Artes Hoy
 

Idomeneo


Belleza vocal


Por Jorge Barraca Mairal


IDOMENEO

Música: Wolfgang Amadeus Mozart
Libreto: Giambattista Varesco
Dirección Musical: Jesús López Cobos
Dirección de escena: Luc Bondy
Escenógrafo: Erich Wonder
Figurinista: Rudy Sabounghi
Iluminadora: Dominique Bruguière
Coreógrafa: Arco Renz
Intérpretes: Kobie van Rensburg (Idomeneo), Joyce DiDonato (Idamante), María Bayo (Ilia), Iano Tamar (Elettra), Francisco Corujo (Arbace), Eduardo Santamaría (Gran Sacerdote de Neptuno)

Coro y Orquesta Titular del Teatro Real (Coro y Orquesta Sinfónica de Madrid)
Madrid. Nueva producción del Teatro Real en coproducción con el Teatro alla Scala de Milán y la Opéra National de Paris

Funciones del 17 al 27 de julio de 2008

Fotografía: Javier del Real

 

En una triple coproducción en la que intervienen el Teatro Real, la Scala de Milán y la Ópera Nacional de París, se presenta un Idomeneo dirigido musicalmente por Jesús López Cobos y cuya puesta en escena ha sido encomendada al celebrado director Luc Bondy.

IdomeneoPartiendo de un escenario prácticamente desnudo, Bondy emplea como únicos recursos una climática iluminación (casi siempre mortecina) y un elaborado movimiento del coro y de los cantantes para transmitir las emociones de la partitura mozartiana. Este planteamiento se mantiene a lo largo de los tres actos y, aunque poético por momentos, el resultado acaba, en conjunto, por volverse aburrido. Sólo la belleza que albergan las líneas melódicas de las arias y de los coros permite disfrutar del espectáculo.

A diferencia de otros directores de escena actuales, Bondy no reinterpreta en clave actual los acontecimientos descritos por Mozart, lo que es de agradecer cuando tales relecturas carecen de sentido. Parece preferir buscar lo universal de los sentimientos presentes en estas inmortales páginas. No obstante, los recursos para transmitirlos al espectador son tan escasos que su puesta en escena no acaba de lograr sus objetivos. Por ejemplo, deja que sea el pavor de los intérpretes y de las masas corales lo que desvele la presencia del monstruo marino del Acto II y III, en vez de utilizar los medios técnicos de que dispone el Real. Tal apuesta puede resultar adecuada cuando, hoy en día, se hace tan difícil provocar la sorpresa a unos espectadores tan acostumbrados a la siempre espectacular imaginería cinematográfica, empero la justificación de tales reacciones y del abatimiento del pueblo cretense no quedan muy claros cuando se eliminan todas las referencias visuales.

IdomeneoPor otro lado, la dirección de Jesús López Cobos fue en esta ocasión algo rígida, y sin los detalles que hemos podido observarle a él mismo en recientes interpretaciones. Durante algunos instantes, los músicos parecían haberse contagiado del apagamiento que venía del escenario y faltaron los momentos de dinamismo, como exige, por ejemplo, el final del Acto II o las intervenciones de Elettra. Es cierto que, centrándonos en personajes como el de Idamante o Ilia, el tono lírico es imprescindible, y así lo subrayó la batuta de López Cobos; sin embargo, otras situaciones, como el arrebato de Elettra al final del Acto III, quedaron algo faltas de empuje.

De las voces protagonistas hay mucho que destacar. Para empezar, la Ilia de María Bayo tuvo una grandísima musicalidad. Su arias, probablemente las más bellas de la ópera, se adaptan como un guante al instrumento de la soprano española, que, además, reflejó las emociones de la princesa troyana con una delicadeza exquisita.

También sobresaliente fue el Idamante de Joyce DiDonato, tanto por la belleza de la voz, que es realmente excepcional, como por su encarnación del doliente personaje. Tradicionalmente, se ha esgrimido que en Idamante puso Mozart su propio problema de relación con su padre. Idamante ama a su progenitor, pero éste (Idomeneo) siempre le evita y se muestra desdeñoso, privándole de las muestras de afecto que aquél tanto parece necesitar. Con su kinésica esta situación fue fielmente reflejada por los cantantes, lo que contribuyó a la comprensión de lo esencial del mensaje.

IdomeneoEl papel que da título a la obra fue abordado correctamente por Kobie van Rensburg, algo apurado en las agilidades y sin la calidad vocal de los anteriores, pero espléndido escénicamente.

Realmente buena fue también la Elettra de Iano Tamar, segura a lo largo de toda la particella, firme en la emisión y ducha para transmitir la tensión y complejidad de su personaje, cuyos sentimientos contrastan tan acusadamente con los de todos los demás.

Por último, merece destacarse la poética interpretación de Francisco Corujo como Arbace, al que prestó una voz no muy sonora, pero sí bellamente emitida y fiel al estilo del genio salzburgués.

En suma, unas voces excelentes sobre las que recayó todo el peso de estas funciones con las que se concluye la temporada oficial del Real.

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Nº 36 - Agosto de 2008

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