Entrevista:
Le Punk, exóticos a su manera
Por Xavier Valiño
¿Había alguna idea antes de grabar
el segundo disco para marcar distancias con respecto al primero?
-
No había ideas preconcebidas, pero a medida que íbamos componiendo
nos dábamos cuenta de que nos alejábamos más de los
tangos y nos acercábamos a la música europea.
¿Algo que no queríais repetir?
- No. Yo pienso que los discos tienen su vida. Casi
todos los discos molones tienen cosas feas que también forman parte
de su personalidad. La grabación de La logia de la canalla
fue un proyecto muy humilde, con poquito dinero, y eso condiciona también.
Cuando aparece una discográfica y paga la factura del estudio,
puedes hacer más cosas, probar más. Cada disco aprendes.
¿Cuál fue el papel de Fino Oyonarte, de Los Enemigos
y Clovis, el productor?
- Alguien que desde fuera del grupo aporta su punto
de vista. A veces, pese a trabajar mucho las canciones, pierdes algo de
perspectiva, ves las canciones desde tu instrumento, por decirlo alguna
manera. Era necesario que alguien estuviese con nosotros, además
nuestra experiencia en estudio no es muy grande.
¿Qué canciones son la que más os gustan del
disco y cuáles están funcionando mejor en directo?
- En mi caso cambio de canción preferida cada
semana o así. En general, las canciones funcionan mejor en directo
siempre. Supongo que tiene que ver con que somos un grupo de directo pero
cada una funciona de una manera. Creo que también depende de los
sitios donde tocas, de tu estado de ánimo, en fin… Mi canción
preferida hoy es "La Piedra".
¿El acercamiento a la música balcánica que
se muestra más ahora viene más del cine que de la música
de allí?
- Sí, o por lo menos nos empezamos a interesar
por ella a través de Kusturica.
¿De donde os viene ese amor por esas músicas más
arrabaleras, como el tango, la música balcánica, el swing,
la milonga y tantos otros estilos?
- Esas músicas son quizá mas orgánicas,
están pensadas para ser compartidas pese a que las letras, la mayor
parte de las veces, sean tristes o melancólicas, pero de alguna
manera no hay artificios detrás de ellas. De acuerdo que todas
tienen, o tuvieron, su estética asociada, pero quizá solo
quieren fascinar mientras suenan, no hay foto asociada, mercadotecnia....
Quizá por esa razón, esa gente que hizo esas músicas,
o que las hace, piensa más en seducir a la gente a pie de obra
y menos en los pantalones que se pondrá para hacer el video.
¿Cómo se entienden estas músicas desde vuestra
procedencia, más del rock, con grupos como Buenas Noches Rose,
Yoghourt Daze, Perros de Paja, Pereza y Bru Culebra?
- Ése es nuestro pasado, venimos de allí.
Quizá detrás de las composiciones, independientemente del
‘lenguaje’ o ‘el estilo’ que se utilice para comunicar,
hay la misma motivación. Pero en un momento sentí que me
encarcelaba yo mismo en una estética musical. Uno es lo que es,
de donde viene, pero sobre todo es lo que quiere ser. La música
es un paisaje grandísimo; a mí me apetecía ver otros
sitios, aunque es cierto que la primera canción que me flipó
de verdad era un blues, y eso me gusta.
¿Por qué pensáis que hasta ahora el rock
ha sido poco permeable a otros estilos?
- Porque a menudo cae en manos de mediocres que enseguida
teorizan sobre lo que está bien y lo que está mal, como
en casi todas las músicas. Pero siempre ha habido gente que ha
hecho lo que le ha dado la gana, y tratar de hacer lo que te da la gana
es uno de los pilares básicos del rock and roll, o por lo menos
yo lo veo así.
Supongo que será difícil hablar de grupos actuales
por aquí con los mismos referentes, si exceptuamos puntuales acercamientos
de Bunbury, Mastretta o Los Rodríguez, ¿no?
- Es verdad que somos un poco raritos. A lo mejor el
resultado no es parecido, pero seguro que hay mas gente haciendo música
con la misma filosofía.
El primero que se me ocurre es Malevaje. Además habéis
contado con Antonio Bartrina. ¿Los seguíais?
- Antonio Bartrina, el hombre que hacia tangos en la
época de la ‘movida’ madrileña, un tipo genial,
una gran referencia para nosotros. Cuando le invitamos a cantar y vino
fue un alegrón. Yo primero le escuché a él y luego
a Gardel. A menudo escucho sus discos, me encanta, fue un placer.
¿Y de fuera de España?
- Tenemos alguna cosa por Polonia y Alemania para principios
de mayo. Trataremos de meter la cabeza como sea allí. Las veces
que hemos estado, la experiencia ha sido muy buena. En España,
la gente nos pregunta sobre la música centroeuropea y allí
nos dicen que sonamos muy mediterráneos… En fin, mola, parece
que a todos les parece exótico, a su manera.
¿Cuáles son vuestros descubrimientos más
recientes?
- La verdad es que llevo un mes escuchando bandas sonoras.
Hace unos días escuché una maqueta de un fulano llamado
Pablo Galiano, una especie de cantante mex y maldito, y se me pusieron
los pelos de punta. Me gustan las cosas delirantes, estoy harto de mierda
insustancial.
Supongo que en casa escucháis muchas otras cosas, y que
además cada uno tendrá sus gustos. ¿Podéis
aclarárnoslo un poco?
- Hay sitios donde coincidimos, claro, pero sí
es cierto que nos peleamos en la furgoneta por la música. Hoy me
he duchado escuchando Mötley Crüe y he desayunado escuchando
Nino Rota... Pero una buena canción es una buena canción.
Quizá lo de los Crüe ha sido un ataque de nostalgia.
Me imagino que vuestra música está muy pensada para
ser interpretada en directo, ¿no?
- El directo es para nosotros lo más importante.
Por último, ¿cuál ha sido el mejor y peor
momento hasta ahora del grupo?
- El mejor fue el viernes pasado: tocamos en Madrid
y el sitio se llenó. El concierto estuvo muy bien, a la gente le
encantó, nosotros acabamos y nos emborrachamos, como Dios manda;
fue muy divertido. El peor momento fue el sábado, el día
siguiente...
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