Artes Hoy
 

El viaje a Simorgh

Cantos aéreos


Por Jorge Barraca Mairal

Fotografía: Javier del Real



Música: José María Sánchez-Verdú.
Libreto: José María Sánchez-Verdú, basado libremente en el texto de Juan Goytisolo Las virtudes del pájaro solitario.
Dirección Musical: Jesús López Cobos.
Dirección de Escena y escenógrafo: Frederic Amat.
Figurinista: Cortana.
Iluminador: Vinicio Cheli.
Intérpretes: Dietrich Henschel (Amado), Ofelia Sala (Amada), Carlos Mena (El seminarista), José Manuel Plaza (Archimadrita), Marcel Pérès (Ben Sida), Paola Dominguín (La Muerte), Joseph Ribot (Joven Señor Mayor), Celia Alcedo (Doña Urraca), Itxaro Mentxaka (La Doña), Oswalda Martín (Kirguís).
Coro y Orquesta Titular del Teatro Real (Coro y Orquesta Sinfónica de Madrid).
Madrid. Nueva Producción del Teatro Real. Teatro Real.

Funciones del 4 al 17 de mayo de 2007.

A través de una escena profusamente elaborada y de un trabajo musical ecléctico y de hondo calado lírico, Sánchez-Verdú compendia en El viaje a Simorgh sus inquietudes musicales y El viaje a Simorghpoéticas. En el pentagrama se dan cita la línea melódica convencional —que suele acompañar la intervención de los cantantes— y el lenguaje musical más avanzado. En un equilibrio adecuado se suceden efectos sonoros extraños y eficaces climáticamente gracias al uso alternativo de los instrumentos habituales de la orquesta, al empleo de la música electrónica y electroacústica, y al recurso de instrumentos de percusión poco habituales.

La dirección de escena y la escenografía de Frederic Amat es rica en detalles sugerentes. Sin duda, su gran virtud estriba en ofrecer un hilo conductor a lo largo de los diferentes episodios, al tiempo que no pierde nunca el tono poético que nace de la música del compositor. No obstante, la complejidad de algunos de sus símbolos, lo oscuro de sus mensajes impiden una comprensión de mayor profundidad, haciendo predominar la parte sensitiva en detrimento de la intelectual.

Otros elementos destacados en la puesta en escena fueron las proyecciones, siempre usadas sin exceso y perfectamente maridadas al El viaje a Simorghlenguaje musical. Lo que se afirma fue especialmente verdad en el inicio de la obra, donde se recreó un muy sugerente juego de partituras-pájaros: un paralelismo entre las notas (puntos negros sobre las cinco líneas del pentagrama) y los pájaros a contraluz sobre cuerdas o líneas de electricidad. Notas musicales las unas, notas de música viva las otras, que pueden viajar y morir. En este juego de asociaciones se mueve todo lo que el espectador verá a continuación.

El eclecticismo musical que antes se mencionaba se plasma en el uso de músicas orientales tradicionales junto con armonías clásicas, dodecafonismo y otras formas de composición post-serialista. Además del canto, hay recitado y Sprechgesang. Conjugando la poética sufí con la mística española o los versos de El cantar de los cantares, los intérpretes van dibujando un universo lírico donde prima la evocación. Sin embargo, hay que reconocer que Sánchez-Verdú no encuentra una forma de acompañar los versos que los recree de manera más intensa o efectiva; la belleza de las composiciones se desdibuja entre la música, y no aparece nunca una fórmula con la que dicción y melodía se enriquezcan mutuamente, aunque es posible que sean los mismos versos de San Juan de la Cruz, por su perfección y musicalidad, los que impidan cualquier transformación o acompañamiento armónico.

El trabajo de los intérpretes fue sobresaliente. Ofelia SalaEl viaje a Simorgh compuso una Amada de una gran belleza vocal y Dietrich Henschel sorteó con brillantez los múltiples problemas de pronunciación que suponen para un no nativo el recitado de versos en español. Su instrumento, lírico y dúctil, resultó muy adecuado para su encarnación de el Amado. Carlos Mena fue un Seminarista extraordinario, a él correspondieron —y no a un papel femenino— las partes de coloratura, que dibujó con precisión y musicalidad. También excelente fue el trabajo vocal de José Manuel Zapata como Archimadrita y, ciertamente, el canto popular de Marcel Pérès como Ben Sida. Por su parte, como actores resultaron perfectos en sus papeles Jesús Castejón, como Don Blas, y Celia Alcedo, como Doña Urraca.

Concertando todo el conjunto, Jesús López Cobos dirigió al Coro y a la Orquesta Sinfónica en perfecta sintonía con la música de Sánchez-Verdú y la escena de Frederic Amat. En este caso, su batuta fue una garantía para que la obra contase con la mejor de las traducciones posibles. Sin duda, en la comunión del trabajo de todos estos artistas —compositor, director musical y director de escena— en el proyecto de El viaje a Simorgh ha radicado el éxito de este valiente espectáculo.

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Nº 22 - Junio de 2007

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