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Primavera Sound 2008Por Xavier Valiño
En lo demás no hay error posible. Salvo algunas decepciones entre lo visto (MGMT, Devastations), bandas en estado de gracia a las que no llegamos pero de las que sólo escuchamos elogios (Health, A Place To Bury Strangers, The Felice Brothers) y revelaciones en directo (Caribou, Edan & McDagha, Holy Fuck), todo fue un festín. Empezando por, por ejemplo, Nick Lowe, con una lección magistral: todo su concierto se deslizó como un guante de seda, sencillo, suave, sin efectismos, pero con un repertorio y, sobre todo, una clase al alcance de los elegidos. El mayor reclamo en principio era Portishead, recuperados 10 años después y con dos recitales, ambos con las mismas canciones, intensos, exigentes, angustiosos, pero de un recuerdo imborrable. En el escenario exterior les acompañó Chuck D improvisando sobre el final de "Machine Gun" y en el Auditorio se vivió una invasión pacífica del escenario espoleado por ellos mismos mientras remataban su indisimulado homenaje a Silver Apples, "We Carry On", su mejor canción, con parte del público en medio de su letal maquinaria. La cara de satisfacción de sus autores y de todos los asistentes fue el mejor síntoma de haber presenciado algo irrepetible. Hubo más nombres a recordar de esta edición. Bon Iver puso, con grandes canciones y un falsete estremecedor, la piel de gallina en el Auditorio a las 4 de la tarde, presentando lo que es -parece increíble- su debut. Les Savy Fav trajeron el rock afilado y el desfase, con un cantante encantador y chiflado que pasó más tiempo fuera del escenario que sobre él, con los guardias de seguridad vigilándolo más a él que a los asistentes -o sea, el mundo al revés-: un tipo gordo, alto y calvo que se medio desnudó, se echó toda clase de líquidos, organizó una sentada, paseó continuamente entre sus seguidores y armó lo nunca visto. Devo siguen resultando divertidos y sorprendentemente
efectivos en directo con su dadaísmo robótico, haciendo
que sus clásicos suenen aún más brillantes. Shellac
Ésta también fue la edición de las mujeres. De Cat Power, que convenció más con sus movimientos gatunos y sensuales -¿de verdad es ésta la misma chica tímida de hace unos años?- y su banda de lujo Dirty Delta Blues (con Jim White de Dirty Three, Judah Bauer de Jon Spencer Blues Explosion, Gregg Foreman de Delta 72's y Erik Paparozzi de Lizard Music) que con su limitada voz. De Mary Weiss, con un recital entrañable y otra banda de veteranos infalibles. Y, también, de la desgarradora Scout Niblett y de la deliciosa Holly Golightly. Entre los debutantes, dos bandas de jóvenes que han firmado dos discos contagiosos y que, en directo, resultaron perfectos para cerrar la noche del jueves y el viernes respectivamente: Vampire Weekend y The Rumble Strips. Sólo queda por mencionar la fiesta que montaron The Go! Team, la clase que mantienen en sus turbulencias anímicas Tindersticks y lo bien que combinan en directo la electrónica y lo orgánico The Notwist. Como siempre, demasiado para el buen paladar. (Curiosas versiones: Curioso resultó escuchar
dos versiones casi seguidas por partida doble: el "Satisfaction"
de los Rolling Stones a cargo de Devo y Cat Power y el "Hallelujah"
de Leonard Cohen por Rufus Wainwright y Morente con Lagartija Nick. Hubo
más: Russian Red recordando a The Beatles (vía Smokey Robinson)
en "You Really Got A Hold On Me", The Swell Season a los Pixies
en "Cactus" y, la más sorprendente, de nuevo Cat Power
acordándose del "Angelitos negros" de Antonio Machín). |
Nº
35 - Julio de 2008
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