Nicolás sigue a Olivia. Está
claro que no es coincidencia. ¿Por qué lo quisisteis así?
- Por diversión. Nos gustaba el nombre de Nicolás, muy
en la línea de Olivia, pero con personalidad propia, como cada
individuo: Nicolás tiene sus manías, sus alegrías,
sus penas y su forma de ver el mundo.
¿Hay
un nexo entre las canciones que van bajo ese nombre de Nicolás?
- Las canciones están escritas y compuestas en un mismo periodo
de tiempo, son variadas y encuadran varios estilos, desde lo más
próximo a la chanson ("Il y A", "Fini"),
hasta el funk lisérgico ("Detour"), pasando por la
taberna ("Ecoute ton coeur", "Plus rien"). Nos gusta
esa variedad. Nuestro sonido viene marcado por la personalidad de la
voz de Blanca y el idioma francés, cuya sonoridad lo impregna
todo.
En Nicolás os habéis soltado más
que en los discos anteriores. ¿Fue casualidad o algo que se vio
a medida que las canciones iban saliendo?
- Exacto, nos hemos soltado, de ahí la variedad, que no deja
de ser una forma de investigación de sonidos, arreglos, melodías
y posibilidades dentro de la paleta que nos ofrece la música
popular. Todo es casualidad hasta cierto punto: la suerte y la casualidad
se persiguen de alguna manera. Queríamos pasarlo bien con este
disco y que, por tanto, la gente se lo pasara bien. Creemos haberlo
conseguido.
¿Es "Il y A" vuestro acercamiento más
claro a la chanson francesa?
- Sí, es una especie de ‘Brassens de juguete’,
un Brassens pasado por el bueno de Pascal Comelade, con sus juguetitos.
Es un acercamiento o aproximación a estas dos grandes figuras.
Una canción con música y letra bien bonitas.
¿En qué canción habéis logrado transmitir
mejor a la grabación lo que estaba de antemano en vuestra mente?
- A la hora de afrontar un proyecto creativo, en nuestra opinión,
el resultado debe ser, dentro de unos límites, imprevisible.
Eso es lo interesante del trabajo. Si no, trabajar en el estudio sería
muy aburrido, ¿no? Por ejemplo, ‘Les autres’ empezó
siendo una canción muy acústica, con un par de arreglos
y la voz, leve. Fuimos añadiendo capas y finalmente las percusiones,
y acabó engordando hasta conseguir una atmósfera que no
estaba en nuestra cabeza cuando comenzábamos a trabajar la canción.
Con "Ecoute ton coeur" pasó algo parecido. Quizá
"Fini" sea la canción que teníamos más
clara y cuyo resultado haya sido más previsible: es una canción
de taberna y despedida. Nos faltó estar un poco más borrachos
cuando la grabamos… En fin, creemos que todas las canciones transmiten
y sirven en bandeja las historias que Blanca escribe.
¿Es difícil por lo general ese proceso? ¿Qué
sucede cuando no lo conseguís?
- Cuando no lo conseguimos, nos enfadamos y nos llevamos la pelota
a casa. No jugamos más. Ja, ja. El proceso es largo, unas veces
más fácil y, otras, descorazonador. Siesta nos permite
que el proceso sea tranquilo, sin presiones, y que nos lo tomemos con
mucha calma. Si algo no funciona, se toma otro camino. Si finalmente
las cosas no caminan, se guardan en la nevera y a otra cosa. Quizá
en unos meses o años comiencen a andar. (La canción "Le
reveil" es un ejemplo de esto que te cuento: es la única
canción del disco que ha estado en la nevera durante 5 o 6 años.
Ha merecido la pena esperar.) Nos peleamos mucho con las canciones para
que salgan de manera natural, para encontrar los buenos arreglos que
la lleven adelante, que cada palabra esté bien encajada con la
música. Nos dejamos la sangre en cada disco. Como decía
Kareem Abdul Jabar en Aterriza como puedas: "Yo me dejo
la piel en cada partido, chico…"
Me gustan los arreglos del disco. ¿Trabajasteis mucho
en ellos? ¿Con quién?
-Trabajamos mucho con ellos, con sangre y alegría. Los arreglos
son míos en su mayor parte. He contado, eso sí, con varios
músicos que hacen una importante labor. Yo no les doy la música
escrita, simplemente les comento la idea aproximada de lo que quiero
y dejo bastante libertad a la hora de grabar. Por ejemplo, Tamara Honstetter,
la teclista, grabó sus arreglos prácticamente improvisados
en dos sesiones alocadas. Esa improvisación forma parte de las
canciones y del espíritu caótico de Nicolás.
El diseño del disco es precioso. ¿De quién
fue la idea y qué se pretendía?
- La idea fue de Aitor Méndez, del estudio de diseño
‘451’. Pretende plasmar la habitación de Nicolás,
un cajón de sastre caótico que muestra la habitación
de un adolescente, sus inquietudes y demás. Captó el espíritu
del disco a la primera y, además, el concepto estético
es precioso. ¡Bravo!
Cantando en francés es fácil hacer la asimilación,
aunque a lo mejor vamos descaminados. ¿Qué os interesa
más en cine, literatura y música?
- Uf, larguísima respuesta, necesitaríamos espacio extra.
Vayamos al zapping de los tiempos que corren. Nos interesa la literatura
americana, francesa, inglesa, española o japonesa, etc. Desde
Vila-Matas a Philip Roth, de Mishima a Martin Amis, de Carver a la Beauvoir.
Ahora mismo estoy leyendo América día a día
de esta última, un diario de viaje por los USA del año
1948. Cine europeo, americano o bengalí, desde Woody Allen a
Chabrol, Ang Lee a Truffaut. Música de pop de origen sajón,
pero también brasileña, francesa o española. Nos
gusta Sr. Chinarro, Josh Rouse, Dominique A, Os hermanos, Andrés
Calamaro, Tom Waits, Miles Davis, Keith Jarrett, etc. En nuestra web
www.plasticdamour.com, que
acabamos de poner en marcha, iremos escribiendo en el blog todas aquellas
cosas interesantes que nos llamen la atención.
¿Podéis citarnos algunas influencias que se han
mantenido inalterables durante los años para vosotros?
- El árbol del que colgamos todos los que hacemos música
pop de influencia sajona se llama The Beatles. A nivel musical es una
referencia fundamental, atemporal. Como decía el señor
gordito que canta en los Pixies, "el repertorio completo de los
Beatles se encuentra en una región de mi cerebro". 100%
de acuerdo.
¿Y algún descubrimiento reciente?
- Los tejanos Midlake y su último disco, The Trials Of
Van
Occupanther, pop-folk un poco años 70, con gotas de Neil
Young o The Beatles. Canciones preciosas y muy bien arregladas; americanos
en acción, buenos músicos, mejor cantante.
Supongo que os gustaría poner música a alguna
película o que vuestras canciones sonasen en alguna banda sonora.
¿De qué película o de qué realizador? ¿Y
dónde no dejaríais que sonasen?
- Cualquier película, documental o serie de televisión
con un mínimo de intención, emoción, que contara
algo interesante. Cualquier realizador con un mínimo de sensibilidad,
español o extranjero. Plastic d’amour no sonará
nunca en campañas políticas de partidos al uso o en películas
sin gracia.
¿Está claro que Mate es otra aventura completamente
distinta o en algún momento se llega a la esquizofrenia?
- Mate es un proyecto personal, que requiere un esfuerzo grande; es
una forma de expresión personal donde las letras cobran gran
importancia y requieren mucha dedicación. En Plastic d’amour,
Blanca escribe las letras y eso me quita mucho peso de encima: me dedico
a lo abstracto, la música, cosa que es muy agradecida y me permite
‘soltar las cabras’ (expresión muy gráfica
de mi amigo el músico Ramón Leal) y experimentar. Todo,
al fin, es un proyecto conjunto, este disco de Plastic d’amour
me sirve para el próximo de Mate: tengo más caminos explorados
y, por tanto, más herramientas para expresarme.
¿Cambia algo la perspectiva o la composición para
Alberto después de haber compuesto para Las Escarlatinas o Cristina
Georgina?
- Son proyectos del sello Siesta donde estoy encantado de participar
con canciones que, si no fuera por ellos, se quedarían en un
cajón. Aunque sea un tópico, es bien cierto que se aprende
a componer componiendo, así que estoy encantado de participar
en todos estos proyectos que me permiten crecer.
¿Qué tal fue lo de la versión de Blanca
para la película Tu vida en 65 minutos?
- Me consta que fue una gran experiencia. La canción provenía
de un recopilatorio homenaje de grupos españoles al grupo The
Cure. Una maravilla poder tocar "In Between Days", pedazo
canción.
Por último, ¿hay ya alguna idea para vuestro
próximo álbum? ¿Se completará la familia?
- Claro, seguro que sí, hay que llegar a la familia numerosa…
Y llenar el país de mentes pensantes…