga gira para
presentar su hermoso debut del 2007, Hymns For A Dark Horse, el trío
vuelve a esas canciones personales, que parecen compuestas en las montañas,
lejos de la civilización (como así fue con su primer disco,
compuesto en una cabaña mientras la pareja de este trío
vivía observando aves), a lo que la espartana instrumentación
contribuye también decisivamente.

CHARLES WHITE: Oooh, My Soul!!! La explosiva historia de Little
Richard (Penniman)
Hoy en Sinfonola, tres libros. El primero, la biografía
autorizada de la fuerza primigenia del rock’n’roll: Little
Richard. Y aunque haya sido ‘autorizada’, no escamotea nada.
Es más: buena parte de lo que cuenta es desconocido, y sería
increíble de no estar hablando del rocker que con su vida (negro,
gay, desaforado, entre la Biblia y el libertinaje) y su salvaje piano
cambiaron la vida de una generación y de la música para
siempre. Debería ser estudiado en las escuelas como un ejemplo
de lo mejor y más vicioso del ‘sueño americano’.
Imprescindible.
DICK PORTER: Ramones (Robinbook)
No paran de aparecer libros y DVDs de los Ramones y,
aunque cuenten la misma historia una y otra vez -con ligeras variaciones
en el contenido y el enfoque, claro-, nunca nos cansamos. Más o
menos igual que con sus canciones. Tres acordes que combinaban el pop,
el punk, la cultura trash y las películas de terror. Con drogadictos
y chaperos, dos líderes que no se hablaban por haberle birlado
uno la novia al otro… El grupo más importante del rock, el
único que pondría de acuerdo a todas las publicaciones musicales
del Estado.
CHRISTIAN MARMONNIER: Vinilos Cómic (Somoslibros)

Si uno se pone a pensar con calma, en pocos minutos le
vienen a la cabeza varias portadas con dibujos de cómic. Eso es
exactamente lo que recoge este libro, que verdaderamente es un placer
para la vista. Centrado principalmente en las portadas americanas y francesas
(su autor es galo), no se para sólo en el rock, con páginas
dedicadas hasta a los Pitufos. Curiosidad: la única portada española
es la del debut de Siniestro Total, en la que aparecían pintados
como los Hermanos Dalton de Lucky Luke.
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