Artes Hoy
 

Katiuska


Entre los tópicos y la actualización



Por Jorge Barraca Mairal



Música de Pablo Sorozábal
Libreto de Emilio González del Castillo y Manuel Martialonso
Dirección Musical: Pascual Osa
Dirección de Escena: Emilio Sagi
Escenografía: Daniel Bianco
Vestuario: Pepa Ojanguren
Iluminación: Eduardo Bravo
Producción y coordinación general: Virginia Godoy Montero
Intérpretes: Maite Alberola (Katiuska), Ángel Odena (Pedro Stakof), Jon Plazaola (Príncipe Sergio), Enrique Baquerizo (Coronel Brunovich), Milagros Martín (Olga), Trinidad Iglesias (Tatjana), Mikeldi Atxalandabaso (Boni), Lander Iglesias (Amadeo Pich)

Orquesta Filarmonía. Coro Eurolírica.
Madrid. Nueva Producción del Teatro Arriaga de Bilbao en coproducción con el Teatro Calderón de Valladolid, Teatro Campoamor de Oviedo y Teatro Español de Madrid.

Funciones del 7 al 10 de mayo de 2009

Las incoherencias y situaciones inverosímiles que contiene el libreto de Katiuska invitan a plantear una puesta en escena alejada del realismo y enriquecida con toques climáticos, capaces de trasmitir —a la par de la música— los aspectos evocativos de cuento sencillo. Cuando en 1931 Sorozábal estrenó la obra, la imagen de la Rusia posrevolucionaria era absolutamente tópica en la sociedad española. Y la localización en ese lugar únicamente sirvió al compositor para dar a la acción y a los personajes un toque algo exótico, justificar unos ritmos animados —aunque no genuinamente rusos— y, sobre todo, para tratar de mostrar que la fuerza del amor es ubicua.

No obstante, hoy en día, el público de la zarzuela no comprendería muy bien una modernización que deshiciese por completo los tópicos y quisiera transmitir un mensaje en exceso elaborado. Emilio Sagi, como buen conocedor de este tipo de páginas (y de sus consumidores), además Katiuskade ingenioso director de escena, se ha mantenido en un término medio entre la necesaria actualización teatral, que evita puestas en escena ya bisoñas, y el mantenimiento de unas convenciones aún seguramente necesarias para el género.

De entrada, la escenografía general presentada para el único acto resulta chocante pero significativa: una boca de escena rotada unos veinte grados y desechos amontonados en la zona baja como si acabase de suceder un bombardeo. Pronto, el espectador se acostumbra a la rotación y se capta que los restos abandonados al pie del escenario evocan eficazmente un ambiente de revolución, de calamidades recién padecidas, de emigración y refugiados. Sin embargo, la fuerza, el impacto de esa imaginería se contrarresta por su completo estatismo y por la movilidad que resta a los personajes durante la acción. Cada vez que Katiuska, Pedro, el Príncipe o el Coronel bajan unos pasos sobre esa escombrera andan a tientas, temiendo perder pie sobre esa inestable superficie. Así que, al final, la mayor parte de la acción ha de quedar constreñida entre las paredes de la posada, y sólo la apertura de la pared del fondo de ésta —junto con algún efecto lumínico— ofrece algo de escapatoria a tan angosto espacio.

Por otro lado, hay que reconocer que Sagi ofrece una buena dirección de actores, en que las emociones son bien transmitidas y se observa variedad. En particular, es muy bueno el contraste entre las situaciones Katiuskadramáticas (todas las del Príncipe, o el abuso de los soldados a Katiuska) y las cómicas (bailes de los graciosos, diálogos humorísticos, coreografías de las botas, etc.), y la armonía entre el foso y la dramatización de la escena.

Entre los papeles protagonistas destacó el Pedro Stakof de Ángel Odena, fundamentalmente por la rotundidad de su instrumento. También tuvo momentos de buena musicalidad, con un canto delicado, con una buenísima dicción y con recursos sobrados tanto en el registro grave y como en el agudo.

La Katiuska de Maite Alberola no funcionó tan bien. En primer lugar su aspecto físico no era el más adecuado para el papel pero, sobre todo, le faltó intensidad emocional y una mayor claridad y convicción en los recitados.

Buenos medios, y exhibiendo un registro grave sonoro y bien timbrado fue el Príncipe Sergio encarnado por Jon Plazaola, que también tuvo una convincente actuación, siempre acorde con su digno y noble rol.

Milagros Martín fue una excelente Olga, muy alegre y desenvuelta, como exige su papel y casi siempre excelentemente cantada. También el Coronel de Enrique Baquerizo fue excelente, tanto por la solvencia de su canto como por su magnífica actuación.

Los graciosos Tatiana, Boni y Amadeo fueron servidos por magníficos actores, lo que favoreció el éxito de las representaciones.

La profesional dirección de Pascual Osa permitió que la Orquesta Filarmonía y el coro Eurolírica tuvieran un digno concurso.

«

Nº 46 - Junio de 2009

Home

Literatura
Arte
Música
Miscelanea
Noticias

Números anteriores

Quienes somos
Contactar


© ArtesHoy.com - Todos los derechos reservados