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Van Morrison, escucha -y mira- al leónLive At Montreux 1974 / 1980 (DVD, Eagle Vision)Por Xavier Valiño
Viajemos hasta 1974. Van Morrison acaba de editar uno de los mejores discos en directo de todos los tiempos, It’s Too Late To Stop Now, de 1973. Pues por increíble que parezca, el irlandés no cuenta con banda de directo para los siguientes meses. Es más: cuando recuerda que había firmado un contrato para una cita en el Festival de Montreux de 1974, Morrison llama al organizador del mismo, Claude Nobs, y le pide que le monte una banda. Tal cual. Así es cómo tres músicos que nunca
habían colaborado con él a Van Morrison aprovechó la oportunidad para dar un concierto y una pequeña gira después (en la que ya no estaría el batería Dallas Taylor, sustituido por Peter Van Hooke) experimentando con un acercamiento mayor al jazz que en anteriores ocasiones. Como su nuevo disco Veedon Fleece estaba aún por publicarse, y dado que había grabado gran parte de un disco llamado Mechanical Bliss que no tenía fecha de edición -y que nunca llegaría a publicarse-, el irlandés optó por un repertorio sin concesiones al público y con material nuevo, incluyendo canciones que sólo llegarían a entrar en su discografía en 1998, como parte de su disco recopilatorio de rarezas The Philosopher’s Stone. Por lo tanto, aquel concierto filmado en 1974 tiene un valor indiscutible: el del testimonio de una banda que se acababa de conocer y que dio muy pocos conciertos como tal, el de un artista más escorado al jazz que nunca y el de unas canciones que, en una buena parte, pocas veces se han podido disfrutar en su interpretación.
En el repertorio, más amplio, incluyó algunas de las canciones que formarían parte de su siguiente álbum, Common One, pero entre las 15 canciones interpretadas hubo también lugar para alguno de los momentos que el público más recordaba de su primera década grabando en solitario: "Ballerina", "And It Stoned Me", "Moondance", "Wild Night", "Angelou" o "Listen To The Lion". En ambos, un joven Van Morrison muestra como entonces,
en los primeros años de su trayectoria, se revelaba más
espontáneo y magnético sobre las tablas, mucho antes de
los días de su comportamiento como una diva y de sus discos de
menor interés, cuando su soul celta, con efluvios de pop, jazz,
rock y rhythm & blues cimentó su leyenda. Eso sí: tanto
antes como ahora, su imperturbable presencia -¡no es posible atisbar
ni una sonrisa!- hablan de un hombre al que sólo mueve la música. |
Nº 17 - Enero de 2007
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