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El amor de las tres naranjasZumo de princesaPor Jorge Barraca Mairal Música de Sergei Prokofiev Libreto del compositor, basado en la fábula de Carlo Gozzi. Dirección Musical: Tugan Sokhiev. Dirección de Escena: Philippe Calvario. Escenografía:Jean-Marc Stehlé. Figurinista:Aurore Popineau. Iluminación:Bertrand Couderc. Intérpretes:Alexei Tanovitski (El rey de tréboles), Andrey Ilyushnikov (El príncipe), Nadezhda Serdiuk (La princesa Clarisa), Eduard Tsanga (Leandro), Sergey Semishkur (Truffaldino), Vladimir Tyulpanov (Pantalone), Pavel Shmulevich (El mago Chelio), Ekaterina Shimanovich (Fata Morgana), Ekaterina Tsenter (Smeraldina), Julia Smorodina (Ninetta). Coro y Orquesta Titular del Teatro Real (Coro y Orquesta Sinfónica de Madrid). Madrid. Nueva Producción del Teatro Real, en coproducción con el Festival de Aix-en-Provance. Teatro Real. Funciones del 31 de octubre al 16 de noviembre de 2006.
El compositor ruso supo aprovechar magistralmente las situaciones
que se suceden en la fábula de Gozzi. Con una imaginación
musical desbordante, que parece no tener fin a lo largo de toda la obra,
pinta colores, perfila melodías, crea efectos rítmicos
de una variedad admirable. Cada instante tiene su música singularizada,
cada línea vocal es reconocible. Y toda la partitura vuela sin
desaliento desde la primera escena hasta la última, con una l La dirección escénica de Philippe Calvario acierta al mantener el ritmo vivo implícito en la música de Prokofiev. No es especialmente graciosa —aunque la trama ofrece muchas posibilidades en este sentido— pero tampoco cae nunca en el aburrimiento. Algunos toques iconoclastas como el uso de drag-queens o falsos desnudos, así como la estética sado-maso, están introducidos sin afectar al buen gusto. Además, el vestuario, los figurines y la iluminación se acomodan bien a la realización. Igualmente, son buenas las transiciones, resueltas con agilidad y sin gran aparato, en especial en la última parte de la obra, a partir del enamoramiento del príncipe y la aparición de las princesas en el interior de las naranjas. El joven director musical Tugan Sokhiev ha El reparto, compuesto enteramente por cantantes rusos, mantuvo un
admirable equilibrio y nivel artístico. Funcionaron sobre todo
las voces graves (Alexi Tanovitski, Eduard Tsanga, Pavel Shmulevich),
pero también las agudas, como las de la soprano Julia Smorodina.
Por su parte, Andrey Ilyushnikov defendió con pujanza y valentía
el papel más comprometido de la obra, el del príncipe,
aunque su timbre, de naturaleza absolutamente eslava, no resultó
tan bello como cabría desear. Bien los coros, en particular por saber acomodarse a las exigencias
escénicas de desplazamiento y movilidad. Con mucha gracia los
figurantes, que tienen una participación tan extensa que acaban
por suponer una parte fundamental del espectáculo. En suma un
buen trabajo en equipo para poder asistir con la máxima calidad
a una de las óperas más importantes de Prokofiev. |
Nº 15 - Noviembre de 2006
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