Selección de discos
Por Xavier Valiño
GOLDFRAPP: Seventh Tree (Mute-Virgin)
Hay
dos tipos de seguidores -o, mejor dicho, Goldfrapp ha conseguido con sus
discos tener dos clases de seguidores-: aquellos que se sorprendieron
con los ambientes enigmáticos de su debut, Felt Mountain, y aquellos
que se dejaron atrapar por sus sonidos más rítmicos, bailables
y electrónicos, los de sus dos siguientes álbumes, Black
Cherry y Supernature. Seventh Tree nos devuelve a los Goldfrapp de sus
inicios, más acústicos, rebuscados, misteriosos, románticos
e inquietos, algo de lo que "Clowns", la canción que
abre el disco, es su mejor ejemplo. Es verdad que "Happiness"
los acerca de nuevo a la pista de baile, pero el resto nos remite a aquellas
atmósferas más etéreas y, a la vez, más personales
e interesantes.
NEON NEON: Stainless Style (Lex-PIAS)
Resulta
sorprendente escuchar a Gruff Rhys, la voz de Super Furry Animals, junto
al productor Boom Bip cantando sobre un sonido electro que combina el
pop, el rock, el hip-hop y la música disco. Pero así es
su nuevo proyecto, en el que glosan la vida de John DeLorean, el primer
ingeniero de automóviles que vivió una vida de playboy,
desde sus comienzos como uno de los ejecutivos mejor pagados de la General
Motors hasta su ruina. Los acertados sonidos electrónicos sirven
para documentar esa historia relacionada con el acero, las mujeres, las
fiestas, el mundo superficial de las celebridades e, incluso, la conversión
al cristianismo en sus últimos días de su protagonista.
JOE JACKSON: Rain (Rykodisk-Naïve/Popstock!)
Curioso
que los cuatro solistas británicos más relevantes de la
nueva ola vivan exiliados en los USA y que estén, a estas alturas,
recuperando lo mejor de su trayectoria, en especial Nick Lowe y Graham
Parker, que parecían haber sido perdidos para la causa hace unos
años. Costello va por libre, con discos dignos, conciertos soberbios
y colaboraciones por todos lados. Y Joe Jackson lo intenta. Desde que
reunió su banda de los primeros tiempos en 2003 está buscando
recrear lo mejor de su producción. Rain fue grabado olvidándose
de la guitarra, con el piano como instrumento principal, y su voz explorando
nuevos terrenos. Lejos quedan sus tres discos iniciales, pero no tanto
su Volume 4 del 2003, el modelo en el que ahora se mira.
JUNE SKINNER SAWYERS: Bruce Springsteen. Más duro
que los demás. El Boss a través de sus 100 mejores canciones
(Libro) (Robinbook)

Con
tanta profusión de libros sobre estrellas del rock, mejor es pensarse
en hacer algo original. June Skinner Sawyers lo intenta y consigue a partir
de una premisa subjetiva: elegir sus 100 canciones favoritas de Springsteen
y desmenuzarlas hasta el detalle: sus orígenes, su grabación,
su texto, su relevancia… Además, por si fuera poco su reto
-conviene leer al menos su visión de una de las canciones para
entender su titánico trabajo- en unos incisos de su libro se dedica
a ver la relación de Springsteen con temas como la guerra, Elvis
Presley, los nombres de mujeres, el cine, el country… De referencia
obligada para el seguidor de Bruce.
PANIC AT THE DISCO: Pretty Odd (Fueled By Ramen-Warner)
¿Qué
hacer cuando tu disco de debut se cuela en las listas y vende millones
de discos? En esa situación, con escasos 17 años, se encontraron
los componentes de Panic At The Disco tras editar en el 2005 A Fever You
Can’t Sold Out. En su caso, miraron hacia adelante (no más
sarcasmo en los textos y sí más presencia de hechos cotidianos)
y hacia atrás (The Beatles, The Beach Boys y Bob Dylan aparecen
ahora citados como influencias, se supone que al tiempo que los descubren
realmente). Eso es Pretty Odd, grabado en parte en los estudios Abbey
Road con trombones o violines, y es tan contagioso que seguro que el éxito
se repite.
JACK PEÑATE: Matinee (XL-Popstock!)
Otro
trovador para los tiempos modernos, más o menos como Jaime T, casi
con la misma escuela. Madness, por ejemplo, The Housemartins, el rockabilly
y el pop más genuino, de este londinense amante del ska y del pop
clásico. Además de los singles en los que ha cimentado su
reputación ("Torn On The Platform", "Spit At Stars"
y "Second Minute Or Hour"), su debut, Matinee, también
incluye la hermosa "My Yvonne" y otras canciones que apelan
a los seguidores de grupos como The Kooks en cortes como "We Will
Be Here", Kate Nash en "Have I Been A Fool?" o Dodgy en
"Got My Favourite". Se le adivina largo trayecto por delante.
VAN MORRISON: Keep It Simple (Lost Highway/Universal)
Un
nuevo disco del de Belfast, en concreto el que hace el número 35
de su carrera, no es una noticia reseñable si no supera a Hymns
To The Silence, su última referencia indispensable, ya de 1991.
Sí lo es que sea el primero en cinco años con 11 canciones
escritas expresamente para un único disco; o, también, que
en este álbum Morrison se encargue de la composición, los
arreglos y la producción; por último, también es
destacable que haya optado por editar las primeras tomas registradas en
directo en el estudio. En cuanto al resultado, nada que no hayamos escuchado
antes -soul, jazz, blues, folk, country, pop y gospel- con, al menos,
dos canciones que sumar a lo más granado de su repertorio: "That’s
Entrainment" y "Behind The Ritual".
THE LIBERTINES: The Best Of: A Time For Heroes (Rough
Trade-Sinnamon)
Obviemos
el curioso detalle de que nos encontramos ante un recopilatorio con lo
mejor de un grupo que sólo llegó a editar dos discos de
larga duración (Up The Bracket -2002- y The Libertines -2004-)
antes de separarse para dar luz a Babyshambles y Dirty Pretty Things.
Y pasemos por alto que, aunque fueron uno de los grandes grupos del Reino
Unido mientras existieron, su obra viene siendo recuperada por aquellos
a los que la presencia mediática de Pete Doherty les hizo volver
la vista hacia su música. En su corta andadura dejaron registrados
grandes momentos pop a medio camino entre The Clash, The Only Ones y The
Kinks, como "Up The Bracket", "Time For Heroes", "Can’t
Stand Me Now" o "What A Waster". Lo más novedoso,
la inclusión de dos caras B.
VARIOS: Funky Nassau: The Compass Point Story (Strut-Popstock!)
En
los 80, los estudios Compass Point fueron uno de los signos de los tiempos.
Unos cuantos artistas de la primera división buscaron en aquellos
estudios fundados por Chris lackwell, el capo de Island Records, grabar
en las exóticas Bahamas con uno de los mejores equipos y equipamientos
del momento. Por allí pasaron desde Roxy Music a AC/DC, pasando
por The B-52’s o Rolling Stones. Este recopilatorio que ahora se
edita documenta que allí se trazaron algunos de los mejores lazos
de unión entre el soul, el reggae, el punk, la música disco
y el rock. Y, para probarlo, recoge canciones ya inolvidables de artistas
como Grace Jones, Talking Heads, Ian Dury o Tom Tom Club.
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