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DISCOSPor Xavier Valiño
LOS MEJORES DISCOS ESTATALES DEL 2008 NACHO VEGAS: El manifiesto desastre (Limbo Starr) A falta de disco de Los Planetas, aquí está Nacho Vegas para salvar la cosecha estatal del 2008. Tras sus colaboraciones con Enrique Bunbury y Christina Rosenvinge, este nuevo álbum, editado la semana pasada, llega con canciones tan explícitas que producen pudor, con todo tipo de revelaciones existenciales de la niñez hasta rupturas sentimentales narradas en directo, pasando por menciones al sexo anal como consuelo cotidiano. Guste o asuste, siempre expone su discurso con una claridad muy por encima de la media. En El Manifiesto Desastre, que era como su madre le llamaba, nos encontramos a un músico encendido, que no tiene miedo a sonar crudo, épico y vulnerable en diez originales más una adaptación de Guy Clark, rebautizada como "Nuevas mañanas", y hasta una ranchera titulada "En lugar del amor". LIDIA DAMUNT: En la Isla de las Bufandas (Lucinda/Subterfuge) Forma parte de Hello Cuca, pero vamos a tener que empezar a pensar en ella de otra manera. Tras dejar atrás la huerta murciana por Madrid, Lidia Damunt presentó en el 2008 un sorprendente primer disco, Lidia Damunt en la Isla de las Bufandas, que surgió de las horas muertas en trabajos basura y de su devoción por los sonidos del country y el rockabilly, tanto que en algunos momentos parece estar en la misma sintonía que el primer mini-LP de Duncan Dhu, Por tierras escocesas, de 1985. En sus sorprendentes directos se presenta allá donde la dejan con una guitarra y una pandereta pegada al tobillo.
La extraña magia de este álbum no está
hecha para cualquiera. Es más, su cierto carácter experimental
a algunos les podría parecer una empanada mental. Sin embargo,
Coconot (grupo en el que está Pablo Díaz-Reixa, quien como
El Guincho es ahora mismo el artista con mayor proyección en el
extranjero) explora las formas de un pop poliédrico y celeste,
tropicalista, psicodélico y espacial, más cálido
que caliente, sobre el que flota un imaginario difícil de ubicar
en la Tierra. Cosa astral empieza donde acaban los límites de palabras
como ‘sonido’, con canciones que son constelaciones, arrecifes
o precipicios, compuestas con energía y color, instinto y pasión.
LOS MEJORES DISCOS INTERNACIONALES DEL 2008 PORTISHEAD: Third (Island-Universal) Más de diez años han tardado. Más incluso de lo que le llevó a The Beatles grabar toda su discografía. Si de algo querían renegar Portishead en su tercer álbum era de la etiqueta del trip-hop y de convertirse en música para sonar de fondo en cualquier ambiente. Y lo han logrado con un disco más radical en su sonido, con elementos del álbum de Beth Gibbons en solitario, el folk británico, el rock alemán de los 70, The Silver Apples (innegable en su mejor tema, "We Carry On") e incluso martillazos industriales. Libres, intransigentes, únicos.
Casi una experiencia religiosa. Descripción perfecta de la América rural. Dulce melancolía. Puro placer. Utilizando instrumentos simples, Fleet Foxes consiguen canciones bellas, tranquilas, compuestas a partir de armonías vocales complejas. Curioso que un grupo que remite a The Band, The Beach Boys o Crosby, Stills, Nash & Young venga de Seattle, cuna del grunge. Tal vez sea ésta la respuesta perfecta a lo que allí se vivió a principios de los 90. Junto a Bon Iver y Vampire Weekend (también muy recomendables ambos), el debut del año en el que todos coinciden.
En solitario siempre ha habido momentos reseñables, aunque nunca haya tocado la fibra sensible como con The Jam y los primeros Style Council. Cumplidos los 50, Sus 22 sueños no pintaban nada bien, presentado como disco doble. Pero hete aquí que reaparece el mejor Weller posible, moviéndose en unas coordenadas más amplias que en ocasiones anteriores, firmando el disco con el que ya no contábamos, con lo que el modfather logra reivindicarse a sí mismo en un disco inesperadamente ambicioso e inspirado. Junto a Marianne Faithfull y Nick Cave, los únicos veteranos con disco válido en este 2008. LAS MEJORES CANCIONES DEL 2008 MGMT: Time To Pretend (Sony-BMG) Su disco Oracular Spectacular tiene varios éxitos potenciales ("Electric Feel", "Kids"…) Por el contrario, su única actuación del año en España fue infumable. Pero donde MGMT (Management) se han revelado es con "Time To Pretend", la canción del verano -y de los 12 meses- para todos aquellos que tienen siempre una alternativa a la canción oficial del verano. Inolvidable, con un teclado que se incrusta en la cabeza, una distorsión estilo The Cure y una letra sobre el precio de la fama, que habla de éxito, modelos, drogas, arrepentimiento y, por último, la muerte: "Hagamos algo de música, hagamos algo de dinero, busquemos unas modelos como esposas. Iré a París a meterme heroína y follar con las estrellas".
Presentaron su nuevo álbum Viva la vida Or Death And All His Friends con el single "Violet Hill". Sin embargo, la canción que llamaba la atención era "Viva la vida", con la que incluso parte de la crítica que ya les había dado de lado se reconcilió con el grupo. Hasta tres acusaciones de plagio le han caído ya (The Creaky Boards por "The Songs I Didn’t Write", Joe Satriani por "If I Could Fly" y Alizée por "J’en ai marre"), pero aún con esas sospechas presentes, pocas canciones tan pegadizas puede haber de un grupo de pop tomando al asalto las listas de éxitos hablando de las Cruzadas. VAMPIRE WEEKEND: A-Punk (XL/Popstock) Otros debutantes en gracia en el 2008. Jóvenes,
universitarios, de buena planta (nada de camisetas), algo pijos y suficientemente
preparados. Conocen la historia del pop y degustan música africana.
Con su debut homónimo, Vampire Weekend han conseguido que discos
como Graceland de Paul Simon estén de nuevo en boca de otra generación.
"A Punk" no tiene nada de punk y sí de pop bailable (entre
el ska y el soukous africano), tal y como sucede con su otro pepinazo
del año, "Cape Cod Kwassa Kwassa". |
Nº
43 - Marzo de 2009
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