Artes Hoy
 

KATIA KABANOVA


Emociones líquidas



Por Jorge Barraca Mairal


KATIA KABANOVA

Música de Leos Janácek
Libreto del compositor basado en La tormenta, de A. N. Ostrovski
Director Musical: Jiri Belohlávek
Director de escena: Robert Carsen
Escenógrafo y Figurinista: Patrick Kinmonth
Iluminadores: Robert Carsen, Meter van Praet
Intérpretes: Karita Mattila (Katia Kabanova), Oleg Bryjak (Dikoi), Miroslva Dvorský (Boris), Dalia Schaecther (Kabanija), Guy De Mey (Tijon), Gordon Gietz (Kudriash), Natascha Petrinsky (Varvara)

Coro y Orquesta Titular del Teatro Real (Coro y Orquesta Sinfónica de Madrid)
Madrid, Teatro Real.

Funciones del 2 al 23 de diciembre de 2008

Fotografía: Javier del Real

Prosigue el Real su proyecto de llevar a escena las principales óperas de Leos Janácek, que, por propio derecho, conforman ya un corpus incuestionable en KATIA KABANOVAla historia lírica del siglo XX. Tras el efectista Caso Makropulos de la temporada pasada, y los títulos que se han sucedido estos últimos años —Jenufa, Osud, la zorrita astuta, Desde la casa de los muertos—, resta ya sólo ocasión de programar algunas páginas fundamentales como Las excursiones del señor Broucek y, sobre todo, la más atractiva Sárka.

Existía una gran expectación por comprobar cómo el aclamado director de escena Robert Carsen había sumergido por completo el escenario del Real y lo había convertido en todo un Volga. Su éxito hace dos años con Diálogos de Carmelitas hacía presagiar de nuevo un trabajo interesante. Y, efectivamente, la puesta en escena de esta Katia Kabanova puede considerarse magnífica tanto por la hondura de su contenido como por el lirismo de sus mimbres.

Efectivamente el agua cubre enteramente la escena y los intérpretes se mueven siempre, excepto en el trágico final, sobre unos tablones que se sitúan sobre ella. Las figurantes, en cambio, haciendo presagiar el suicidio de Katia, queKATIA KABANOVA se sugiere repetidamente en las notas de la partitura, se lanzan sobre el agua y ejecutan una expresiva coreografía, llena de intensa emoción. Sin embargo, los bellos efectos visuales se logran, sobre todo, gracias a los reflejos de este gran tanque acuático y merced a una iluminación siempre climática manejada con inteligencia y sensibilidad.

Igualmente, el trabajo con los cantantes-actores es excelente. Carsen los mueve con sabiduría, y sus posturas, sus actitudes, su proxémica resultan muy expresivas y permiten al espectador componerse una imagen muy precisa de sus personalidades y de sus tormentosas relaciones.

Al servicio de esa escenificación se hallan unos intérpretes versátiles y solventes como cantantes. Afortunadamente para el éxito de la producción, formaron un elenco muy bien conjuntado, con una convicción absoluta en sus actuaciones y una emisión vocal ideal. La prosodia checa y esa forma de componer de Janacek en que prima el recitativo-cantado resultan particularmente difíciles de ejecutar y todos los solistas evidenciaron una gran preparación para asumir estos papeles.

Como protagonista absoluta, la soprano Karita Mattila encarnó a la frágil Katia. Su actuación resultó muy franca cuando dibujó la ingenuidad de la muchacha, al recordar su infancia en las primeras escenas; aunque sus movimientos y su kinésica no fueron tan convincentes cuando KATIA KABANOVAsostuvo los momentos más tensos. No obstante, es posible que las dificultades para desplazarse descalza y cantar sobre un firme tan inestable no le permitiesen mayor soltura. Vocalmente, en cambio, exhibió un gran dramatismo, rayano, en ocasiones, en la dureza. En conjunto su actuación fue sobresaliente.

Por seguir con las voces femeninas, debe destacarse también la Varvara de Natascha Petrinsky. Excepcional como actriz y mostrando unos recursos vocales más que notables, supo representar adecuadamente un papel que se opone al de Katia, y a las dudas, desequilibrios, fantasías e incoherencias de ésta, contraponer el realismo, la practicidad y cierta malicia implícitos en el rol de Varvara.

Por su parte, espléndido fue el recio Dikoi de Oleg Bryjak. El Boris de Miroslva Dvorský estuvo lleno de sensibilidad, aunque pareció algo limitado en su concurso vocal, sobre todo en la zona más aguda. Excelentemente actuado estuvo el Tijon de Guy De Mey. También fue muy bueno, KATIA KABANOVApor su naturalidad y buena proyección vocal, el Kudriash de Gordon Gietz. En un papel breve pero intenso como es el de la odiosa Kabanija, Dalia Schaecther consiguió una gran recreación, llena de intención y de rabia contenida.

El Coro y Orquesta Titular del Teatro Real (Coro y Orquesta Sinfónica de Madrid), dirigidos por un absoluto especialista en esta música como es Jiri Belohlávek, salieron airosos del difícil trance que supone interpretar esta ópera. El director checo evidenció su saber desde el mismo instante en que abordó el preludio. Luego, las dinámicas durante toda la página fueron pintadas con notable variedad, brindando así una lectura rica, ágil y brillante, con un final particularmente lírico y dramático.

En suma, una interpretación de batuta e intérpretes muy meritoria y ciertamente una de las más conmovedoras y sorprendentes puestas en escena que se hayan podido contemplar en Madrid. Ojalá todas las óperas de Janácek pudieran ser presentadas con esta calidad.

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Nº 41 - Enero de 2009

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