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ORQUESTA Y CORO NACIONALES DE ESPAÑA (OCNE) TEMPORADA 2007-08.Sucesión de magníficos solistasPor Jorge Barraca Mairal
Y para empezar justo con los conciertos más recientes, hay que resaltar la enérgica interpretación de la Misa de Réquiem de Verdi, que se programó como colofón de esta temporada. Josep Pons llevó a la Nacional con un pulso muy firme, apoyado, sobre todo, en un coro que, bajo la dirección de Mireia Barrera, mostró afinación y sentido dramático. Especialmente climático fue el Tuba mirum, con las trompetas situadas sobre el escenario, a ambos lados de la orquesta. Los solistas vocales estuvieron a la altura, sobre todo, el tenor Andrew Richards y la mezo rusa Ekaterina Gubanova. Los nombres de Guidon Kremer y Julian Rachlin requieren
poca presentación para los aficionados al violín. Son dos
solistas colosales, que, junto a sus actividades como intérpretes,
llevan a cabo una labor pedagógica y promocionan festivales y todo
tipo de actividades musicales. Kremer presentó la versión
más rompedora que i Ewa Podles, unos meses antes, había aportado su excelente voz de contralto para entonar la sentida canción de la muerte del Alexander Newski, Op. 78 de Sergey Prokofiev, en un concierto en el que el Tougan Sokhiev dirigió un programa exclusivamente de autores rusos —dentro del ciclo miradas a Oriente— con obras de Borodin y Rimsky-Korsakov, además del citado Prokofiev. A Sokhiev le siguieron otros directores de renombre, como su compatriota, el joven Kirill Petrenko, con una bien controlada versión de las Danzas Sinfónicas de Rachmaninov y la suite de Háry János de Zolta´n Koda´ly, además del citado concierto para violín de Sibelius. Y por terminar con el que es, seguramente, la batuta más esperada en los últimos tiempos, hay que referir el interesante concierto del expresivo director venezolano Gustavo Dudamel, que se presentó ante el público de la OCNE acompañando a Guidon Kremer y, ya en la segunda parte, ofreció una vibrante versión —no tan limpia como sería deseable, pero sí llena de fuerza y dinamismo interior— de la Sinfonía nº 5, en Si bemol mayor Op. 100 de Sergey Prokofiev. El director titular de la OCNE, Josep Pons, dirigió
el resto de los conciertos de esta última parte de la temporada
con el mencionado Réquiem verdiano y otra monumental obra coral
el: Elías, Op. 70 de Félix Mendelssohn-Bartholdy,
donde acompañó a unos grandes solistas vocales y un coro
nacional especialmente inspirado. |
Nº
35 - Julio de 2008
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