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Santa N, ese oscuro objeto del deseoPor Xavier Valiño
¿Cómo os conocisteis? - En el show de presentación del disco de Panero en la sala La Paloma de Barcelona. Nos presentamos y luego tuvimos una serie de encuentros casuales por la ciudad muy curiosos. Un día nos llamamos y fuimos al Bingo, y en poco tiempo ya estábamos haciendo canciones juntos. Colaborasteis ya en los conciertos del disco de Leopoldo María Panero, ¿no? ¿Cómo fue? - Muy bien, la verdad es que si hubiera conocido a Mariona antes de la grabación del álbum puedo asegurar que formaría parte del disco. Ahora, con la distancia, veo que hacía falta una parte femenina y con un cierto aire histérico.
- Hemos estado escuchando mucho a Chavela Vargas, Tom Waits, Beirut o Billie Holiday y también hemos visto mucho cine juntos como, por ejemplo, Luis Buñuel, Federico Fellini, Maya Deren, etc… ¿Descubristeis que tenéis mucho en común o se trató más de buscar un punto de encuentro en dos personas con gustos distintos? - Ambas cosas a la vez. Sobretodo, estuvimos viendo qué es lo que más nos apetecía a los dos y qué nos divertiría hacer en ese momento de nuestras vidas. ¿Os fue fácil trabajar juntos, teniendo en cuenta, sobretodo, que Carlos viene grabando en solitario, pero, también, que puede comparar con sus otras colaboraciones? - Fue muy fácil trabajar juntos, y eso es muy importante para los dos, ya que cuando colaboras con alguien, lo imprescindible es que las cosas fluyan con naturalidad, sin tensión ni historias mentales de por medio. Aparte de lo fácil que ha sido, nos hemos divertido mucho y hemos aprendido el uno del otro. ¿Es éste vuestro proyecto más apegado al lugar donde nacisteis y donde vivís? - No necesariamente, pero hemos encontrado, casualmente,
un nexo muy mediterráneo en toda la producción del disco
y un lenguaje común en el que se respira toda nuestra cultura más
enraizada. - Ninguno. Es la gracia de esta formación. El
único límite lo pondrá la imaginación. Vamos
creando a partir de un tipo de azar que nace cada vez que empezamos una
canción. - Desde La nada pasando por Bala perdida y hasta llegar a Santa N, estoy grabando prácticamente todos los instrumentos. La razón es que no hay nadie que llame a mi puerta y me diga: "Vamos a jugar". El músico español está perdiendo la razón de ser y sólo se mueve por finalidad.
- Creo que sí. Mariona venía de un grupo influenciado, en sus inicios, por la cultura anglosajona. Pero si conoces el último disco de Fang, Dos vidas, ya apuntaba hacia otro horizonte más identificativo de nuestra cultura más cercana. ¿Cómo fue el proceso de composición en este caso? ¿Distinto a otros discos anteriores de cada uno de vosotros? - Inicialmente, pusimos en común los textos y, después, se hizo la composición a partir de estos textos. Es una forma de trabajar que los dos ya venimos practicando desde nuestros últimos trabajos. Las letras se mueven entre lo surrealista y lo terrenal. ¿Qué os inspiró en esta ocasión? - Nos realimentábamos con nuestras más
recientes vivencias y con lo que teníamos ganas de contar y expresar
en ese momento. Una gran fuente de inspiración para Santa N es
el cine. - La portada del disco ilustra claramente lo que es Santa N para nosotros: un viaje alucinante en el que acabamos tirando nuestras maletas emocionales al mar. Además, el arte del interior, realizado muy apropiadamente por la polifacética artista Peinga Rayo, es un collage de viaje, como si fuera el cuaderno de un viajero donde se estampan fotos, textos, sellos, billetes de tren y manchas de tiempo. La referencia más clara que me viene a la cabeza al escuchar vuestra música aquí en nuestro Estado es Claustrofobia, sobre todo en su última época. ¿Coincidís? ¿Os gustaba el grupo? - Lo conozco de oídas, pero no he escuchado nada.
- Lo que tenemos en común es que ahora mismo no tenemos héroes. ¿Cómo lleváis la realidad en la que vivimos? - Sólo salimos al mundo real para comprar champagne. - Ir a México a presentar Santa N y girar por
España. También, estamos ultimando las mezclas de un proyecto
que hemos hecho juntos musicalizando los poemas de Juan Gelman en el que
el mismo poeta colabora. - No lo sabemos, lo excitante de Santa N es que no planteamos un camino a seguir, así todo es más misterioso. |
Nº
46 - Junio de 2009
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