Museo de Bellas Artes de Bilbao. Programa Zeindu: Siete obras de arte restauradas.
Por Alex Bidarte
Este año se ha recuperado una tabla del taller
de Blasco de Grañén que representa la Aparición
de la Virgen a Santo Tomás de Aquino, del siglo XV; el Retrato
de doña Teresa Francisca Mudarra y Herrera, pintado por Claudio
Coello en el siglo XVII; La adoración de los pastores,
un óleo sobre cobre de David Ryckaert también del XVII;
dos Artetas –Al caserío y Pelotaris-, del XX; Schimmer,
un linóleo sobre papel del alemán Joerg Immendorff, también
del XX; y una escultura sin título de Cristina Iglesias. En la
presentación de estas restauraciones se ha comparado el estado
que presentaban antes y después del taller.
La
obra que peor aspecto presentaba era la Aparición de la Virgen
a Santo Tomás de Aquino. José Luis Merino, director
del Departamento de Conservación y Restauración del Museo
de Bellas Artes de Bilbao, ha presentado fotografías y radiografías
de este temple sobre tabla de 113x68,9 cm. y el cambio operado es extraordinario.
Más de un cincuenta por ciento de la obra original había
desaparecido en las sucesivas reparaciones realizadas con el paso del
tiempo y sin el menor rigor. La tabla formaba parte de un retablo de grandes
dimensiones del que únicamente se conocen once piezas, de las cuales
seis se encuentran en la pinacoteca bilbaina. Son muy próximas
al estilo del maestro aragonés Blasco de Grañén,
por lo que se supone que salió de su taller, y perteneciendo tal
vez a un retablo que se le encargó en 1427.
El trabajo de restauración ha tenido que ser arduo
por necesidad, ya que los tres paneles de madera unidos en vertical sobre
los que descansa la pintura estaban deteriorados proporcionando a todo
el contorno un aspecto realmente lastimoso acrecentado desde el momento
en que se procedió a su limpieza. Con la ayuda de oro en polvo
unido a un aglutinante acuoso a modo de acuarela aplicado con la técnica
del rigatino se ha conseguido una buena integración con
el original. El resultado es realmente espléndido.
Otro
tanto ha ocurrido con el Retrato de doña Teresa Francisca Mudarra
y Herrera, pintado por Claudio Coello muy posiblemente en 1690. Esta
señora, de mirada severísima, fue la esposa de don Juan
de Larrea y Heredia, Caballero de Calatrava, consejero de la Cámara
de Indias del rey Carlos II y Secretario de Estado. En el laboratorio
se ha procedido al fijado de la pintura, la limpieza del reverso en seco,
del barniz y de la suciedad, el estucado y la reintegración cromática
antes del barnizado de protección.
La Adoración de los pastores, del amberés
David Ryckaert III, es una bella composición pintada sobre una
fina plancha de cobre, soporte utilizado habitualmente en la pintura flamenca.
A pesar de que su conservación era aceptable, su montaje resultaba
precario, ya que el cobre estaba deficientemente fijado. Se le ha eliminado
el combamiento que presentaba, así como las deformaciones de los
bordes. El tratamiento facilitado ha servido para consolidar el montaje
del soporte, limpiándosele los barnices al objeto de reintegrar
cromáticamente las lagunas.
Aurelio Arteta es uno de los pintores vascos más
característicos. De ahí que, cuando hace dos años
el Museo de Bellas Artes de Bilbao recibió un generoso legado compuesto
por dos obras de este autor -Al caserío (125x102 cms.)
y Pelotaris o Juego de pelota (73,9x89,6 cms.), propuso
su inmediata restauración. La oportunidad ha llegado ahora con
el programa Zaindu. Gracias a él, esa mujer con la cantina sobre
la cabeza que acusa una cierta influencia de Gauguin, ha cobrado nueva
vida. La pintura estaba reentelada y acusaba algunas pérdidas de
pintura junto a una capa de suciedad ambiental. Se le ha fijado el color,
se le ha limpiado el estrato superficial y finalmente se ha procedido
a su reintegración cromática. El segundo óleo sobre
lienzo presentaba zonas con abolsamientos y deformaciones, sobre todo
en el perímetro. Tras una fuerte limpieza superficial y la reposición
de la pintura perdida ha quedado con una notoria frescura plena de tonalidades
y siempre con la idea del movimiento de los cuatro pelotaris que componen
el cuadro.
Otro
trabajo digno del mejor encomio ha sido una obra de gran tamaño
sobre papel, Shimmer (180x230 cms. papel, 158x211 cms. mancha),
original del artista alemán Joerg Immendorff. Adquirida por el
museo en 1985, dos años después de su realización,
es el resultado de una estampación sobre papel a partir de un grabado
en linóleo. Forma parte de una serie de diez grabados titulada
"Café Deutschland Gut" y actualmente descansa en una
trasera de táblex aportando esta acidez al papel. Se han reparado
los desgarros y perforaciones producidas al haber estado colgado con chinchetas.
Tras el desmontaje de la obra se ha procedido al tratamiento de las deformaciones
y la unión de desgarros con reintegración de las pérdidas
del soporte.
En el mismo programa ha entrado la reparación
de una obra escultórica de Cristina Iglesias, Sin título
(147x79,5x23,2 cms.), realizada en hierro y cemento que presentaba varias
fisuras y pérdidas de volumen, sobre todo en la base, debidos a
los traslados. Se ha recuperado la cohesión del soporte y la consolidación
del material pictórico, perdido sobre todo en la parte superior
de la obra. Finalmente se le ha reintegrado la pintura en las zonas donde
procedía.
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