VARIOS: Cuentos de Navidad (Jabalina)
Cuentos
de Navidad es el cuarto volumen de la colección de recopilatorios
temáticos Teoría y Práctica Melódica
de la discográfica Jabalina, dedicado en esta ocasión
a la Navidad. No se trata de villancicos, sino de canciones que se inspiran
de una forma u otra en esa época del año. Entre los grupos
del sello y afines se han reunido 19 canciones, de ellas 18 inéditas,
para formar un mundo paralelo al del abeto y Papa Noel, en temas que
van de la visión delicada y desnuda de Souvenir a la descarnada
de Astrud, pasando por la más cuidada y detallista de Apenino,
Parade y Ama; de la más festiva de La Casa Azul y La Monja Enana
a la introspectiva de Nadadora y Mirafiori; de la fina electrónica
de Montevideo y Humanoid a la etérea instrumental de Uke y Raro
y Apenino.
REM: And I Feel Fine: The Best Of 1982-87 - The I.R.S. Years
(EMI)
Hubo
una época en la que Michael Stipe tenía pelo y paseaba
por la vida como un estudiante tímido, y en la que la única
relación de Peter Buck con los yogures era comérselos,
en lugar de tirárselos a las azafatas de vuelos oceánicos.
Esa etapa, antes de su fichaje por una multinacional y la gloria que
alcanzaron con Automatic For The People y Out Of Time
es la que documenta esta colección, en la que el entonces cuarteto
ha colaborado en su selección. Además de sus 21 argumentos
definitivos en forma de canciones espléndidas de producción
mucho menos ampulosa que las de su etapa posterior, se recogen otras
tantas rarezas para convencer también a los que ya estaban en
el secreto de aquel imprescindible primer periodo.
SCRITTI POLITTI: White Bread Black Beer (Rough Trade-Sinnamon)
Los
genios recluidos alguna vez salen de sus escondrijos para dejarnos ver
parte de su particular universo. En el caso de Green Gartside, el cerebro
detrás de Scritti Politti durante más de dos décadas
y media, ha tenido que ser el capo de su antigua discográfica
Rough Trade el que lo convenciera para grabar de nuevo con ellos tras
24 años. Y su nuevo disco en siete años se aleja del pop
comercial que entonces facturó, más en el resultado (aquí
no hay singles espectaculares) que en la forma de componer: canciones
pop imbuidas de tecnología y filosofía, grabadas en su
estudio casero cual Juan Palomo, y con imágenes que llevan a
Lauire Anderson, Brian Wilson, Van Dyke Parks, Todd Rundgren, Steely
Dan o Stevie Wonder. El regreso del año.
JJ CALE & ERIC CLAPTON: The Road To Escondido (Warner)
JJ
Cale compuso dos de los mayores éxitos de Eric Clapton: "Cocaine"
y "After Midnight". Parece mentira, pero no se les ocurrió
antes hacer un disco a medias. Y aunque el que más tiene que
ganar es el menos conocido de los, JJ Cale, está claro que éste
es el disco de Eric Clapton más interesante que ha grabado en
muchos años. The Road To Escondido tiene más
de Cale -él escribe 11 de las 14 canciones, aunque no llegan
al nivel de su anterior álbum To Tulsa And Back- que
de Clapton, y su mezcla tranquila de blues, jazz, country y rock así
lo atestigua, pero Clapton se deja llevar, dando la impresión
de que muy pocas veces como en esta ocasión se ha sentido tan
relajado e involucrado en un proyecto. Y el mérito es de…
ANDRÉS CALAMARO: El palacio de las flores; Tinta Roja (Dro
East West/Warner); Calamaro querido: cantando al salmón (Sony
BMG)
Tras
varios años fuera de circulación por propio deseo, Calamaro
finaliza el 2006 a pleno rendimiento. Después de sus conciertos
y su disco de tangos a su manera, Tinta roja, llegó
el álbum homenaje grabado por un buen montón de sus seguidores
y admiradores, Calamaro querido: cantando al salmón.
Más que destacar aquí cuáles son las mejores interpretaciones
de sus temas, vale la pena dirigir al interesado a las propias palabras
de Calamaro, quien ha tenido a bien comentar las versiones de sus amigos
-búsquese en la red-. La última entrega, El palacio
de las flores, su nuevo álbum, cuenta con la colaboración
de Vicentico, de los Fabulosos Cadillacs, y con la producción
del maestro Litto Nebbia, que grabó el disco en compañía
de su grupo habitual, La Luz, recuperando algunas de las canciones que
Andrés escribió en los primeros años de este siglo,
junto a nuevas composiciones que recuperan al Calamaro que echábamos
de menos.
THE DRONES: Gala Mill (ATP-Discmedi)
The
Drones grabaron un primer disco, un disco impactante. Después
vino otro, mejor, más denso, tenso y medio ido. Ahora llega un
tercero, grabado en un granero en una isla, algo que debe haberles afectado,
porque dos piezas parecen haberse influenciado del folklore local: la
historia del convicto caníbal Alexander y un largo lamento titulado
"Sixteen Straws". Pero la novedad radica en que, en lugar
de continuar con las guitarras desbocadas y dislocadas de Rui Pereira
y Gareth Liddiard, The Drones ahora dejan respirar a su música,
optando por ambientes más envolventes (la voz de la bajista Fiona
Kitschin en "Work For Me" es de una agonía exquisita),
con lo que sus canciones más garageras son ahora la
excepción y no la regla.
THE DELGADOS: The Complete BBC Sessions (Chemikal
Underground-Popstock!)
Cualquiera
que busque una introducción a The Delgados -el grupo escocés
que tómo su nombre del ciclista español ganador del tour-
debería buscar urgentemente su cuarto álbum, Hate
-The Great Eastern también debería estar en cualquier
discoteca que se precie-. The Complete BBC Peel Sessions no
consigue variar esta recomendación, aunque sus 29 canciones tomadas
de las sesiones que hicieron para John Peel en la BBC entre 1995 y 2004
sirven tanto para los completistas como para los recién llegados,
como digno colofón a una aventura sinigual o como disco interesante
con entidad propia. Poco más se le puede pedir a una colección
de este tipo.
SOLOMON BURKE: Nashville (Snapper-Mastertrax)
Solomon
Burke, el rey del rock'n'soul, completa su trilogía de regreso
de este siglo con Nashville, una colección de canciones
country producidas por Buddy Miller y grabadas en la ciudad que le da
nombre. Solomon regresa así a uno de sus primeros amores de juventud,
ya que fueron sus singles de aire country de los 60 los que consiguieron
que se hiciera un nombre reconocido, dejando por el momento de lado
la vertiente soul a base de canciones de grandes nombres de sus dos
últimos discos, Don't Give Up On Me y Make Do With
What You Got. Aquí hay versiones de Tom T Hall, George Jones,
Dolly Parton, Bruce Springsteen, Don Williams y otros, y cuenta con
la colaboración de Patty Griffin, Gillian Welch, Emmylou Harris,
Dolly Parton y Patty Loveless.
VARIOS: RAMONES: We’re Outta Here! (Producciones
JRB)
We're
Outta Here, editado por primera vez en video en 1997, fue concebido
como una oportunidad de dejar testimonio del último concierto
de los Ramones, el 6 de agosto de 1996 en el Palace de Los Ángeles.
En su reciente edición en DVD se incluye, además del material
en directo, entrevistas con gente que trabajó con ellos, con
el grupo, con sus amigos (tanto conocidos como anónimos) y distinto
material filmado a través de los años, desde un ensayo
en 1974 hasta diversas actuaciones de sus primeros tiempos en el mítico
CBGB de Nueva York, pasando por apariciones ya clásicas en televisión
y los videos del grupo rodados en el único hogar que conocieron,
la carretera.
BEIRUT: Gulag Orkestar (Ba Da Bing-Popstock!)
Zach
Condon es el tipo que se esconde tras un nombre que remite, como no
podía ser de otro modo, a Oriente Medio. Sin embargo, este norteamericano
dirige sus gustos musicales por la música centroeuropea y en
sus canciones pop sencillas va dejando rastros de aquellas latitudes,
con imágenes tan exóticas como ensoñadoras, a medio
camino entre Brian Wilson ("Los buenos tiempos que pasamos, cuando
el viento venía con lluvia y nieve") y Lech Walesa ("En
mis buenos tiempos siempre había piedras doradas para arrojar").
Seguramente se inspire en sitios que, como nosotros, nunca ha visitado,
pero la verdad es que eso es lo de menos.
ALBERT HAMMOND JR.: Yours To Keep (Rough Trade-Sinnamon)
A
él le gustaría que su primer álbum en solitario,
Yours To Keep, recordase al grupo que más adora, Guided
By Voices. No es así, pero tampoco importa. En el disco del guitarrista
de The Strokes e hijo del cantautor Albert Hammond, ensamblado a partir
de descartes de canciones que The Strokes nunca utilizaron, todo suena
a amistad, a falta de pretensiones, en ocasiones tan naïf como
su carátula. Pero lo mejor que se puede decir, además
de que tiene grandes canciones como "Scared", "Everyone
Gets A Star", "101" y, sobre todo, "In Transit",
es que su álbum no exuda el bochornoso desaliño post-grunge
que ponía de manifiesto First Impressions Of Heart del
grupo por el que lo conocíamos hasta ahora.
JOHN LEGEND: Once Again (RCA/Sony)
Hay
que tener narices, sino un ego desbordado, para cambiarse el nombre
y ponerse un apellido como Legend (Leyenda), pero quien antes se llamaba
John Stephens seguro que se ha dado cuenta de que su atrevimiento un
día se convertirá en marca de la casa. En su segundo disco
hay motivos suficientes para saber que sí puede acabar en leyenda,
reciclando el soul clásico para, a través de la producción
-contando con sus amigos Raphael Saadiq, Kanye West y will.i.am-, sonar
como lo mejor del nuevo soul -o neo-retro, según lo han llamado
algunos-. En "Show Me" incluso incorpora elementos de Jimi
Hendrix y una voz como la de Jeff Buckley e, increíblemente,
funciona.
MOBY: The Very Best Of Moby (Virgin/EMI)
Moby.
Inconformista musical con un estilo personal y múltiples facetas.
Superviviente del punk rock. Pionero de la cultura rave. Icono del underground
de ventas multimillonarias. Amante de la música house. Compositor
de bandas sonoras para el cine. DJ superestrella. Titán del techno.
Innovador. Agitador. Remezclador. Fan de los Simpson. Internacionalmente
reconocido como Hombre del Renacimiento en el pop. Algo de ello, obviando
sus discos menos exitosos, es lo que se recoge en su primer recopilatorio,
que incluye, además, dos temas inéditos: "New York,
New York", un dueto con Debbie Harry (Blondie), y "Escapar",
a dúo con Amaral. Ahí está la que ahora es su faceta
más reconocida y la que, con el tiempo, se ha convertido en la
más sobreexpuesta.
TROY VON BALTHAZAR: Troy Von Balthazar (Olympic-Green
Ufos)
Nativo
de Hawai y bregado en el rock underground de la mano de su grupo Chokebore,
Troy Von Balthazar ha encontrado en la nueva canción francesa
su razón de ser. Instalado en París durante buena parte
del año, el estadounidense se ha convertido en un auténtico
fenómeno en su país de adopción con un disco compuesto
en casa de su fan más ilustre, ni más ni menos que Leonard
Cohen, y grabado en el estudio de Elliott Smith, gracias a un debut
homónimo que recoge el testigo de Dominique A y Françoiz
Breut y le añade un plus de intensidad, tensión y ensoñadora
fragilidad, cantando en inglés. Pop melancólico que en
directo seguro que se traduce en un vendaval de sensaciones.
MIGUEL ÁNGEL PRIETO: La música del diablo: Satanismo, Maldiciones
y leyendas negras (Libro, T & B Editores)
Buen título. El rock fue considerado desde sus inicios por algunos,
aquellos que organizaban piras funerarias con los discos, como ‘la
música del diablo’. Evidentemente, estaban un poco perdidos,
pero aun así hay muchos de sus artistas que han ayudado a propagar
esa imagen. Algunos como Marilyn Manson lo hacen por el lado caricaturesco,
pero otros como Jimmy Page, de Led Zeppelin, estaban más que
introducidos en ese mundo y obsesionados por personajes como Aliester
Crowley. Miguel Ángel Prieto hace un repaso exhaustivo por la
relación de Belcebú y el rock, con una información
profusamente detallada y una magnífica selección gráfica.
CASSANDRA WILSON: Thunderbird (Blue Note-EMI)
Considerada
como una de las grandes del jazz de la actualidad, Cassandra Wilson
lo que consigue es dar nuevos bríos al blues, mezclándolo
con pop y ambientes sonoros distintos a los habituales, justo lo que
desbrozó el camino para que otras como Norah Jones triunfasen.
Aquí el artífice es el productor T Bone Burnett, en el
que continúa con sus interpretaciones novedosas de clásicos
del delta como "Easy Rider" de Blind Lemon Jefferson o "I
Want To Be Loved" de Willie Dixon, además de versiones pasadas
por el tamiz electrónico como el "Closer To You" de
Jakob Dylan.