Premio Turner, la revolución para que nada cambie. (Primera Parte)
Por Mariano de Blas
El premio Turner desata una controversia cada año.
Los tradicionalistas argumentan que el premio es una parodia del arte
moderno, pero la exposición atrae hasta cien mil visitantes al
año, lo que dice mucho a favor de la promoción del arte
actual. En esta edición, Yoko Ono (la viuda del famoso Beatle)
fue la anfitriona que premió al elegido. Ella se mostró
satisfecha de poder participar en una de las principales citas del mundo
cultural de Londres, ciudad que a su juicio ha desbancado a Nueva York
como capital mundial del arte. Desde luego el MOMA neoyorquino ya recibe
la cuarta parte de visitantes que la Tate
Modern londinense, por cierto dirigida por el valenciano Vicente Todolí.
Parece que el arte británico ha sabido auparse internacionalmente
desde los años noventa, superando a la ola postmoderna de los expresionistas
alemanes y las transvanguardistas italianos, porque el YBA (Young
British Art, joven arte británico) les suplantó en
la palestra. Desde el lado privado, encabezado por el marchante Saachi
y la pléyade de estupendas galerías londinenses, a las instituciones
que han sabido crear centros de arte muy atractivos, por ejemplo las Tates
Modern y British. La Tate Bristish está dedicada normalmente a
artistas británicos, en su sede de Millbank, en la ribera norte
del Támesis, con su severo edificio neoclásico, en las salas
de la derecha de la gran galería central, es donde se expone el
Premio Turner.
La larga trayectoria de escándalos del premio
significativamente está vinculada a su esfuerzo por llevar el arte
contemporáneo a una audiencia más amplia. La exposición
se realiza anualmente. Antes de conocerse la decisión del jurado,
el público es invitado a dejar sus opiniones. Mientras tanto, en
la prensa y la red se exponen criterios, diatribas y todo tipo de comentarios,
desde los razonados a los delirantes. No hay que decir que la prensa amarilla
y la conservadora aprovechan la ocasión para verter las opiniones
más burdas y tópicas acerca del arte contemporáneo.
Desde luego que el arte contemporáneo tiene muchas miserias y banalidades
pero al menos requiere el respeto que procede del conocimiento y del ejercicio
del pensamiento libre. Quizás por ello, las críticas ponderadas
y razonadas son desgraciadamente una minoría.
Después de presentar cuatro artistas seleccionados
que un jurado escoge en función de la trayectoria de los últimos
doce meses, a partir del mes de mayo. Los seleccionados disponen de sólo
cuatro meses para realizar un proyecto expositivo que será expuesto
en la Tate y en el que se escogerá un vencedor. El premio está
dotado con 25.000 libras para el ganador y 5.000 para cada uno de los
otros tres seleccionados. El criterio de selección abarca a todos
los géneros y tendencias. Sólo se necesitan dos condiciones,
tener menos de cincuenta años y residir en Gran Bretaña,
aunque la segunda condición se cumpla de una manera laxa. No es
necesario ser ciudadano británico.
El premio proporciona una tremenda notoriedad a los artistas,
notoriedad que trasciende con creces el ámbito del Reino Unido.
En España (aunque referido sólo a Madrid) se intentó
algo parecido con el ‘Salón de los 16’ que Miguel Logroño
concibió y coordinó desde 1981 y hasta las seis primeras
ediciones. Volviendo al Turner, hay que reseñar que no obstante,
a pesar de la controvertida trayectoria, entre sus premiados y seleccionados
hay nombres tan capitales en el arte contemporáneo como Malcon
Morley, Gilbert and George, Richard Long, Tony Cragg, Ian Hamilton Finlay,
Art&Language, Hill Woodrow, Richard Deacon, Lucian Freun, Richard
Hamilton, Guiseppe Penone, Sean Scully, Anis Kapoor, Rachel Whiteread,
Damián Hirst, Glen Brown, los hermanos Chapman, etc.
El jurado de este año estaba formado por Lynn
Barber,
del periódico The Guardian, Margot Seller, directora de la South
London Gallery (un centro público en Camberwell), Matthew Higgs,
director y comisario de White Columns de Nueva York, Andrew Renton, escritor
y director del programa de comisariado de Goldsmiths, y Nicholas Serota,
anfitrión y director de la institución Tate, que es el que
permanece cada año en el jurado. Se ha acusado a Serota de influir
y decidir quienes han de ser los ganadores, pero Adrian Searle, prestigioso
crítico de The Guardian, lo niega rotundamente, basándose
su experiencia como jurado del Turner.
Los seleccionados.
Los tres finalistas de esta edición son artistas británicos,
Phil Collins, Mark Titchner y Rebecca Warren.
Collins expuso este verano en la sala Rekalde de Bilbao. Por entonces,
a raíz de la realización de su obra titulada ‘Real
Society’, invitó a vecinos de San Sebastián a desnudarse
en un hotel para promover un debate sobre belleza y democracia.
Collins (1970, Runcorn, Cheshire) filma vídeos y toma fotografías
de gente haciendo "cosas curiosas" en los centros de conflicto
en el mundo. Para el premio Turner ha presentado una oficina. Es una instalación
en vivo de su propia productora, Shady Lane, con personal trabajando en
ordenadores o atendiendo conferencias de prensa. Collins está obsesionado
con los reality shows. Sobre todo por sus efectos, pues así
reza un cartel colgado en su ‘oficina’ (escrita en castellano),
"Los realities arruinaron mi vida". Entre el mobiliario
de la oficina, un monitor proyecta entrevistas con los concursantes ‘afectados’
por dichos programas. Su trabajo más conocido es ‘They Shoot
Horses’ (disparan a los caballos), una cinta de siete horas de duración
de una maratón de danza que transcurre en Ramala, en los territorios
palestinos. En otra ocasión, filmó a iraquíes que
se presentaron a unas pruebas de selección para una película
de Hollywood inexistente sobre un fondo musical de canciones pop occidentales,
pieza que tituló 'Baghdad Screentests'. En una primera presentación,
Collins utilizaba el vídeo para encarar en paredes enfrentadas
las imágenes de un entrevistador turco y las de sus entrevistados,
todos ellos cobayas de programas de esas características en televisiones
otomanas, remarcando con ello además, que el fenómeno es
universal. Una segunda obra era el despacho acristalado de una supuesta
agencia en busca de testimonios, con las preguntas: “¿Has
participado en un reality? ¿Ha tenido la experiencia un
impacto negativo? ¿Se cumplieron las promesas que te hicieron?
¿Han arruinado tu vida?”.
Warren
(1965, Londres) trabaja con informes toscas esculturas antropomórficas
en arcilla, masilla y bronce. Con unas ciertas referencias sexuales que
evocan a Rodin, apareciendo como Giacomettis engordados, aunque eso ya
lo había de Kooning. Hace una reconstrucción del clasicismo,
colocando sus piezas sobre pedestales, al tiempo que sugiere los trabajos
caricaturescos de Robert Crump. Quizás Warren partía como
la favorita para el premio por el trabajo que presentó de cajas
iluminadas con neón llenas de pelusas y pequeñas ramas.
Reunió dos tipos de creaciones: vitrinas con objetos de desecho
de su estudio (trozos de pincel, papeles rotos, cabos de cuerdas) para
elevar a elemento expositivo desperdicios a los que no se da valor, y
varias esculturas deformes elaboradas con material sobrante de vaciados
escultóricos. Sin embargo, frente a estas vitrinas no se puede
evitar recordar a Beuys, Richard Tuttle, etc.
Titchner (1973, Luton, Bedforshire) construye cajas de
luz, esculturas, carteles y piezas de animación con enigmáticos
mensajes filosóficos, "Cómo modificar el comportamiento
(Los diminutos maestros del mundo dan la bienvenida salir fuera)",
que el artista califica como un entramado de "sistemas de fe".
Titchner explora sistemas de creencias utilizando esculturas, cajas ligeras
y trabajo basado en textos como eslóganes extraídos de literatura
evangélica, canciones populares, manifiestos políticos,
la publicidad y otras fuentes y que despliega en murales callejeros, animación
digital y esculturas. Titchner ha pretendido realizar un estudio sobre
la facilidad de la manipulación de la mente humana a través
de mensajes científicos, políticos y religiosos. Lo más
singular de sus instalaciones son sus recreaciones de grandes objetos
utilizados en la religión judía o la mística hindú,
con la utilización perversa de algunos de sus mensajes. Según
su manifiesto, "si existe, se puede conocer; si se puede conocer,
se puede estudiar; si se puede estudiar, se puede manipular". Titchner
pretende estudiar la relación entre lo mecánico y lo manual,
la animación por ordenador y la del dibujo manual que produce un
movimiento mecánico, según la técnica de los dibujos
animados. Su trabajo aparece a veces como discos de arte óptico,
cuyos patrones parecen tomados del diseñador de la marca de discos
Vertigo que diseñara Roger Dean, que al moverse producían
formas hipnotizantes con su temblor, como una especie de viaje psicodélico.
Se ha señalado que tienen referencias a las manchas simétricas
de Rorschach. Todo ello, bajo el traqueteante sonido de una máquina
y el profundo sonido sonoro del murmullo, como si quisieran sintonizar
con la longitud de onda del cerebro humano.
Instalación y accionismo, esculturas expresionistas deformes en
un campo expandido, vídeo bajo mensajes de arte conceptual; nada
nuevo en la historia del arte, aunque para un mayoritario sector ajeno
al devenir del arte y más familiarizado con la longitud de los
pantalones cortos de los futbolistas, la vida sentimental y el registro
de partos de famosos y realeza, bajo la últimos gadgets
tecnológicos, les resulte sorprendente, hilarante, incluso despreciable.
La premiada
En esta edición ha sido premiada una pintora alemana de pequeños
cuadros geométricos. Es sólo la cuarta vez, desde la creación
del Turner en 1984, que lo gana un artista cuyo medio es la pintura (la
primera vez que lo gana una pintora), ya que habitualmente son premiados
escultores, autores de instalaciones o realizadores de vídeos,
como es el caso de los otros tres finalistas. La primera mujer desde que
la fotógrafa Gillian Wearing lo ganara en 1997 y la primera artista
dedicada a la pintura desde Chris Ofili in 1998, con sus madonnas
adornadas con boñigas de elefante. Para el jurado, el "rigor
y consistencia" han sido determinantes para que la artista alemana
resultase ganadora.
Tomma Abts ha presentado once pinturas de idéntico
pequeño formato. De hecho pinta siempre en las dimensiones de 48
x 38 centímetros. Cada una representa una construcción abstracta
sólidamente construida en imposibles perspectivas. A primera vista
es agradable, el ojo lo comprende y al mismo tiempo se interesa por el
estímulo. Pueden llenar una amplia pared, o individualmente, rinconcitos
de la casa todavía vacíos. Parece moderno, pero se "entiende",
es bonito y muy decorativo.
Abts nació en la ciudad alemana de Kiel en 1967.
Estudio en la Hochschule der Künste (Universidad de Arte) de Berlin
de 1989 a 1995, aquí no cuadran las fechas porque se supone que
vive en Londres desde hace doce años, quizás es que viajaba
ida y vuelta muy a menudo. En Berlín estudió art media concentrándose
en filmaciones que denominaba “structuralist films”,
al tiempo que comenzó a pintar. Cambió la menos excitante
(al menos por entonces) atmósfera berlinesa por la londinense (mediante
una beca), en donde ya empezaba a sonar fuerte con los YBA. Existe el
rumor que se hizo novia de Chris Ofili (un YBA), que como arriba se señala,
es uno de los ganadores del Turner (1998), desde luego un buen contacto.
A raíz de la concesión del premio, Abts ha destacado por
su negativa a hablar de su vida privada. De hecho se ha mostrado muy reservada
con la prensa. Contrasta con otros artistas relacionados con el premio
que han sido notorios, no sólo por su obra, sino por su promoción
personal. Resultando así una híbrida relación de
obra y persona escandalosa y chocante. Searle cita al respeto tres (en
el Cultural del Mundo), Tracey Emin (camas llenas de detritus personales)
seleccionada en 1999, Damián Hirst (animales en urnas de formol)
y Grayson Perry (cerámicas con alusiones sexuales) ganador en 2003.
Searle, atinadamente, los denomina como "hijos tanto de Warhol como
de Thatcher"
Tomma Abts ha expuesto individualmente en la Kunsthalle
de Basel y en la espaciosa Greengrassi Gallery de Londres. También
en la super exquisita pero minúscula Wrong Gallery de Nueva York.
Ha participado en las últimas ediciones del British Art Show y
del prestigioso Carnegie International en Pittsburgh el año pasado,
así como de la Bienal de Venecia.
Su trabajo ha sido saludado como un regreso de la pintura
"al centro de la movida artística contemporánea",
según exclamó Yoko Ono a raíz de entregarle el premio.
Yoko Ono no es sólo la famosa viuda de John Lennon, sino que es
una muy relevante artista de instalaciones y perforances. Ono
a su vez restó importancia al aspecto comercial del arte y resaltó,
en cambio, su poder para modificar conductas y opiniones, "los precios
pueden cambiar con el viento; el espíritu del arte siempre estará
presente". Esto puede tener la lectura de que la pintura ya no es
algo comercialmente rentable, al menos para los grandes coleccionistas,
o que de nuevo se pueden colgar cuadros comerciales sin que se tenga miedo
de ser calificado de poco moderno, aunque sólo sea porque se han
pagado, una fortuna por los cuadros de Abts. Asimismo, parte de la crítica
británica ha querido calificar el trabajo de Abts como "cuadros
del futuro". Estamos hablando de una abstracción en la que
domina el orden y las combinaciones geométricas.
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