Amin Maalouf: El desajuste del mundo
Traducción: María Teresa Gallego Urrutia Alianza Editorial. Madrid, 320 págs.
Por Julia Sáez-Angulo
Autor de libros de éxito como "León,
el Africano", "Samarcanda" o "Los jardines de luz",
Maalouf es un narrador reconocido que bien pudiera alcanzar el premio
Nobel en un futuro inmediato. No olvidemos que sólo un escritor
ha sido reconocido con el galardón en el mundo árabe. Hasta
ahora ha obtenido los premios Goncourt y el Maison de Presse. Maalouf
se exilió en Francia en 1975 con motivo de la guerra del Líbano.
El autor libanés ha denunciado que "el mundo
árabe está en plena regresión, lo que contribuye
a la regresión de todo el mundo". Además –añadió-
"sufre una situación de ausencia de liderazgo" y ello
contribuye a una "falta de credibilidad y falta de legitimidad".
El escritor francófono destacó que se subestima "la
amplitud de la hostilidad y la desconfianza que hay entre Oriente y Occidente",
al tiempo que aboga por tratados y proyectos de paz que "no sean
un simple apretón de manos".
Las mujeres no deben ser excepción
Respecto a las mujeres señaló que ellas
han de ser objeto de los mismos derechos humanos y éticos, porque
no conviene hacer excepciones en aras de la cultura de origen, en clara
alusión a la "inaceptable" situación que ellas
sufren en el ámbito árabe. "El respeto a las personas
está por encima de las tradiciones".
La
tesis de Maalouf es que el siglo XXI ha comenzado con síntomas
de sufrir serios desajustes, como "el intelectual", caracterizado
por el desencadenamiento de afirmaciones identitarias que hacen difícil
la convivencia armoniosa. Un desajuste que se suma al climático
y al económico. Denunció que la humanidad había llegado
al "techo de su incompetencia moral" y que la democracia era
exportable a todos los países sin necesidad de imponerla. "Todos
los pueblos han sufrido con regímenes autoritarios y no creo que
existan regiones impermeables a la democracia".
El ensayo "El desajuste del mundo" busca una
esperanza en repensar el mundo, dando primacía a la cultura para
evitar la violencia. "Hemos entrado en el siglo XXI sin una brújula",
afirmó y "La inversión en cultura es inversión
en paz cívica". "Hay que establecer la Universidad de
los valores éticos y aceptar la diversidad de culturas".
Maalouf declaró que no temía amenaza alguna sobre sí
por sus posiciones y tesis.
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